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De las murallas romanas al MUSAC: un paseo por las huellas que ha dejado la historia en León

Roberto Ruiz

3 de octubre de 2026 22:47 h

Que León aparezca entre los destinos elegidos por Lonely Planet para su Best in Travel 2027 es una buena excusa para, si no lo has hecho antes, dedicarle una visita en profundidad. La firma mundialmente conocida por sus guías de viajes destaca su historia, sus monumentos y su relación con el Camino de Santiago, pero hay una forma especialmente interesante de descubrir todo eso sin quedarnos en un simple y llano “qué ver en León”.

Te proponemos descubrir León viajando en el tiempo y deteniéndonos en cada una de sus épocas de esplendor, porque no es una ciudad que se pueda entender de un solo vistazo. Bajo la ciudad que conocemos hoy todavía quedan restos de la antigua y romana Legio VII, después la ciudad medieval fue capital de un reino y escenario de uno de los episodios políticos más importantes de la Europa medieval, y siglos después llegaron los palacios renacentistas, la expansión burguesa y los edificios modernistas. Todo ha ido sumándose sobre el mismo espacio, sin que una época terminara de borrar por completo a la anterior.

Así que este viaje propone recorrer León siguiendo ese hilo histórico. Empezaremos por el campamento romano, continuaremos por la ciudad que se convirtió en capital del reino y seguiremos las calles por las que llevan siglos pasando los peregrinos. Después llegarán los palacios, los mercados y la ciudad burguesa, hasta terminar en el León contemporáneo, con el MUSAC como uno de los ejemplos de cómo la ciudad sigue construyéndose a día de hoy.

La ciudad que fundaron los romanos

Fundada en el último tercio del siglo I d. C., la Legio VII Gemina estableció en este punto su campamento permanente. Aquella instalación militar es el origen de León y todavía hoy permite entender buena parte de su trazado. El recinto tenía una organización muy definida y estaba protegido por una primera muralla de piedra, a la que se sumó otra fortificación más potente a finales del siglo III. La que vemos hoy es el resultado de esa evolución y de numerosas reformas posteriores.

Para acercarnos a aquel primer León podemos buscar los restos de la Cripta de Puerta Obispo, donde se conservan vestigios de la antigua puerta romana, o acercarnos a la Casona de Puerta Castillo, que funciona como Centro de Interpretación del León Romano. También hay restos arqueológicos en la Cripta de Cascalería y en el entorno de la Catedral, mientras que el Jardín del Cid permite reconocer algunos vestigios vinculados a las infraestructuras del campamento. La ciudad actual empieza a explicarse aquí, en un recinto militar que acabaría marcando su desarrollo durante siglos.

La capital de un reino

Con el final del mundo romano cambió la función de la ciudad. León pasó por distintas etapas hasta convertirse en sede regia y capital del Reino de León, y fue durante la Edad Media cuando alcanzó buena parte de la importancia política y religiosa que todavía podemos reconocer en sus monumentos. El mejor lugar para entender ese periodo es San Isidoro, donde el Panteón Real reúne las sepulturas de numerosos miembros de la monarquía leonesa y conserva uno de los grandes conjuntos de pintura románica, conocido popularmente como “la Capilla Sixtina del románico”.

Muy cerca está la Catedral, aunque aquí la historia vuelve a llevarnos más atrás. El templo gótico comenzó a construirse hacia 1205 sobre el solar ocupado anteriormente por la catedral románica, el palacio de Ordoño II y las termas romanas. Es otro buen ejemplo de cómo León ha ido creciendo sobre lo que ya existía. Y entre San Isidoro y la Catedral aparece también uno de los episodios que explican la relevancia política de la ciudad: en 1188 el rey Alfonso IX convocó en León unas Cortes cuyo testimonio documental está reconocido por la UNESCO como la referencia documental más antigua conocida del sistema parlamentario europeo.

Y vamos un poco más allá. Seguro que de León te suena su Barrio Húmedo, sobre todo como referencia gastronómica para salir de tapeo. Pues bien, en parte corresponde a la antigua judería, instalada en este entorno desde el siglo XIII hasta el XV.

