Este inmenso carillón de 49 campanas de bronce pesa casi 5.000 kilos, fue construido en Países Bajos e inaugurado hace 50 años

El emblemático carillón del Palau de la Generalitat de Catalunya es considerado como una de las joyas musicales de la ciudad de Barcelona. Situado en el Barrio Gótico, este singular instrumento celebra su 50 aniversario tras haber sido inaugurado el 21 de diciembre de 1976, pocos meses antes del restablecimiento de la propia Generalitat. Su instalación respondió a la tenacidad de la carillonista Maria Dolors Coll, impulsora de una iniciativa que permitió reemplazar el antiguo carillón de 1927, un modesto instrumento que “únicamente” contaba con trece campanas.

Fundido en los prestigiosos talleres de la casa Petit & Fritsen en Aarle-Rixtel, Países Bajos, la llegada del nuevo carillón marcó el inicio de una brillante etapa para la música urbana de la capital catalana. Y es que en el aspecto estrictamente técnico, la estructura de esta monumental obra arquitectónica e instrumental impresiona por sus extraordinarias dimensiones y precisión acústica. Este inmenso carillón está compuesto por un total de 49 campanas de bronce que alcanzan un peso conjunto de 4.898 kilos de masa metálica suspendida en la torre. Dicha cantidad de campanas le otorga una extensión tonal de cuatro octavas cromáticas completas, característica fundamental que le otorga la categoría oficial de carillón de concierto.

Gracias a esta amplia tesitura, el instrumento figura como uno de los dos únicos carillones de concierto existentes en todo el territorio español, permitiendo una riqueza armónica insuperable. La versatilidad sonora del carillón del Palau radica en sus dos modalidades complementarias de funcionamiento: la ejecución automática y la interpretación manual. Por un lado, el sistema automático se halla programado para ofrecer breves toques melódicos de dos minutos a cada hora en punto, desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la tarde. Estas piezas matutinas y vespertinas difunden canciones tradicionales catalanas de gran valor histórico sobre los tejados del centro urbano. Por otro lado, la consola manual dotada de teclados y pedales transforma el mecanismo en un instrumento vivo donde el intérprete controla con sensibilidad el matiz dinámico y la expresividad de cada nota.

El impacto cultural del carillón se proyecta directamente sobre la vida cotidiana de la ciudad a través de sus constantes audiciones públicas. De lunes a viernes o los fines de semana, los acordes del instrumento resuenan por los estrechos pasajes y emblemáticas plazas del Barrio Gótico. Esta música “aérea” acompaña de forma totalmente anónima el andar cotidiano de vecinos y turistas, creando un paisaje acústico irrepetible que trasciende con fuerza las paredes de la sede institucional. Sin ver físicamente la figura del músico, los transeúntes disfrutan de un arte accesible que convierte el espacio urbano en un gran auditorio abierto a todos los ciudadanos y visitantes.

Para quienes desean contemplar la interpretación viva desde el propio interior del palacio, la institución organiza actualmente conciertos el primer domingo de cada mes a las doce del mediodía. Con una duración aproximada de una hora y entrada gratuita mediante reserva previa, los asistentes se ubican en el emblemático Pati dels Tarongers o en la regia Galería Gótica si las condiciones meteorológicas así lo requieren. Durante la audición, un moderno circuito cerrado de televisión proyecta en directo los movimientos del carillonista sobre los teclados de madera, permitiendo al público apreciar la enorme exigencia física y técnica que demanda este arte mientras las bellas melodías se expanden armoniosamente entre los naranjos.

Repertorio versátil

La gran proyección internacional del instrumento alcanza su verdadero cénit durante el mes de julio con la celebración anual del afamado Festival Internacional de Carilló de Barcelona. Este prestigioso certamen estival reúne a distinguidos virtuosos procedentes de Japón, Bélgica, Polonia, Países Bajos, Francia y la propia Catalunya, quienes ofrecen emotivos recitales nocturnos en la agradable calma del atardecer barcelonés. El amplio repertorio del festival demuestra una versatilidad asombrosa, abarcando desde grandes obras clásicas de Mozart, Chopin o Vivaldi hasta conocidas bandas sonoras de cine, música popular, tangos y piezas contemporáneas compuestas especialmente para esta gran ocasión.

La carillonista titular del Palau, Anna Maria Reverté, encabeza en la actualidad el alto compromiso de preservar y divulgar la maestría de este singular legado sonoro. Bajo su experta dirección artística, el carillón sigue renovando continuamente sus programas para tender puentes entre la tradición centenaria de las campanas y la sensibilidad contemporánea del público actual. A medio siglo de su histórica inauguración, este magnífico gigante de bronce fabricado en tierras holandesas perpetúa con orgullo su papel como símbolo de la identidad cultural catalana, proyectando su música armónicas con la misma brillantez, majestuosidad y profunda calidez que en aquel primer día de diciembre de 1976.