A una hora de Lisboa: la localidad vinculada desde el siglo XV a las aguas termales y está reconocida por la UNESCO

A menos de 100 kilómetros de Lisboa, Caldas da Rainha es una de las localidades del centro de Portugal cuya historia está directamente relacionada con las aguas termales. Su propio nombre, que puede traducirse como “las aguas calientes de la reina”, recuerda el episodio que estuvo en el origen de la población y que se remonta al siglo XV, cuando Leonor de Viseo, reina consorte de Portugal, conoció los manantiales de la zona.

A partir de ese momento comenzó a consolidarse un núcleo que fue ampliándose con el paso de los siglos. La llegada de visitantes pertenecientes a las clases acomodadas favoreció su desarrollo económico y urbano y dejó huella en la arquitectura. En sus calles pueden encontrarse construcciones correspondientes a distintas etapas, desde edificios barrocos hasta otros vinculados al Art Nouveau.

La cerámica terminó convirtiéndose también en uno de los rasgos más reconocibles de Caldas da Rainha. Su importancia en la economía, la formación, el comercio y la cultura local llevó a la localidad a incorporarse en 2019 a la Red de Ciudades Creativas de la UNESCO. Este oficio cuenta con alrededor de cinco siglos de recorrido y sigue presente tanto en grandes instalaciones industriales como en pequeños talleres y proyectos contemporáneos.

Una ciudad que creció alrededor de sus aguas termales

El origen de Caldas da Rainha está relacionado con un episodio protagonizado por la reina Leonor. Durante un viaje por la zona encontró a varios vecinos bañándose en unos manantiales y quiso saber por qué lo hacían. Los habitantes le explicaron las propiedades que atribuían a aquellas aguas. La monarca, que llevaba tiempo con una herida que no terminaba de curarse, decidió probar también ese tratamiento.

Tras recuperarse, ordenó al año siguiente la construcción de un hospital termal para atender a quienes acudieran allí. El establecimiento favoreció la aparición de un asentamiento estable en sus alrededores y convirtió las termas en un elemento clave para la evolución de la población.

La importancia de los baños se mantuvo durante los siglos posteriores. A finales del XIX y comienzos del XX, los balnearios se consolidaron como lugares habituales de descanso y cuidado entre los sectores con mayor poder adquisitivo. Caldas da Rainha recibió entonces con frecuencia a miembros de la nobleza, la aristocracia y la burguesía, una llegada de visitantes que también tuvo efectos en la economía local.

Ese periodo dejó además cambios visibles en el aspecto de sus calles. Las sucesivas ampliaciones incorporaron construcciones de estilos diferentes, desde ejemplos barrocos hasta edificios relacionados con el Art Nouveau. Parte de ese pasado puede seguirse en espacios como el Parque Dom Carlos I, situado junto al antiguo hospital termal. Fue pensado inicialmente para que los pacientes pudieran pasear al aire libre durante sus estancias y acabó convirtiéndose en un espacio integrado en la vida diaria de la población.

El edificio hospitalario situado en este entorno fue levantado durante el reinado de João V. Su presencia permite entender el peso que tuvieron las termas durante siglos y cómo su función sanitaria acabó influyendo también en la organización de esta parte del municipio.

La cerámica, la otra seña de identidad de Caldas da Rainha

La producción cerámica cuenta con unos 500 años de tradición en Caldas da Rainha y ha tenido un papel relevante en ámbitos como la economía, el comercio, la formación y la cultura. En la actualidad continúan funcionando dos grandes plantas industriales relacionadas con este oficio, además de alrededor de 17 talleres.

Ese recorrido fue uno de los factores que llevó a la UNESCO a incluir la localidad en su Red de Ciudades Creativas en 2019. El reconocimiento tiene en cuenta el peso de la artesanía y las artes populares, pero también la capacidad para mantener técnicas tradicionales mientras se incorporan nuevas formas de diseño y creación.

Dentro de esta trayectoria destaca Rafael Bordallo Pinheiro, una de las figuras más conocidas vinculadas a la cerámica de Caldas da Rainha. Su trabajo contribuyó a dar a estas piezas una dimensión que iba más allá de su utilidad cotidiana y que acabó formando parte de la imagen cultural asociada a la localidad.

No existe, además, una única manera de trabajar este material. Mientras que algunos talleres y artesanos mantienen los oficios y técnicas tradicionales, otros como Pinheiro incorporan diseño y elementos actuales a piezas elaboradas artesanalmente, utilizando la cerámica como medio de expresión artística.

Estas formas de trabajo conviven hoy con la fabricación a mayor escala y permiten que el oficio siga cambiando sin perder su vínculo con las técnicas heredadas. Los talleres, la formación y las iniciativas relacionadas con el diseño mantienen activa una práctica que continúa teniendo peso tanto en la economía como en la vida cultural de Caldas da Rainha.