Chiang Mai o cómo Tailandia convierte su cultura en poder blando
Hay una Tailandia de interior, sin playas paradisíacas y sin rastro de Leonardo DiCaprio, donde el país se juega buena parte de su identidad: el budismo, la cultura y el nacionalismo también forman su poder de seducción. Su mejor escenario está en Chiang Mai, antigua capital del reino de Lanna. Si eres un viajero de verdad, disfrutarás muchísimo en este lugar, alejado del turismo hortera de sol y playa, y alejado también de los miles de jóvenes sionistas que acuden a las costas tailandesas. Chiang Mai muestra qué hay detrás del país de las sonrisas y cómo el turismo también puede ser una forma de poder blando. Suscríbete en Spotify, iVoox y YouTube para que sobreviva este proyecto independiente.
Viajar al norte de Tailandia debe ser un imprescindible si tienes pensado viajar a este país. Porque Chiang Mai fue la capital del reino de Lanna, tiene su propio idioma y su propio alfabeto y es una potencia que reivindica una identidad propia entre templos y tradiciones. Aquí el budismo no es solo espiritualidad ni los templos una postal: también son historia, poder y una forma de contar quién pertenece a qué país.
Seis templos imprescindibles que merecen la pena
El casco histórico de Chiang Mai alberga 38 templos, así que esta selección es solo una muestra de su extraordinario patrimonio budista, con estupas doradas, muros de ladrillo, madera tallada y nagas, las serpientes mitológicas que custodian las entradas. La antigüedad de algunos es evidente, pero en otros casos, te sorprenderá descubrir cómo este factor en Asia no es tan importante. La pomposidad y las dimensiones adquieren un significado mayor a la hora de determinar que un templo merece la pena. Pasear por Chiang Mai sin rumbo puede ser una opción. Te cruzarás con decenas de templos, pero en esta pequeña selección te resumo algunos de los más singulares:
Visita Wat Chedi Luang por su monumental chedi de ladrillo, parcialmente derruido y decorado con elefantes, recuerda el esplendor del antiguo reino de Lanna. Wat Phra Singh es uno de los grandes santuarios de la ciudad, famoso por sus tejados ornamentados, sus detalles dorados y los murales del viharn Lai Kham. Wat Chiang Man está considerado el templo más antiguo de Chiang Mai, conserva un chedi sostenido por elefantes de piedra y antiguas imágenes de Buda. Wat Phra That Doi Suthep se yergue sobre la montaña que domina la ciudad, una escalinata flanqueada por nagas conduce hasta su estupa dorada y unas amplias vistas de Chiang Mai. Al Wat Sri Suphan se le conoce omo el templo de plata, destaca por su extraordinaria ornamentación metálica y sus trabajos artesanales. Wat Umong está rodeado de vegetación, este complejo budista es conocido por sus túneles con altares y sus espacios de meditación.
Visita los templos con hombros y rodillas cubiertos y descalza los pies antes de entrar en las salas de oración. Son espacios de culto activos, por lo que conviene respetar las normas específicas de cada recinto.
El Año Nuevo o la batalla naval de Vallecas
En abril, Chiang Mai celebra Songkran, el Año Nuevo tailandés. Durante varios días, las calles se convierten en una gran fiesta de agua en la que participan vecinos y visitantes. ¿Te suena de algo? No quiero pecar de madridcentrismo, pero esta fiesta es como una especie de batalla naval de Vallecas a la tailandesa. Detrás de la celebración hay una tradición de purificación y renovación: en los templos se vierte agua sobre las imágenes de Buda y se realizan rituales para recibir el nuevo ciclo con buenos deseos. La fiesta tiene también una dimensión familiar, ligada al respeto por los mayores. En la calle, sin embargo, la celebración adquiere un carácter multitudinario y lúdico
Fideos Khao Soi, una adicción legal
Los mercados forman parte de la vida cotidiana de Chiang Mai y son uno de los mejores lugares para acercarse a la gastronomía local. El mercado nocturno de Anusarn, en la zona de Chang Khlan, reúne puestos de comida y artesanía, y permite prolongar la jornada cuando cae el sol. Más allá de visitar templos, hay que mezclarse con el pueblo para comprender su cultura. Y también me encantó el ambiente del Anusarn Market, con actuaciones en directo continuas, desde jóvenes que cantan para costearse sus estudios hasta drag queens que bailan música tradicional.
