Un estudio revela que los primeros animales de cuatro patas apenas podían mover el cuello
Los primeros animales de cuatro patas que comenzaron a adaptarse a la vida fuera del agua tenían muchas más dificultades para mover la cabeza de lo que se pensaba. Así lo revela un estudio publicado en la revista científica Nature, que ha analizado cómo era el cuello de estos antiguos animales y hasta qué punto podían girarlo o levantarlo.
La investigación, dirigida por un científico de la Universidad de Uppsala, en Suecia, cuestiona una teoría aceptada durante décadas. Hasta ahora se creía que la aparición del cuello permitió a los primeros animales terrestres mover la cabeza con mayor libertad, pero los nuevos resultados indican que esta capacidad tardó más tiempo en desarrollarse.
Un cuello mucho más rígido de lo esperado
Los primeros animales de cuatro patas, conocidos como tetrápodos, aparecieron durante una etapa en la que algunos vertebrados comenzaron a pasar del agua a la tierra firme. Uno de los cambios más importantes fue la separación entre la cabeza y los hombros, que en los peces estaban conectados directamente.
Durante años, los científicos pensaron que esta separación había permitido que la cabeza se moviera de manera más independiente del cuerpo. Sin embargo, la estructura de la columna vertebral de aquellos animales era muy diferente de la actual y no ofrecía tanta flexibilidad como se había supuesto.
Para comprobarlo, los investigadores recurrieron al esturión, un pez que conserva una estructura de columna parecida a la de aquellos primeros tetrápodos. Analizaron la resistencia y flexibilidad de su columna vertebral, doblando y girando distintas partes para medir hasta dónde podían moverse.
Después utilizaron esos resultados para calcular cómo se habrían movido los animales extintos a partir de sus restos fósiles. Las estimaciones mostraron que sus cuellos eran sorprendentemente rígidos, incluso cuando no se tenían en cuenta otros huesos y tejidos.
Apenas podían girar la cabeza
Uno de los resultados más llamativos está relacionado con movimientos que hoy hacemos sin dificultad. Según el estudio, aquellos animales no podían girar la cabeza de un lado a otro como hacemos al negar con la cabeza. Su capacidad para mirar hacia arriba también era muy limitada.
Los resultados sorprendieron a los propios investigadores, que esperaban encontrar una mayor capacidad de movimiento. Las pruebas indicaron que el cuello de estos animales era mucho menos flexible de lo previsto, pese a los cambios que había experimentado su cuerpo durante la adaptación a la vida terrestre.
Los científicos también señalan que sus cálculos se basan en las características de la columna vertebral. Por eso, la movilidad real pudo ser incluso menor, ya que los músculos, la piel y otros tejidos también dificultaban los movimientos de la cabeza.
El estudio permite conocer mejor cómo evolucionaron los primeros animales terrestres y plantea nuevas preguntas sobre cuándo comenzaron a mover el cuello con mayor libertad.