Son diminutos, pero mueven toneladas de arena cada noche: así viven las pulgas de playa

Apenas miden unos centímetros, pero su actividad puede tener un impacto considerable en las playas que habitan. Es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford y la Universidad de California después de analizar en profundidad cómo viven los pequeños crustáceos conocidos como “pulgas de playa”.

Estos anfípodos del género Megalorchestia viven en playas de la costa del Pacífico de Norteamérica y, durante la noche, se dedican a excavar en la arena. Los investigadores descubrieron que influyen muchísimo en el entorno, ya que pueden llegar a mover hasta 50 kilos de sedimento por cada metro de línea de costa al día.

La investigación, cuyos resultados se han publicado en la revista Journal of Geophysical Research: Earth Surface, se llevó a cabo en la playa de Isla Vista, que se extiende a lo largo de la costa de California, en el condado de Santa Bárbara, donde los científicos recogieron y pesaron la arena acumulada por estos animales durante la noche. 

Para ello, delimitaron parcelas después de la marea alta y retiraron los montículos que encontraban al amanecer. También excavaron parte de la playa para calcular cuántos crustáceos había en cada zona. Los resultados muestran la magnitud de una actividad que, de normal, suele pasar inadvertida.

Los investigadores estiman que unos 21.450 ejemplares pueden mover conjuntamente alrededor de 50 kilos de arena por cada metro de costa en una sola noche. Cada animal excava más de diez veces su propio peso corporal por madriguera, en busca de alimento, humedad y refugio frente a los depredadores.

Un impacto sorprendente

A partir de estas mediciones y de ocho años de datos previos sobre las poblaciones de estos crustáceos, el equipo extrapoló la medición y calculó su impacto en un tramo de 25 kilómetros de litoral próximo a Isla Vista. La estimación asciende a unas 310 toneladas de arena seca al día, una cantidad de sedimento comparable a la que transportan algunos ríos cercanos.

“El impacto de los animales en las playas es un ámbito muy poco estudiado, sobre todo teniendo en cuenta la gran labor que realizan”, explicó Tim Baxter, geógrafo físico del Museo Pitt Rivers de la Universidad de Oxford y autor principal del estudio. “A menudo se pasa por alto a las pulgas de arena o se les considera una molestia. Queríamos intentar verlos desde una perspectiva diferente”. 

Los expertos apuntan que, al excavar, estos pequeños animales también favorecen la entrada de agua marina rica en oxígeno y de nutrientes en el sedimento, lo que puede beneficiar a otros organismos. Además, los montículos que dejan en la superficie contienen granos sueltos que el viento podría desplazar hacia zonas más elevadas de la playa, contribuyendo a la formación de dunas.

“Los animales no son habitantes pasivos de nuestros paisajes; los transforman activamente y pueden ayudar a restaurarlos”, dijo Gemma Harvey, geógrafa física de la Universidad Queen Mary de Londres, en el comunicado compartido por la Unión Americana de Geofísica sobre el descubrimiento.