Ejemplo de arquitectura defensiva medieval y oculto entre árboles, una de las leyendas de este castillo gallego asegura que se construyó en una sola noche

En la Ribeira Sacra, concretamente en la parroquia de Ferreira de Pantón, uno puede dar con el castillo de Maside, conocido históricamente como fortaleza de Ferreira. Este edificio constituye un notable exponente de la arquitectura defensiva medieval gallega, hallándose oculto entre árboles enormes y sombríos que ocultan sus almenas. Vinculado a las rutas del Camino de Santiago de Invierno, su construcción irradia una atmósfera donde arquitectura militar y naturaleza se integran con gran singularidad. Su imponente estampa exterior cautiva a los visitantes, consolidándose como un valioso elemento del patrimonio histórico de Lugo.

Desde el punto de vista de la arquitectura militar, la fortaleza de Maside ofrece una tipología feudal que combina características defensivas con el uso residencial de un pazo adosado. El elemento más destacado del conjunto es una torre del homenaje de planta cuadrada y coronada por almenas, rodeada por una alta muralla de cierre que dispone de una doble puerta de entrada decorada con un escudo nobiliario. En la fachada del edificio palaciego sobresale una elegante ventana de estilo plateresco, enmarcada por dos columnas estriadas exentas asentadas sobre un basamento labrado y rematada con un tímpano semicircular en forma de venera, que atestigua las reformas decorativas posteriores del edificio.

El origen documental de la fortaleza se sitúa en el siglo XI, corroborado por hallazgos numismáticos durante trabajos de restauración. A lo largo de la historia, la edificación sufrió importantes daños durante el movimiento irmandiño del siglo XV, cuando fue incendiada y abatida por las tropas campesinas. Tras estos episodios bélicos, el edificio experimentó notables reformas estructurales en los siglos XIV y XIX, que terminaron por definir su configuración actual. Históricamente, la propiedad estuvo vinculada a relevantes linajes aristocráticos de la nobleza gallega, entre los que destacan de forma muy especial la familia de los Arias de Maside y la casa de los Lope de Lemos.

Entre sus moradores más ilustres destaca el caudillo irmandiño Diego de Lemos, quien habitó la fortaleza durante los acontecimientos revolucionarios del siglo XV. Tras su muerte en 1492, fue sepultado en la iglesia del cercano Monasterio de San Salvador de Ferreira, donde todavía se conserva su sepulcro. En el siglo XIX, la propiedad del castillo recayó en la familia de los Arias, dueños del cercano pazo de Maside. Bajo la protección estatal conferida por la declaración de Bien de Interés Cultural y los decretos de patrimonio de 1949 y 1985, el castillo constituye un testimonio clave sobre la evolución de la comarca de Lemos y sus aristocráticas familias propietarias.

Más allá de la historia documentada, el castillo de Maside está rodeado por un fascinante conjunto de leyendas populares transmitidas localmente. Una de las más extendidas sostiene que la fortaleza fue construida en el transcurso de una sola noche. Este relato tradicional refleja la profunda admiración que la robusta construcción de piedra despertaba en los habitantes de la zona, quienes atribuían a estos seres mitológicos la capacidad de erigir semejante obra defensiva entre la espesura del bosque. 

Identidad cultural

Otra destacada leyenda sitúa en la fortaleza a la joven doña Sancha de Dóneos, prisionera custodiada por el esclavo etíope Muni y por un pavoroso grifón con cuerpo de león y cabeza de águila. Según la tradición, la dama peinaba sus dorados cabellos al atardecer desde la torre utilizando un peine de oro. La narración alcanza su punto culminante cuando el hidalgo Gonzalo de Castriz asalta el castillo, sube a la terraza con su armadura y vence en combate a la fiera mitológica. Tras derrotar al monstruo y reconquistar el baluarte, el valeroso hidalgo liberó a doña Sancha, uniéndose posteriormente en matrimonio.

Hoy en día, el castillo de Maside permanece como un ejemplo sobresaliente del patrimonio fortificado gallego en la Ribeira Sacra. Oculto entre la sombra de su frondoso arbolado, este monumento sintetiza la solidez de la arquitectura militar medieval, el impacto de las revueltas históricas y la magia inalterable de sus mitos centenarios. Su presencia continúa enriqueciendo la identidad cultural de la comarca, ofreciendo una mirada única a la fascinante historia de los castillos medievales de Galicia.