Los baños árabes que se esconden bajo un palacio de Jaén: 450 metros cuadrados de historia bajo tierra

Hay monumentos que sorprenden por su tamaño, otros por su antigüedad y algunos porque permanecieron ocultos durante siglos sin que casi nadie sospechara su existencia. En pleno centro histórico de Jaén existe uno que reúne las tres características. Bajo el Palacio de Villardompardo se conservan unos baños árabes construidos en el siglo XI que permanecieron escondidos durante cientos de años bajo los cimientos del edificio renacentista. Con una superficie cercana a los 450 metros cuadrados, constituyen probablemente el mayor conjunto de baños andalusíes visitables de España y uno de los grandes tesoros patrimoniales de Andalucía.

Quien recorre el palacio difícilmente imagina que, varios metros más abajo, permanece intacta una parte importante de la ciudad islámica medieval. Descender hasta los Baños Árabes de Jaén supone viajar casi mil años atrás para descubrir cómo funcionaban estos espacios de higiene, encuentro social y descanso durante la época andalusí.

Los Baños Árabes de Jaén quedaron ocultos bajo un palacio durante siglos

Según cuenta Diputación de Jaén, “construidos en el siglo XI, los Baños Árabes están ubicados en los sótanos del Palacio de Villardompardo. Cuentan con una extensión de 450 metros cuadrados, lo que los convierte probablemente en los más grandes de cuantos se pueden visitar en España”. Su tamaño resulta excepcional, pero aún más sorprendente es la historia que permitió su conservación hasta nuestros días.

Tras la conquista de Jaén por Fernando III en 1246, los baños continuaron utilizándose durante los primeros años del dominio cristiano. Sin embargo, entre los siglos XIV y XV dejaron de cumplir su función original y fueron transformados en tenerías. Todavía hoy pueden observarse restos de aquellas instalaciones en algunas de las salas, un testimonio de cómo los edificios históricos cambian de uso a lo largo del tiempo. Lejos de desaparecer, el conjunto fue adaptándose a nuevas necesidades hasta quedar definitivamente oculto.

El momento decisivo llegó a finales del siglo XVI, cuando Fernando de Torres y Portugal, conde de Villardompardo y virrey del Perú, ordenó levantar su palacio sobre el antiguo hammam. Los baños quedaron enterrados entre sótanos y cimentaciones, circunstancia que, paradójicamente, terminó garantizando su conservación durante los siglos siguientes. Lo que parecía condenarlos al olvido acabó protegiéndolos del paso del tiempo y de muchas transformaciones urbanísticas posteriores.

Un descubrimiento que devolvió a la luz un monumento medieval

A comienzos del siglo XX el Palacio de Villardompardo pasó a formar parte del patrimonio de la Diputación Provincial de Jaén. Poco después, durante una inspección realizada en 1913 para elaborar el Catálogo Monumental de Jaén, Enrique Romero de Torres descubrió una pequeña parte de los antiguos baños. Aquel hallazgo marcó el inicio de una larga historia de investigaciones y restauraciones que permitirían recuperar uno de los monumentos más importantes del legado andalusí español.

Tan solo cuatro años después, el arqueólogo Manuel Gómez-Moreno propuso su declaración como Monumento Nacional, reconocimiento que llegó oficialmente en 1931. Las primeras obras de restauración comenzaron en 1936 bajo la dirección de Leopoldo Torres Balbás y del arquitecto jiennense Luis Berges Martínez, aunque la Guerra Civil obligó a interrumpir los trabajos. La recuperación definitiva no llegaría hasta varias décadas después, cuando nuevas campañas arqueológicas permitieron sacar a la luz la mayor parte del conjunto.

Entre 1970 y 1984 se desarrollaron distintos proyectos de restauración dirigidos por Luis Berges Roldán que permitieron descubrir prácticamente todas las salas visitables en la actualidad. La calidad de esa intervención fue reconocida internacionalmente cuando Europa Nostra concedió en 1984 su Medalla de Honor a la restauración de los Baños Árabes de JaénEl premio confirmó la importancia patrimonial de una actuación que devolvió a la ciudad uno de sus monumentos más valiosos.

Qué ver en Jaén bajo el Palacio de Villardompardo

El recorrido por los Baños Árabes de Jaén permite comprender perfectamente cómo funcionaban estos complejos públicos durante la Edad Media. La visita comienza en el vestíbulo o al-bayt al-maslaj, una sala alargada cubierta por bóveda de cañón e iluminada por dieciocho luceras estrelladas. Originalmente, el suelo estaba revestido de mármol blanco y las paredes decoradas con arquerías pintadas en rojo sobre fondo blanco. La cuidada ornamentación demuestra que estos espacios eran mucho más que simples instalaciones para el baño.

A continuación aparecen la Sala Fría, la impresionante Sala Templada y la Sala Caliente, cada una diseñada para cumplir una función concreta dentro del recorrido termal. La Sala Templada constituye probablemente el espacio más espectacular del conjunto, con un gran salón cuadrado cubierto por una cúpula sostenida mediante arcos de herradura apoyados sobre ocho columnas. La combinación de cúpulas, bóvedas y luceras crea un ambiente que todavía hoy transmite la sofisticación de la arquitectura andalusí.

La Sala Caliente conserva además algunos de los elementos técnicos más interesantes del edificio. Situada junto a las antiguas calderas, disponía de un ingenioso sistema de calefacción mediante aire caliente que circulaba bajo el pavimento gracias a una red de pequeños pilares de ladrillo. Los muros incorporaban chimeneas ocultas por donde ascendía el calor, calentando tanto el suelo como la estancia. Este sistema recuerda al hipocausto romano y demuestra el elevado conocimiento técnico alcanzado por los constructores medievales.

Quienes buscan qué ver en Jaén encontrarán en el Palacio de Villardompardo una visita imprescindible, no solo por el edificio renacentista, sino por el extraordinario monumento que permanece bajo él. Los Baños Árabes de Jaén constituyen un ejemplo excepcional de cómo distintas épocas históricas pueden superponerse sobre un mismo espacio sin borrar completamente el pasado. Bajo los cimientos de un palacio del siglo XVI sigue latiendo un hammam construido cinco siglos antes, convertido hoy en uno de los grandes monumentos de Jaén y en una de las visitas más sorprendentes del turismo en Jaén.