La ciudad de los peregrinos

Hay una época de León que no se puede acotar en una fecha concreta. El Camino de Santiago atraviesa la ciudad desde la Edad Media y ha influido durante siglos en sus calles, su actividad comercial y su relación con quienes llegaban de otros lugares. Por eso merece la pena recorrerlo como un capítulo propio, aunque cronológicamente se dilate en el tiempo. 

El itinerario permite seguir ese León de los peregrinos desde Santa Ana, uno de los primeros templos de la ciudad en recibirlos, hasta Puerta Moneda, vinculada históricamente a los cambistas y al movimiento comercial asociado al Camino. Después aparecen Santa María del Camino, la plaza del Grano, la Rúa y la calle Ancha, antes de llegar a algunos de los grandes monumentos de la ciudad. La Catedral y San Isidoro forman parte de este recorrido, igual que San Marcos, que nació como hospedería para peregrinos en el siglo XII y que siglos después adquiriría su actual imagen plateresca.

El León del Renacimiento

A partir del siglo XVI, la ciudad fue incorporando nuevos edificios que hablan de una sociedad más compleja, con mayor presencia de las familias nobles, instituciones y actividades comerciales. El Palacio de los Guzmanes es uno de los mejores ejemplos. Las obras comenzaron en 1577 y se prolongaron hasta el siglo XVII, dando forma a un gran palacio renacentista que hoy ocupa uno de los puntos más reconocibles del centro.

En esta misma zona se puede seguir la transformación de la ciudad a través de espacios mucho más vinculados a la vida cotidiana. La Plaza Mayor se levantó sobre un antiguo mercado medieval después de un incendio ocurrido a mediados del siglo XVII y mantuvo su función comercial y pública. Cerca está la plaza de San Martín, vinculada durante siglos a los gremios y a la actividad de la ciudad, con la Casa de las Carnicerías como ejemplo de ese pasado comercial. Y el Palacio de los Condes de Luna resume bien la superposición de épocas: conserva un cuerpo gótico, una torre renacentista y elementos modificados posteriormente.

La ciudad que se hizo moderna

El siguiente cambio llegó con la expansión urbana y el crecimiento de una nueva sociedad burguesa entre el siglo XIX y comienzos del XX. El ferrocarril tuvo un papel importante en esa transformación al conectar León con nuevos flujos de personas y mercancías, mientras la ciudad crecía más allá de los límites históricos.

Casa Botines es probablemente el edificio que mejor permite reconocer ese cambio. Antonio Gaudí inició su proyecto en 1891 por encargo de comerciantes de tejidos de León vinculados al sector textil catalán. El edificio combinaba actividad empresarial en las plantas inferiores y viviendas en las superiores, y su aspecto modernista incorporaba referencias que recuerdan a la arquitectura medieval de la ciudad. El proceso de modernización también dejó otros ejemplos de esta corriente artística en Santo Domingo y en distintas zonas del centro.

El León de hoy

El recorrido termina en una ciudad que ya no necesita mirar únicamente a su pasado para construir su identidad. El MUSAC, dedicado al arte de los siglos XX y XXI, representa bien ese León contemporáneo. Su colección reúne más de 1.650 obras de casi 400 artistas y su programación relaciona la creación actual con los contextos históricos, políticos y sociales que la rodean.

El edificio, diseñado por Emilio Tuñón y Luis Moreno Mansilla, ocupa más de 21.000 metros cuadrados y recibió en 2007 el Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea. Su fachada multicolor toma como referencia las vidrieras de la Catedral, algo que resume bastante bien el recorrido en el tiempo que acabamos de hacer. En León, lo contemporáneo no aparece separado de la historia, sino que sigue construyéndose sobre ella. Y basta caminar por el casco histórico, las murallas, el Barrio Húmedo o los nuevos espacios culturales para comprobar que la ciudad todavía está escribiendo su siguiente capítulo.