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YouTube retira un anuncio de unas falsas gafas inteligentes tras las protestas del CSIC: “Son un fraude y un disparate”

A poco que uno haya navegado en las últimas semanas por YouTube es muy probable que le haya saltado uno de esos anuncios hechos íntegramente con inteligencia artificial (IA) sobre unas supergafas que te corrigen la visión al instante, se enfocan con un parpadeo y a las que solo les falta volar. “Las gafas inteligentes desarrolladas por el CSIC y la Universidad de Alicante por fin han llegado”, dice el spot de la empresa Evevday.

Durante meses, el anuncio ha acumulado más de 28 millones de visitas y decenas de usuarios se han quejado del fraude tras caer en la trampa. YouTube no ha atendido las peticiones del CSIC para que lo retirara hasta que elDiario.es ha consultado a Google España por esta circunstancia. A última en la tarde del jueves, horas antes de la publicación de esta denuncia, la tecnológica ha decidido eliminar el spot. “Tras su revisión, hemos retirado los anuncios compartidos con nosotros y suspendido las cuentas asociadas por violar nuestras políticas”, dice una portavoz de la compañía. “Prohibimos expresamente los anuncios que defraudan a los usuarios al falsificar información, incluyendo el falso respaldo o la afiliación con una figura pública, marca u organización.”

Esta rapidez contrasta con la falta de respuesta al CSIC, que solicitó a YouTube hace varias semanas la retirada del anuncio y puso en marcha una “reclamación por uso de marca”. La institución también se reserva la opción de tomar otras medidas contra la empresa fabricante, igual que la Universidad de Alicante, que confirma que tampoco tiene nada que ver con ese contenido. Este medio ha intentado sin éxito obtener respuesta de la empresa Evevday, cuyo anuncio presuntamente fraudulento sigue online.

Anuncios con millones de visitas

“Me apareció un anuncio de YouTube y me saltaron todas las alarmas”, asegura Javier de la Portilla, investigador del Instituto de Óptica del CSIC, el primero que avisó a la institución de la existencia de estas gafas a finales del mes de julio. “Todo lo que decían respecto a mi campo de especialidad que es la visión por computador, era inverosímil”. También le llamó la atención que los vendedores anuncien 72 horas de autonomía para un dispositivo tan ligero. “Lo que anuncian es tan absolutamente imposible y tan loco que no puede ni siquiera acercarse a casi nada de lo que prometen”.

Las supuestas características del dispositivo son tan alucinantes que despiertan la sospecha inmediata de cualquiera que tenga nociones de óptica, pero pueden parecer un chollo para el público general. “Visión cristalina al instante”, “zoom controlado por parpadeo y autoenfoque instantáneo” o la promesa de devolverte “la vista perfecta de cuando tenías 20 años” son algunos de los reclamos a los que se suma una rebaja demencial. “El precio oficial en tiendas es de 18.800 €, pero solo hoy, si haces tu pedido a través de este vídeo, obtendrás un brutal descuento del 90%. Te las llevas por el ridículo precio de solo 52 €”, dice el anuncio.

Las denuncias por fraude en la web de valoraciones Trustpilot se cuentan por decenas, pero probablemente haya centenares de afectados, dado el número de reproducciones del anuncio, por encima de los 28 millones. “Las gafas que me han enviado son un fraude”, dice una usuaria llamada Eda. “Ni son de presbicia, ni se oscurecen en la calle y por si todo esto no es suficiente, no veo nada”. “Las gafas son de malísima calidad, peor que las que se compran de juguete en los chinos”, dice Dalila. “Estoy reclamando la devolución y no me lo devuelven”. “Menudos sinvergüenzas, compré la gafas y la única IA que existe es la que utilizan para diseñar sus anuncios”, advierte José.

Reclamación ante Sanidad

La asociación de consumidores FACUA, que ya había interpuesto una reclamación por un anuncio similar con el falso aval de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y el laboratorio óptico de Heidelberg (Alemania), ha enviado esta semana una nueva comunicación a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) para que proteja a los consumidores de los perjuicios que este tipo de productos puedan causar a su salud. La organización considera especialmente preocupante que en el anuncio se instara a los usuarios a abandonar el uso de sus gafas habituales, bajo la afirmación de que estas empeoran la visión, y se les induzca a sustituirlas por las lentes promocionadas.

Aunque YouTube argumenta que no permiten que los anunciantes publiquen anuncios que engañen a los usuarios y que en 2025 retiraron 421,5 millones de anuncios por “representación engañosa”, lo cierto es que anuncios de supergafas generadas por IA muy similares siguen online, incluida la que asegura tener el respaldo de la Universidad Complutense, por la que FACUA ya presentó una denuncia.

