Fresnos, chopos, eucaliptos, además de cascadas y aguas cristalinas forman parte de esta apacible ruta valenciana
En el Parque Natural Chera-Sot de Chera, a unos 67 kilómetros de Valencia, se halla el Paseo verde del río Sot, un itinerario de baja dificultad que discurre junto a un precioso entorno fluvial. Este cauce nace a escasos kilómetros del propio pueblo Sot de Chera y recorre un lecho rocoso de doce kilómetros de longitud. Sus aguas puras y cristalinas alimentan una exuberante vegetación mediterránea de enorme valor ambiental. La ruta ofrece un recorrido apacible ideado para disfrutar en familia y conocer la biodiversidad de la zona mediante paneles explicativos.
El itinerario comienza entre la histórica Fuente del Pocillo y el margen del río, accesible desde la plaza del ayuntamiento descendiendo por la calle Pocillo y tomando la senda del Molino. Al iniciar la caminata río arriba por la orilla derecha, el visitante se ve envuelto por una frondosa vegetación donde destacan los eucaliptos y mirtos, cuyo aroma fresco acompaña cada paso. El sonido de una pequeña presa embalsando el agua marca el ritmo del sendero, permitiendo desconectar de la rutina. Esta etapa permite observar especies vegetales identificadas con varios carteles.
A medida que se avanza en la ruta, el camino discurre junto al área recreativa de la Fuente del Tío Fausto, un espacio sumergido bajo la agradable sombra de los chopos. En este tramo destacan los tradicionales huertos de naranjos que flanquean el cauce, siendo un cultivo muy característico del valle y los más alejados del litoral en la provincia. El contraste entre los árboles frutales y la vegetación de ribera otorga un colorido especial al paisaje agrícola tradicional. Tras dejar atrás la sombra de los chopos y cruzar la pista deportiva municipal, el trazado asciende por una rampa para girar a la izquierda.
El ecosistema que bordea el río Sot alberga una rica diversidad botánica con ejemplares de gran porte, entre los que figuran fresnos de hoja estrecha, olmos y nogales en las franjas húmedas. Junto a ellos crecen arbustos autóctonos como baladres o adelfas, garroferas, mirtos y ejemplares de rosal silvestre que florecen durante todo el año. Asimismo, en las inmediaciones de la ruta se aprecia un bonito jardín autóctono poblado por durillos, palmitos y romero. Esta abundancia de flora silvestre se convierte en refugio de la fauna local, consolidando la ruta como una lección viva de botánica mediterránea.
Uno de los puntos más emblemáticos del paseo es el Charco Gruñidor, una amplia balsa natural donde el río fue embalsado en la década de los setenta para habilitar piscinas naturales. Desde este enclave privilegiado se obtienen vistas espectaculares del promontorio rocoso conocido como El Morrón, de 548 metros de altitud, y de la majestuosa Torre del Castillo. Esta edificación de origen árabe, construida en el siglo XI, ostenta la declaración de Bien de Interés Cultural como monumento. En la orilla opuesta se divisa el antiguo Molino del tío Lucero, un recinto industrial histórico.
La relevancia del patrimonio histórico vinculado al agua es evidente en todo el trayecto del río Sot, pues los antiguos pobladores supieron aprovechar la fuerza hidráulica. El mencionado Molino del tío Lucero, que en sus orígenes funcionó como molino harinero, fue transformado posteriormente en fábrica de luz para suministrar energía eléctrica a la localidad. Dicho complejo estuvo operativo hasta la inauguración de la central eléctrica de Chulilla, marcando un hito en el desarrollo comunitario. La integración entre estructuras históricas y naturaleza añade un valioso componente cultural a esta caminata.
Y al final, cascadas
Al dejar atrás la zona pavimentada de las piscinas naturales, el itinerario se adentra en su tramo agreste mediante un sendero de tierra que discurre junto al curso fluvial en estado virgen. En esta sección del recorrido la vegetación se vuelve más densa y silvestre, con baladres, mimosas, sargas, garroferas y eucaliptos alineados a ambos lados de la senda. El camino zigzaguea siguiendo las curvas del río, regalando al senderista sensaciones de profunda inmersión en la naturaleza. Este tramo boscoso conduce hacia los vestigios hidráulicos que atestiguan el ancestral uso agrícola de las aguas del río.
La ruta culmina de manera espectacular en el paraje conocido como La Canal, donde se conservan los restos de una antigua canalización árabe destinada a regar las huertas locales. En este punto de gran belleza paisajística, el río Sot se abre paso entre adelfas y carrizos formando pequeñas cascadas y un apacible remanso de aguas cristalinas. La transparencia de las aguas y la frescura del entorno convierten a esta pequeña cascada en el broche de oro de la excursión. Esta ruta se consolida así como un tesoro natural valenciano indispensable para disfrutar del agua pura y la fronda vegetal.