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Dislocada España

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El vértigo parece instalado en nuestra sociedad. Las noticias impactan y dejan un grave sentimiento de frustración y desesperanza.

Desde la Cristina Infanta de España al juez que la imputa, pasando por los balbuceos explosivos del monarca, a la cara de tontos de los peperos discutiendo sobre el aborto, hay una zanja de desasosiego.

Los andares del presidente de gobierno, observándose las piernas,- si es que no fuera otra cosa-, con ese gesto de ganador en las carreras de caballos choca frontalmente con aquellos otros del juez andaluz metido en Palma, desgarbado, ampliando la base de sustentación y abrazando el aire.

El juez, diz que Castro, jamás pudo soñar con la algarabía que ha liado. No sé cómo ha podido resistir el peso de más de doscientas páginas de su autoría, analizando quisquillosamente los avatares,-ajenos a la reencarnación-, de la mentada Infanta. Pero Su Señoría ha hilado muy fino,- de ésta no se me escapa, habrá pensado-. Y por si fuéramos pocos el juez Elpidio quiere entrar en política. ¡Quietos, echados como conejos!

Ante el penoso espectáculo de la llamada marca España,- oh tempo de los mundiales de fútbol-, la sensibilidad social se desvía a izquierda y derecha, e incluso centrados tienen ribetes de ambos lados.

Las posiciones ante el estado de la monarquía van desde pedir la abolición de la misma hasta besar el suelo por el que pisa el rey como muestra de eterna gratitud por lo del "golpito de estado". El prestigio que la corona ganó lo ha ido dilapidando de manera estúpida, y de familia ejemplar ha pasado al grupo de los corruptos en el que ocupa un puesto destacado.

Don Juan Carlos, cuya obstinada actitud de no querer perder los papeles de Jefe de Estado le hacen caer al suelo, balbucear palabras, y confesar con su silencio los amoríos con una chica "que orina" muy cerca de la Zarzuela, está rematando la faena. A todas estas da la impresión de que la única persona que está en su papel, por defecto, es doña Sofía.

Me pregunto que para qué queremos una Jefatura de Estado, con un presidente de gobierno y diecisiete virreyes autonómicos, presidente del Congreso, y una chica de las excelencias de la vampiresa Soraya Sáenz. ¿Jefe, de qué estado? Propongo a Santiago, que es santo por su propio nombre y es el conseguidor del Rey. Y para lo que cobra....Así pues, ni Monarquía ni República.

La casta política está de un desvarío total. El ministro amigo de las cañas dice que "en España se vive mejor con menos dinero", el ministro "pelargón" habla del aborto y lo que es peor, quiere elevar a categoría de ley la estupidez en sí misma, y deriva la autoría del desaguisado a Rajoy y Santamaría. Y el ministro "meapilas" con las prisas para apuntarse un tanto descubre la operación contra ETA. Y el tío de las eléctricas buscándose la silla de electrocución.

Claro que, el desvarío afecta además a los demás ejercientes en el arco parlamentario. Hablan por doquier, inundan los medios de comunicación pero permanecen mudos con la disciplina de voto, menudos parlantes diputados. Y este PSOE federalista, nos viene con la república, a buenas horas y con sol.

El harakiri que tan bien ejecutaron las cortes franquistas debe ser propuesto como modelo para que ésta casta política que pastorea en el congreso de los diputados se lo haga, y legisle una nueva ley electoral en la que se rompa definitivamente la partitocracia y que cada cual vote según mandato recibido de sus electores.

El tufo que se desprende cuando se menciona la política en España me retrotrae a las vísperas del "tejeringo" del 23 de febrero del 81. Había mucho desasosiego, los políticos perdieron sus papeles, los insultos pululaban por doquier, la inquietud social era tremenda. De aquel golpito queda mucho por poner sobre la mesa.

En Estados Unidos tuvieron el coraje de liquidar políticamente a Nixon, presidente a la sazón del país más poderoso del planeta. Nadie debe estar por encima de la ley, de la que emana del pueblo, ni los políticos ni el Rey. ¿Qué es eso de "aforado"?

Ni primas de riesgo, ni leches, tenemos compatriotas que se nos mueren de hambre, la pobreza aumenta de manera exponencial, continúan los desahucios, no se crean puestos de trabajo, la justicia se corrompe y los corruptos tocando la gaita. Hasta los chicos de la seguridad privada se han puesto el gorro de plato que les ha dado el gobierno y primero golpean y después preguntan.

La Educación por los suelos, la Sanidad en camilla postrera, los Dependientes excluidos y los políticos incrementando la partida presupuestaria para las elecciones europeas en un 20 por ciento.

Importa mucho no callar aún a riesgo conocido de delirar con el delirante.

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