La Universidad de Cantabria desmonta el mito de que los neandertales solo vivían en paisajes helados

Los neandertales han sido representados tradicionalmente como habitantes de paisajes fríos y esteparios, adaptados a soportar las duras condiciones de las glaciaciones. Sin embargo, una nueva investigación liderada por la Universidad de Cantabria (UC) pone en duda esta teoria y aporta nuevas evidencias de que estas poblaciones también fueron capaces de prosperar en ecosistemas boscosos, montañosos y templados. El estudio, publicado en la revista científica Quaternary Science Reviews, se basa en el análisis del yacimiento de Axlor, en Dima (Bizkaia), ocupado por neandertales hace entre 100.000 y 50.000 años.

La investigación ha analizado un total de 33 muestras de sedimento recogidas desde 2019 en este enclave arqueológico, lo que ha permitido identificar cerca de 9.000 microrestos vegetales. Gracias a este registro, los científicos han podido reconstruir con gran detalle el paisaje que rodeaba a los grupos neandertales y elaborar una de las secuencias paleoambientales más completas del suroeste de Europa para ese periodo.

Un bosque que convirtió la zona en un refugio ecológico

Los resultados muestran que el entorno de Axlor estaba dominado por un bosque templado atlántico, cuya densidad variaba en función de los cambios climáticos. Incluso durante las fases más frías y secas, la cubierta forestal nunca desapareció completamente. Robles, avellanos, abedules o tilos siguieron formando parte del paisaje, lo que convirtió la zona en un auténtico refugio ecológico durante miles de años.

Para Talía Lazuen, investigadora del Grupo PALEO de la Universidad de Cantabria y codirectora de las excavaciones de Axlor, estos datos obligan a revisar algunas ideas que se daban por hecho sobre los neandertales. “Los resultados demuestran que fueron capaces de habitar ecosistemas boscosos, montañosos y más templados, con una gran disponibilidad de recursos”, explica. Según la investigadora, el estudio cuestiona los modelos tradicionales que limitaban la presencia de estas poblaciones a ambientes fríos y abiertos.

Los investigadores también destacan del estudio que la presencia constante de humedad ambiental y de cursos de agua contribuyó a mantener un entorno especialmente rico en recursos vegetales y animales. Estas condiciones facilitaron una ocupación humana prolongada y permitieron que los grupos neandertales explotaran intensivamente los recursos disponibles sin necesidad de desplazarse constantemente en busca de alimento.

Axlor, un referente para comprender el Paleolítico Medio

El trabajo también ha servido para destacar la gran importancia científica del yacimiento de Axlor. Su estado de conservación y la calidad del registro paleoambiental convierten este enclave vizcaíno en uno de los lugares de referencia para estudiar la relación entre el clima, el paisaje y las sociedades humanas durante el Paleolítico Medio.

Sebastián Pérez-Díaz, profesor del Departamento de Geografía, Urbanismo y Ordenación del Territorio de la Universidad de Cantabria, destaca el valor excepcional del registro obtenido. “Existen pocos registros palinológicos con esta longitud, calidad y densidad en contextos arqueológicos”, explica. La información recuperada permite reconstruir con una precisión poco habitual la evolución de la vegetación y del entorno durante decenas de miles de años.

Más allá de describir cómo era el paisaje del norte peninsular en aquella época, la investigación refuerza una idea cada vez más respaldada por la arqueología: los neandertales fueron una especie mucho más versátil y adaptable de lo que durante décadas se creyó. Lejos de limitarse a sobrevivir en entornos glaciares, supieron aprovechar bosques templados ricos en recursos y adaptarse a escenarios cambiantes, una capacidad que ayuda a comprender mejor su estancia durante cientos de miles de años en Europa.