Nacen en Jerez seis ejemplares de un ave que llevaba décadas extinguida en España

Una especie de ave desaparecida de España tiene una nueva oportunidad para regresar al que es su hábitat natural. Y es que el Centro de Conservación de la Biodiversidad Zoobotánico de Jerez de la Frontera (Cádiz) ha conseguido el nacimiento de seis pollos de torillo andaluz (Turnix sylvaticus sylvaticus), una especie extinguida en territorio español que ahora se intenta recuperar mediante un programa internacional de reproducción y reintroducción.

Los nacimientos se produjeron entre el 11 y el 12 de octubre, apenas un mes y medio después de que llegaran al centro 18 ejemplares procedentes de Marruecos. Según ha informado la Junta de Andalucía, dos hembras realizaron sus primeras puestas, con cuatro huevos en una instalación y tres en otra. De los siete huevos, seis han eclosionado con éxito, mientras que el último permanece en incubación y presenta una evolución favorable.

El acontecimiento representa un primer avance para el programa de conservación, que tiene el objetivo de establecer una población reproductora estable en Andalucía. Sin embargo, los nacimientos se han producido en cautividad, por lo que todavía no suponen el regreso de la especie a los ecosistemas españoles.

Cuidados intensivos para los primeros pollos

Desde su llegada en septiembre, los 18 torillos trasladados desde Marruecos han mostrado una adaptación favorable a las instalaciones de Jerez. Los responsables del centro han observado comportamientos habituales, como los baños de arena, los cantos y la búsqueda de alimento, mientras supervisan las relaciones entre los distintos ejemplares.

Para conseguir los primeros nacimientos, los técnicos recurrieron a la incubación artificial, ajustando las condiciones de temperatura y humedad. El desarrollo de los embriones fue supervisado mediante ovoscopias realizadas dos veces por semana, una técnica que permite observar el interior de los huevos sin abrirlos.

Los seis pollos nacieron sin necesidad de intervención durante la eclosión y después fueron trasladados a una nacedora, donde se controlan cuidadosamente las condiciones ambientales. La temperatura se reduce progresivamente, aproximadamente medio grado centígrado al día, según la edad y evolución de cada ejemplar.

Durante sus primeros días, las crías reciben alimento cada 30 minutos, principalmente larvas de tenebrio y pequeños grillos. Los cuidadores registran cuánto consume cada pollo y, conforme crecen, incorporan otros alimentos, como semillas, pienso para aves insectívoras y vegetales.

Cada ejemplar lleva una anilla identificativa que permite seguir individualmente su crecimiento. Estos registros también serán fundamentales para controlar la diversidad genética, planificar futuras parejas reproductoras y evitar la consanguinidad.

¿Cuál es el objetivo de este proyecto?

El torillo andaluz habitó antiguamente diferentes zonas de la cuenca mediterránea, pero terminó desapareciendo de buena parte de su distribución histórica. Entre las principales causas de su declive destacan la urbanización del litoral y la intensificación agrícola, que transformaron sus hábitats durante los siglos XIX y XX.

Actualmente, la única población silvestre confirmada sobrevive en un enclave de la costa atlántica de Marruecos, vinculada a cultivos y huertas tradicionales. Está formada por apenas unos cientos de individuos y presenta una tendencia descendente, lo que aumenta su vulnerabilidad.

El programa contempla al menos cuatro nuevas campañas en Marruecos para incorporar ejemplares y ampliar la diversidad genética del núcleo reproductor. Paralelamente, se ha establecido otro centro de conservación en el zoológico de Aïn Sebaa, en Casablanca, que trabajará coordinadamente con el Zoobotánico de Jerez.

La estrategia sigue el modelo de conservación empleado con otras especies amenazadas, como el lince ibérico. Primero se pretende consolidar una población bajo cuidados especializados y, posteriormente, utilizar sus descendientes en futuras reintroducciones en enclaves seleccionados del litoral andaluz.

Las aves mantenidas en Jerez también permitirán desarrollar investigaciones sobre su fisiología, reproducción y comportamiento. Los datos obtenidos durante la incubación, el crecimiento de los pollos y la formación de parejas servirán para mejorar los protocolos de cría y orientar las siguientes fases del proyecto.