Entre los productos más llamativos de los mercados está el durian, una fruta tropical de pulpa cremosa cuyo intenso olor (no su sabor) es bastante apestoso. No te pierdas el khao soi, uno de los platos emblemáticos del norte: una sopa de curry con fideos de huevo, normalmente acompañada de pollo o ternera y coronada con fideos crujientes. Su mezcla de texturas y especias refleja una cocina con influencias de las regiones vecinas, entre ellas Myanmar y Laos. Y lo mejor: por poco más de un euro y medio podrás disfrutar de muchos de estos platos en los mercados.
Masaje tailandés: una tradición más allá clichés y el negocio del cuerpo
Alerta spoiler: el masaje tailandés duele. Y mucho. Y se hace en seco, sin aceites. A no ser que pidas clemencia y un poquito de crema hidratante. Hay cientos de locales donde puedes disfrutar de masajes por menos de cinco euros, pero en Chiang Mai existe una iniciativa de formación y reinserción laboral que me llamó muchísimo la atención: allí trabajan mujeres que han pasado por prisión y que encuentran en el masaje una salida profesional. El Prison Massage es uno de ellos. Para una experiencia relajante y lujosa, te recomiendo el Oasis Spa.
No nos vamos a engañar, también hay otros locales en todo el país donde las mujeres se exhiben en la puerta en búsqueda de hombres occidentales que viajan solos a Tailandia. La relación entre el turismo y la explotación sexual tiene una larga historia en Tailandia. Durante la guerra de Vietnam, la llegada de militares estadounidenses para sus periodos de descanso contribuyó al crecimiento de determinados negocios vinculados al sexo. La desigualdad económica y la falta de oportunidades han seguido condicionando algunas de estas realidades donde el “hombre blanco hetero” se aprovecha de las mujeres del mundo en estos aspectos.
El hipnótico boxeo tailandés
El muay thai es otra de las expresiones culturales que pueden conocerse en Chiang Mai. A diferencia de otras disciplinas de combate, permite utilizar puños, codos, rodillas y piernas. La música tradicional acompaña los enfrentamientos y forma parte de una ceremonia deportiva con reglas y códigos propios. Por eso, merece la pena contemplar uno de estos espectáculos.
En la ciudad se organizan veladas para públicos diversos. Antes de elegir, conviene comprobar la programación y tener en cuenta que los eventos dirigidos a visitantes pueden diferir de las competiciones deportivas locales y simular golpes donde no los hay. En Kalare Boxing Stadium vi como a un luchador le partían un pómulo y tenía que ser operado en directo, así que si te gusta ver una sangría, guárdatelo.
Alojamientos de lujo sin gastarse el sueldo
Tengo una recomendación (y no es publi): me gusta esta marca hotelera porque es tailandesa y su calidad precio te hará disfrutar del lujo sin vaciar tu bolsillo. Dusit Princess Chiang Mai se encuentra en la zona de Chang Khlan, cerca del mercado nocturno de Anusarn. Su ubicación resulta práctica para salir a cenar, recorrer los puestos de la zona y desplazarse hacia el casco antiguo. Por cierto, para desplazarte en taxi desde el aeropuerto, el trayecto no te costará más de 5 euros (y puedes regatear).
Chiang Mai reúne en una misma ciudad el legado de un antiguo reino, una tradición budista todavía viva y una gastronomía que merece atención propia. Más allá de sus templos, ofrece una aproximación al norte de Tailandia y a una identidad cultural que conserva rasgos diferenciados dentro del país. Su escala, el ritmo de sus calles y la proximidad entre monumentos, mercados y espacios cotidianos permiten descubrirla sin necesidad de recorrer grandes distancias cada día. Te cuento otros detalles en formato podcast aquí: ¡Suscríbete en Spotify, iVoox y YouTube para que sobreviva este proyecto independiente!