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Sobre este blog

UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

Khan al-Ahmar: una comunidad beduina palestina sometida a la asfixia israelí

Khan al-Ahmar

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“Si eres de Khan al-Ahmar, tienes que permanecer despierto las 24 horas del día. Nunca puedes dormir de verdad”. Con estas palabras, Abu Khamis Abu Dahouk, residente de la comunidad beduina de Khan al-Ahmar, describe la vida cotidiana en la pequeña aldea situada al este de Jerusalén, donde el miedo se ha convertido en parte de la rutina.

Situada junto a la carretera Jerusalén-Jericó, Khan al-Ahmar es una de las comunidades beduinas palestinas más conocidas al este de la Jerusalén ocupada. Su importancia estratégica radica en su ubicación dentro de la zona E1, un corredor de 12 kilómetros cuadrados entre el asentamiento israelí de Ma'ale Adumim y Jerusalén. Los sucesivos gobiernos israelíes han considerado esta zona esencial para crear una continuidad territorial entre el asentamiento y Jerusalén, mientras que los palestinos y las Naciones Unidas advierten de que este proyecto dividiría Cisjordania entre el norte y el sur y aislaría Jerusalén Este de su entorno palestino.

Durante años ha estado sometida a presiones destinadas a provocar su desplazamiento. Según UNRWA, más de 700 personas refugiadas de Palestina viven allí y en las comunidades beduinas vecinas al este de Jerusalén. La mayoría pertenece a la tribu beduina Jahalin, cuyas familias fueron desplazadas de la zona desértica de Néguev, en 1948 antes de establecerse en esta área a comienzos de la década de 1950.

Pero para los habitantes de Khan al-Ahmar, la expansión de los asentamientos israelíes ya no es una cuestión política abstracta, ni una sucesión de anuncios gubernamentales. Se ha convertido en una realidad cotidiana que se acerca cada vez más a sus hogares, restringe sus medios de vida y transforma el paisaje donde han vivido durante décadas. En los últimos días, los colonos han continuado ampliando un nuevo puesto de colonos establecido cerca de la comunidad beduina de Al-Mahtoush, una de las comunidades vinculadas a Khan al-Ahmar.

Según explica Abu Khamis, el nuevo puesto se encuentra a tan solo unos metros de las viviendas palestinas, mientras los colonos continúan construyendo a un ritmo acelerado, dificultando cada vez más el acceso de los pastores a las tierras de pastoreo. “Nuestras ovejas viven en una prisión”, dice Abu Khamis. “Ya no podemos sacarlas a pastar”. La ganadería es la principal fuente de ingresos para la mayoría de las familias de la zona. Sin embargo, asegura que los ataques contra los pastores se han convertido en algo habitual en los últimos meses, al igual que el robo de ovejas, caballos y otras propiedades.

Recursos y servicios esenciales como herramientas de presión

Junto con la expansión de los asentamientos, el acceso al agua se ha convertido en una de las preocupaciones más urgentes para la comunidad. A finales de junio, colonos comenzaron a instalar una nueva tubería de agua destinada a abastecer a los asentamientos y sus puestos cercanos. Los residentes aseguran que la tubería atraviesa el espacio situado entre viviendas palestinas y estructuras agrícolas dentro de Al-Mahtoush, lo que alimenta el temor de que posteriormente este proyecto sea utilizado para justificar la demolición de las casas cercanas.

El problema va mucho más allá de esta nueva infraestructura. En las últimas semanas, grupos de colonos han dañado repetidamente las principales conducciones que abastecen de agua a las comunidades beduinas de Al-Mahtoush y Arab al-Tabneh. También se apoderaron de Ein Rawabi, la única fuente natural de este recurso disponible para que los pastores abrevaran a su ganado.

De acuerdo con la Gobernación de Jerusalén, los colonos cortaron el suministro de agua a las comunidades beduinas al este de Jerusalén en seis ocasiones durante un solo mes, describiendo estos ataques reiterados como parte de un esfuerzo más amplio para presionar a los residentes a abandonar la zona.

Las presiones no afectan únicamente a los pastores, sino también a los niños y niñas. Khan al-Ahmar alberga una escuela que atiende a estudiantes procedentes de las comunidades beduinas vecinas, entre ellas Al-Mahtoush y Al-Tabneh. Los residentes afirman que las restricciones de movimiento han impedido que muchos menores continúen utilizando el camino tradicional para llegar a clase.

Abu Khamis explica que aproximadamente 60 estudiantes se vieron obligados a abandonar el corto trayecto que habían recorrido durante años después de que las restricciones israelíes bloquearan el acceso. Desde entonces, el Ministerio de Educación Palestino ha organizado un servicio de transporte, aunque los alumnos ahora deben recorrer un trayecto mucho más largo en lugar de llegar caminando a la escuela en menos de media hora.

La escuela lleva años atrayendo la atención internacional. Se convirtió en un símbolo de la lucha de la comunidad después de que Naciones Unidas y UNRWA advirtieran en 2018 de que cualquier demolición de Khan al-Ahmar también pondría en peligro el centro educativo, que entonces atendía a unos 170 estudiantes procedentes de Khan al-Ahmar y de otras cuatro comunidades beduinas vecinas.

Una historia larga de presiones

La preocupación internacional por Khan al-Ahmar no es nueva. En 2018, el entonces Coordinador Humanitario de las Naciones Unidas, Jamie McGoldrick, y el entonces director de operaciones de la UNRWA en Cisjordania, Scott Anderson, instaron a Israel a abandonar sus planes de demoler la comunidad y trasladar por la fuerza a sus residentes, advirtiendo de que la mayoría de las familias ya habían sufrido un desplazamiento anteriormente.

Subrayaron que cualquier nuevo traslado no solo destruiría los hogares, sino que también acabaría con los medios de vida tradicionales basados en la ganadería, aumentaría las necesidades humanitarias y podría constituir una grave violación del Cuarto Convenio de Ginebra.

Más de siete años después, los residentes afirman que la presión no ha hecho más que intensificarse debido a la continua expansión de los asentamientos, los repetidos ataques contra las infraestructuras de agua, las restricciones al pastoreo y la violencia recurrente de los colonos.

Aun así, Mohammad Ibrahim, otro residente de la aldea afectado por las presiones israelíes, insiste en que su comunidad no tiene intención de marcharse. “Nosotros y nuestros hijos solo queremos vivir aquí en paz y seguridad. Esta es nuestra tierra y permaneceremos aquí, sean cuales sean las circunstancias”.

Para la población de Khan al-Ahmar, la resiliencia no se mide por los eslóganes, sino por la capacidad de mantener a sus hijos en la escuela, a sus ovejas en la tierra y a sus familias en sus hogares, pese a una presión creciente que, a sus ojos, se vuelve más intensa con cada día que pasa.

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UNRWA es la Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente Medio. Desde 1949 trabajamos para proporcionar asistencia, protección y defensa a más de 6 millones de refugiados y refugiadas de Palestina, que representan más de la quinta parte de los refugiados del mundo y que actualmente viven en campamentos de refugiados en Jordania, Líbano, Siria y el territorio Palestino ocupado (la franja de Gaza y Cisjordania), a la espera de una solución pacífica y duradera a su difícil situación.

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