Un yacimiento de Barcelona revela que los neandertales fabricaban herramientas de madera hace 60.000 años

Los neandertales no solo dominaban la fabricación de herramientas de piedra, también utilizaban la madera para construir refugios, elaborar armas, preparar alimentos y fabricar utensilios domésticos. Así lo revela una investigación realizada en el Abric Romaní, un yacimiento arqueológico situado en Capellades (Barcelona), donde se han identificado centenares de restos que permiten reconstruir una parte hasta ahora poco conocida de la vida cotidiana de estos humanos hace aproximadamente 60.000 años.

El estudio, publicado en la revista científica Science Advances y liderado por el Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES), ha analizado 597 restos procedentes de 16 niveles arqueológicos, con antigüedades comprendidas entre los 62.000 y los 40.000 años. Los resultados muestran que la madera desempeñaba un papel fundamental en la organización doméstica y en las actividades de los grupos neandertales.

El descubrimiento resulta especialmente relevante porque la madera raramente sobrevive durante tantos miles de años. Al tratarse de un material orgánico, suele descomponerse y desaparecer de los yacimientos. Sin embargo, las condiciones geológicas del Abric Romaní han permitido conservar las huellas de muchos de estos objetos.

“Hay poquísimos yacimientos en el mundo que tengan las condiciones necesarias, por eso, el Abric Romaní es un sitio excepcional”, explica Palmira Saladié, investigadora del IPHES y responsable del estudio. Las excavaciones comenzaron en 1983 y han permitido recuperar información sobre las sucesivas ocupaciones neandertales de este abrigo rocoso.

Lanzas, bandejas y estructuras para protegerse del frío

Entre los hallazgos destacan dos lanzas de madera con extremos puntiagudos, una de 2,45 metros y otra de la que se conservan 1,99 metros. Su forma indica que pudieron emplearse para cazar a corta distancia. Una apareció en un contexto arqueológico con restos de ciervo, aunque los investigadores no pueden confirmar que se utilizara específicamente para capturar estos animales.

También se han identificado cuatro posibles bandejas o recipientes elaborados con corteza, algunos de enebro, que pudieron servir para transportar materiales o realizar tareas domésticas. Además, una estructura formada por palos cruzados sobre un hogar podría haber sido utilizada para procesar alimentos mediante el calor.

Otra pieza especialmente llamativa es una vara de 5,10 metros de longitud, aparentemente modificada, que pudo formar parte de una estructura ligera destinada a acondicionar el espacio habitado. Estos elementos sugieren que los neandertales no se limitaban a ocupar refugios naturales, sino que también podían adaptarlos a sus necesidades.

Una misteriosa maza

La colección incluye además un objeto singular, fabricado en una sola pieza de madera y con un mango de unos 16 centímetros, cuya forma recuerda a una maza. Las marcas de raspado indican que fue elaborado deliberadamente, aunque su función continúa siendo desconocida.

Los científicos plantean diferentes posibilidades: pudo utilizarse para golpear materiales, participar en actividades de caza o incluso tener alguna función simbólica o social. Aunque esta última interpretación sigue siendo una hipótesis que no ha podido demostrarse.

El análisis también ha identificado posibles palos cavadores y objetos puntiagudos. La mayoría de los restos corresponden a troncos, ramas, raíces y acumulaciones de leña, principalmente de pino silvestre, que los neandertales recogían y utilizaban como combustible para mantener sus hogares.

“Durante décadas hemos podido reconstruir con mucho detalle qué hacían los neandertales con la piedra”, explica M. Gema Chacón, coautora del estudio y codirectora del yacimiento. Ahora, añade, “la madera nos abre ahora una parte de su mundo que casi siempre había desaparecido y nos permite ampliar la mirada sobre su tecnología y sobre la manera en que organizaban su vida cotidiana”.