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Dignificar la política

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Es una manifiesta incongruencia que CC y PP pretendan impulsar la participación ciudadana y, al mismo tiempo, torpedeen todo intento de reforma del sistema electoral autonómico. No les interesa. La razón está al alcance de cualquiera. Se han servido de su complejidad, maraña y desproporcionalidad para perpetuarse en el poder.

La participación ciudadana emana de la estrictamente política. De lo contrario, está embaucada a ser una mera entelequia hueca y ajena a la realidad del sistema político canario.

Al Gobierno autonómico no le interesa potenciar la inquietud de los ciudadanos por la cosa pública. Todo lo contrario, aprovechando múltiples resortes dados por el control de la Administración, impulsa la apatía y la desafección de los canarios por la política.

No es de extrañar en CC, cuyo origen es la unión de diversos grupúsculos para consumar la traición contra los que eran sus socios de Gobierno.

A partir de ese momento, la finalidad es mantenerse en el Ejecutivo y no ejercitar, ni por un instante, la saludable oposición parlamentaria. En primer lugar, porque no tienen discurso ideológico que les sostenga. En segundo lugar, la más que previsible disolución una vez desplazados del poder. Razón única que, por el momento, les une.

En mayo de 2007 el PSC-PSOE, liderado por Juan Fernando López Aguilar, condensó la ilusión de la ciudadanía en torno a un proyecto político rompedor con los malos gobiernos, casados entre sí que han desperdiciado valiosas legislaturas desde 1993, para encarnar una nueva manera de entender la gestión pública. Gracias a los votos de 322.833 canarios logramos 26 escaños. Una mayoría abrumadora que plasmó las ganas de cambio y regeneración en las Islas.

Significó el hartazgo de las personas de buena fe hacia la degradación de la política llevada a cabo por CC acompañada, una vez más, por el PP.

Una tendencia que venía manifestándose tiempo atrás. Prueba de ello, son los resultados electorales por la provincia de Las Palmas al Congreso de los Diputados.

En las elecciones generales del año 2000, el PSC-PSOE alcanzó 80.695 votos y 1 diputado. Sin embargo, en las elecciones generales del año 2004, el aumento de apoyo hacia el PSC-PSOE se traduce en 167.926 votos y 3 diputados, a la vez, que el PP ve reducido su sufragio.

En términos porcentuales, de unos comicios a otros, el avance electoral experimentado por el PSC-PSOE se constata nítidamente. Los socialistas pasamos del 18,4% al 33,92%. Siendo uno de los aumentos más amplios en todo el territorio nacional.

Todo ello, siendo en los tres casos cabeza de lista Juan Fernando López Aguilar, se ve completado en las elecciones generales del año 2008. El PSC-PSOE alcanza la primera posición con 215.560 votos y 4 diputados, desplazando al PP a un segundo lugar.

Por tanto, el pacto sellado por CC y PP, formaciones políticas que jamás en la historia de nuestra autonomía han conocido, ni por asomo, el apoyo que obtuvimos los socialistas canarios en las elecciones de 2007, supone no respetar la voluntad de la sociedad y, por consiguiente, obviar el deseo de transformación que arrojó las urnas desde la confianza otorgada por la ciudadanía en un ejercicio de auténtica participación política.

*Secretario de Comunicación del PSC-PSOE

Rafael Álvarez Gil*

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