La paradoja del 4 de julio: los fuegos artificiales dejaron a esta ciudad de Estados Unidos con la peor calidad del aire del mundo

Un verano más, Estados Unidos celebró su 4 de julio. Este año, sin embargo, era diferente, pues se cumplían exactamente 250 años de la Declaración de Independencia que se firmó el 4 de julio de 1776. El número en cuestión era grande, y de la misma manera lo fue su celebración. En Washington D. C, se lanzaron alrededor de 850.000 proyectiles pirotécnicos para conmemorar la fecha.

Estos llegaron al cielo desde diez puntos diferentes de la ciudad, incluyendo el Estanque Reflectante del Monumento a Lincoln, varias barcazas ubicadas en el río Potomac y el parque West Potomac. A lo largo de los 40 minutos que duró el espectáculo de fuegos artificiales, el cielo de la capital de EE.UU. se llenó de luces y colores.

Días antes de que llegara la gran celebración, los expertos ya alertaban. “Se prevé que el humo y las partículas provoquen niveles peligrosos de contaminación en los alrededores del emblemático espacio y condiciones ‘muy insalubres’ en el centro de Washington”, compartió la agencia EFE en base a unos documentos internos del Servicio de Parques Nacionales revisados por The Washington Post.

Ni una semana después, ya sabemos que aquellas previsiones iban muy bien encaminadas. Un nuevo informe elaborado por la empresa Clarity Movement, especializada en el monitoreo de la calidad del aire, ha revelado que los fuegos artificiales del 4 de julio contribuyeron a que la contaminación por partículas alcanzara niveles casi siete veces superiores a lo normal en toda la capital.

Los resultados de la investigación

Para llevar a cabo el análisis, la compañía utilizó una red de 26 sensores de calidad del aire distribuidos por toda la ciudad. Durante el evento, todos los sensores alcanzaron niveles de calidad del aire que la Agencia de Protección Ambiental considera “perjudiciales para grupos sensibles”, y algunos incluso registraron niveles de emisiones aún peores.

Además, los investigadores señalaron que los niveles de partículas alcanzaron su punto máximo a las 4 de la madrugada del domingo, aproximadamente cinco horas después de que terminara el espectáculo. Según AirNow, el sitio web de la Agencia de Protección Ambiental, la capital estadounidense llegó a registrar la peor calidad del aire de cualquier gran ciudad del mundo.

El espectáculo, que el presidente calificó de “espectacular” en sus redes, tuvo lugar mientras la región sufría una ola de calor extrema que horas antes había provocado temperaturas superiores a los 38 grados. Muy en la línea de la administración Trump, que desde que llegó al poder no ha hecho más que adoptar una postura contraria a muchas de las políticas ambientales impulsadas para reducir las emisiones contaminantes y combatir el cambio climático.