Desde esta organización de consumidores recuerdan que las lentes ópticas se consideran un producto sanitario y, por tanto, están sujetas al Real Decreto 1907/1996 sobre publicidad de productos con finalidad sanitaria, que prohíbe atribuirles propiedades terapéuticas, preventivas o de curación que no estén respaldadas por pruebas científicas suficientes y reconocidas por la administración sanitaria.

“Aunque lo haya retirado, si YouTube ya tenía reportes del anuncio, evidentemente se la puede y se la debe sancionar”, asegura Rubén Sánchez, portavoz de FACUA. “Otra cosa es que ahora haya coordinación entre la administración sanitaria y otros organismos que son los que tienen capacidad para aportarles la prueba de que llevaban tiempo reclamándolo y que Sanidad tenga voluntad e interés por hacer algo”.

De momento no es posible crear lentes con esa capacidad de adaptación a cualquier ojo y anomalía de refracción. Y si lo fuera, desde luego no costaría los 50€ que dicen que cuestan

Fuentes de la AEMPS confirman a elDiario.es que se habían puesto en contacto con YouTube para que proporcionara la información relevante sobre la empresa, aunque tampoco recibieron respuesta. “No se debe obviar la responsabilidad que tienen las plataformas tecnológicas para la venta o la publicidad online de este tipo de productos”, apuntan fuentes de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. “La regulación a nivel español y europeo está avanzando más y establecer unas obligaciones concretas para que controlen de manera preventiva los anuncios o publicaciones que aparezcan y evitar que lleguen a publicarse”, señalan. “Sin embargo, por el momento no es suficiente y la colaboración con las plataformas es muy desigual y no siempre tan ágil como desearíamos”.

“Un batiburrillo patético”

Conchi Lillo, neurocientífica experta en visión de la Universidad de Salamanca (USAL), no tiene dudas a la hora de calificarlo de “estafa total”. “Lo primero, no es posible que un único par de cristales se adapte de forma automática o vaya a servir al mismo tiempo para corregir cualquier tipo de problema de refracción como la miopía, la presbicia, el astigmatismo o la hipermetropía en cualquier ojo y en cualquier persona”, explica. “De momento no es posible crear lentes con esa capacidad de adaptación a cualquier ojo y anomalía de refracción. Y si hubiera una tecnología como esa, desde luego no costaría los 50 € que dicen que cuestan”.

En la misma línea se expresa Pablo Artal, investigador de la Universidad de Murcia (UMU) y uno de los mayores especialistas del mundo en óptica, que califica el anuncio de “batiburrillo patético”. “El vídeo presenta la panacea universal, la lente que todos querríamos inventar, que sirve para cualquier refracción, para lejos y para cerca y en todas las situaciones”, asegura. “Es un disparate completo. Seguramente te envíen unas gafas de 2 o 3 euros compradas a granel, porque lo que anuncian, de momento, no existe, y menos a ese precio”.  

Es un disparate completo. Seguramente te envíen unas gafas de 2 o 3 euros compradas a granel, porque lo que anuncian, de momento, no existe, y menos a ese precio

Javier Renau, del Instituto de Óptica del CSIC, cree que el anuncio está íntegramente realizado con IA, ya que no calcula bien ni el descuento. Como señala FACUA en su escrito, “la aplicación de un descuento del 90% sobre un precio inicial de 1.800 euros daría como resultado un precio final de 180 euros, y no de 52 euros”. A Sergio Barbero Briones, experto del CSIC, le sorprende que se publique un vídeo así y no pase nada. “¿Tienes que pasar por el juzgado para que te quiten un vídeo que es un fraude?”, se queja. “Que aparezca mencionado el CSIC o la Universidad de Alicante me parece tremendo, porque están llevando a cabo una usurpación de identidad”.

¿Cómo pueden actuar estas empresas con tanta impunidad sin que nadie retire los anuncios fraudulentos durante meses? Para Rubén Sánchez, de FACUA, el gran problema es que tenemos organismos de control muy endebles, con poco personal. “En el Ministerio de Consumo no tienen capacidad para actuar porque son muy pocos funcionarios”, señala. “Y en Sanidad no percibimos gran voluntad de actuar, aunque desconocemos si es por falta de voluntad o capacidad. Y luego está la falta de voluntad política en la mayoría de comunidades autónomas para hacerlo”.

Barbero Briones recomienda que cualquier cuestión relacionada con la salud visual se consulte con un oftalmólogo o en una óptica. “Cualquier tecnología que pretenda solucionar un problema de salud no puede buscar atajos”, resume. “La clave aquí es cortocircuitar cualquier opción que no pase por el sistema de salud. Para cualquier niño o durante la etapa en que el ojo está en crecimiento, cualquier tipo de solución óptica debe hacerse bajo supervisión de profesionales de la salud ocular, que son los oftalmólogos y optometristas”.