Así era la residencia de verano de los García Lorca, la casa que sirvió como lugar de rodaje en 'La bola negra'
A solo unos días del estreno de La bola negra, la esperadísima película de Javier Calvo y Javier Ambrossi, el interés por la producción original de Movistar Plus+ y Suma Content Films no hace más que crecer. El largometraje, toda una carta de amor a Federico García Lorca, llegará a cines el próximo 25 de septiembre, y tras su paso por salas, solo se podrá ver en la plataforma de Movistar.
La película que se llevó el premio a mejor dirección en el Festival de Cannes narra las vidas interconectadas de tres hombres en tres épocas distintas y, para darle vida, Los Javis y su equipo viajaron por distintos puntos de España, incluyendo, como no podía ser de otra forma, la ciudad de Granada, donde el poeta nació.
Los cineastas rodaron en varios puntos de la capital, incluyendo la plaza de Santa Ana y el entorno de Plaza Nueva, que se convirtieron en una recreación de la España de los años 30, así como algunas calles del Albaicín y el Carmen de los Mártires. Según recoge la cadena 101tv, Calvo y Ambrossi también visitaron la Huerta de San Vicente, la casa de verano de la familia García Lorca.
Dicen que esta casa de campo, ubicada en el extremo sureste de la ciudad, fue la principal residencia de Federico en Granada. Allí, su familia pasó todos los veranos entre 1926 y 1936, un lugar que también sirvió al escritor para trabajar en algunas de sus obras más importantes, como Yerma, Bodas de sangre o el Romancero gitano.
Un remanso de paz que terminó en tragedia
La propiedad original fue adquirida por Federico García Rodríguez, padre del poeta, en mayo de 1925, en un momento en que la vivienda carecía de agua potable y de luz eléctrica. Tras varias reformas en la casa, la cual tenía dos plantas y casi 187 metros cuadrados, la familia decidió pasar en ella los meses de más calor.
La planta baja estaba formada por un recibidor, una cocina, una sala de estar y una despensa, mientras que en la planta superior se encontraban los dormitorios de la familia. Allí estaba también la habitación de Federico, un espacio sencillo y luminoso desde el que el joven podía contemplar la huerta.
En una carta a Jorge Zalamea, amigo suyo, García Lorca describió las vistas que tenía desde allí: “Granada enfrente de mi balcón, tendida a los lejos con una hermosura jamás igualada”. Ese mismo balcón también fue protagonista de uno de sus versos más populares: “Si muero / dejad el balcón abierto”.
La noche del 9 de agosto de 1936, Lorca abandonó la Huerta de San Vicente y se refugió en la casa de la familia Rosales Camacho, en el centro de Granada. Allí permaneció hasta el 16 de agosto, cuando fue detenido por una cuadrilla y trasladado al Gobierno Civil de Granada. El final de esta historia es por todos conocido.
Hoy en día, esta residencia de verano se ha convertido en una casa-museo que puede visitarse. En ella, el dormitorio de Federico se conserva en su estado y orientación originales.