La playa de Alicante con casi dos kilómetros de arena fina y rodeada de dunas y vegetación frente al Mediterráneo

En el sur de la provincia de Alicante, Guardamar del Segura se encuentra junto al Mediterráneo en una zona donde la costa, las dunas y la masa forestal forman parte del mismo entorno. El municipio está situado junto a la desembocadura del río Segura y cuenta con más de 11 kilómetros de litoral, una franja de costa en la que aparecen playas con características diferentes, desde sectores cercanos al casco urbano hasta arenales donde tienen más presencia la vegetación y las formaciones dunares.

Buena parte de este paisaje está relacionada con la Pinada de Guardamar, un espacio forestal de unas 800 hectáreas. Su origen se encuentra en una actuación de repoblación puesta en marcha para frenar el avance de la arena hacia las zonas de cultivo y las viviendas. El resultado fue una franja arbolada formada por pinos, palmeras, cipreses y eucaliptos que actualmente constituye uno de los elementos más reconocibles del entorno costero del municipio.

En el extremo sur de Guardamar se encuentra Les Ortigues, junto al término municipal de Torrevieja. Este arenal tiene 1.457 metros de longitud y está formado por arena fina de color dorado. Detrás de la línea de costa aparecen dunas cubiertas de vegetación, una característica que mantiene la continuidad del paisaje natural presente en otros puntos cercanos. Su ubicación permite apreciar el paso entre las playas más urbanizadas y los tramos donde el entorno ha sufrido menos transformaciones.

Les Ortigues, un arenal junto al sistema dunar

Les Ortigues ocupa el último tramo de playa de Guardamar antes de llegar a Torrevieja. La franja de arena alcanza los 1.457 metros y forma parte de una de las zonas del municipio donde las dunas siguen siendo uno de los principales elementos del paisaje. La playa dispone de Bandera Azul y ofrece distintos servicios durante la temporada de verano. Fuera de los meses de mayor afluencia, el arenal también permite pasear junto al Mediterráneo y recorrer una parte de la costa con menor presencia de construcciones.

La forma de este tramo del litoral está directamente relacionada con el movimiento de la arena. El material que llega desde el mar es desplazado hacia el interior por el viento y acaba acumulándose en formaciones que pueden quedar estabilizadas gracias a la vegetación. En Guardamar, este proceso ha tenido una importancia especial durante décadas y ayuda a explicar la existencia de un amplio sistema dunar asociado a la pinada. En Les Ortigues, esa relación entre la playa, el relieve y la cubierta vegetal puede apreciarse justo detrás del arenal.

Hacia el norte se encuentra El Camp, otra de las playas naturales del municipio. Junto con Les Ortigues, forma un tramo donde el cordón dunar tiene más presencia que en las zonas cercanas al centro urbano. En otros sectores de la costa aparecen Els Vivers, Centre, La Roqueta y Montcaio, mientras que al norte del río Segura se encuentra la Platja dels Tossals, un arenal naturista de 1.661 metros. Esta distribución permite encontrar en Guardamar playas con distintos niveles de urbanización a lo largo de todo su litoral.

En total, el municipio supera los 11 kilómetros de frente marítimo y cuenta con cinco Banderas Azules. Esta extensión permite encontrar playas con paseo marítimo y servicios junto a otras donde predominan las dunas y la vegetación mediterránea. Les Ortigues pertenece a este segundo grupo y ocupa el extremo meridional de la costa local. Su longitud, el sistema dunar y la escasa presencia de edificaciones junto a la orilla son algunas de las características de este tramo antes de alcanzar Torrevieja.

Qué más ver en Guardamar del Segura

La Pinada de Guardamar es uno de los espacios que permiten entender mejor la evolución del paisaje del municipio. A finales del siglo XIX, el avance de las dunas empezó a afectar a terrenos agrícolas y viviendas, por lo que se puso en marcha un proyecto de defensa y repoblación. Entre 1900 y 1930 se plantaron más de 600.000 ejemplares de distintas especies, entre ellas pinos, palmeras y eucaliptos. Esta intervención permitió consolidar una masa forestal que actualmente se extiende junto al sistema dunar y ocupa alrededor de 800 hectáreas.

El municipio también conserva restos arqueológicos correspondientes a diferentes etapas históricas. Entre ellos se encuentra la Rábita Califal, declarada Bien de Interés Cultural y formada por 23 espacios destinados a la oración. En la misma zona se localiza La Fonteta, una antigua ciudad portuaria de origen fenicio que también está protegida como BIC. En este yacimiento se han identificado estructuras defensivas, una vía que recorría el perímetro y construcciones adosadas que muestran parte de la ocupación antigua de este territorio.

Otro de los lugares de interés se encuentra en el cerro del Castell. Allí estuvo la fortaleza que acogió a la villa cristiana desde 1271 hasta los terremotos de 1829, que terminaron destruyendo el asentamiento. Los trabajos arqueológicos realizados en este punto han documentado una ocupación prolongada, con restos de etapas fenicias, íberas, romanas, islámicas y cristianas. El recinto está protegido como Bien de Interés Cultural y permite conocer en un mismo espacio buena parte de la evolución histórica de Guardamar.

El recorrido por la localidad puede completarse con el Parque Reina Sofía, la desembocadura del Segura y los diferentes tramos de costa que conectan el núcleo urbano con las zonas de dunas y pinada. Guardamar reúne de esta forma litoral, espacios forestales y patrimonio arqueológico dentro de un mismo término municipal. Les Ortigues ocupa el extremo sur de este conjunto, con sus 1.457 metros de arena y un entorno donde las formaciones dunares y la vegetación siguen siendo protagonistas junto al Mediterráneo.