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Obsesionados con JF

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La explicación de que están a las órdenes de Ati, no es satisfactoria. Créanme. Los conozco y conozco sus trayectorias profesionales, sus perfiles intelectuales y sus andanzas vitales. Y son distintas, en la medida en que eso es posible viviendo en Tenerife. Y siendo periodistas.

Aunque por lo que leo, alguno de ellos es del clan de los huevos fritos, cuya existencia --la del clan sauzalero-- ignoraba por completo.

Cómo la obcecación les puede llevar a sentenciar, sin pestañear, que jf. ganó las elecciones autonómicas al socaire de Jerónimo. Y, las generales, al de Zapatero. Sin reparar, aunque sea un momentito, en alguna evidencia. Por ejemplo, en que --a pesar de la indudable trascendencia que un espléndido resultado en las elecciones al Ayuntamiento de Las Palmas tiene en las elecciones al cabildo y al Parlamento en Gran Canaria-- la candidatura socialista al Parlamento obtuvo más votos que la del Ayuntamiento en el municipio capitalino. La verdad es que siempre se había dicho que la candidatura que arrastra, cuando coinciden en la misma jornada varios comicios, es la que más votos saca.

O, en algo tan sencillo, como que --con jf de candidato-- los socialistas han ganado dos elecciones distintas, seguidas, donde llevaban largos años sin ganar. Pero no: puestos a desvariar, hasta encumbran a cualquier candidato socialista que pudiera o pudiese rivalizar con jf, aplicando "razonamientos" opuestos a los que utilizan con jf. En los mismos artículos de opinión y sin mosca.

La obcecación les lleva a sostener --cosas, supongo, de la condición humana-- que (contra toda evidencia) con peores resultados y con líderes más "dialogantes" el Psoe estaría ahora sentado en el Gobierno de Canarias. Supongo que considerarán, porque son jóvenes pero no tanto, que estar en el machito es un bien absoluto, sean cuales sean las circunstancias. Y estar en la oposición, una completa desgracia.

Ati y el PP han pactado con todas las fórmulas posibles y en todos los escenarios imaginables. Con el Psoe con la cara lavada y recién peinado en el gobierno de España, o con el Psoe en declive de los primeros noventa , pactaron. Con Aznar hablando catalán en la intimidad o resucitando las esencias nacionalcatólicas, pactaron. Con el de las botas sobre la mesa y la guerra de Iraq, pactaron. Con aquél PP que se decía regeneracionista , o con el PP de ahora anegado hasta el pescuezo por los casos de corrupción, pactaron. Pactaron siempre con el PP.

Y, en las dos ocasiones que el Psoe pactó con Ati, ya se sabe cómo acabó la historia. En los dos episodios, por cierto, con Saavedra como líder.

El mismo empecinamiento los conduce a establecer, con ínfulas de doctrina, conjeturas completamente al margen de unos resultados electorales aún calientes. Y con la arrogancia de opinar, dicen, en nombre de los ciudadanos. Y esto, un día sí y otro también.

La verdad es que sólo se me ha ocurrido, tratando de balbucear una explicación a tanta coincidencia, algo así. Nuestro personaje tiene muchos defectos. Algunos difíciles de aguantar. No me voy a detener en ellos, porque otros ya lo hacen con fruición.

En la política, como en la vida, uno puede ser elegante o estrafalario, cercano o estirado, tímido o desinhibido, atento o desdeñoso? y así hasta el infinito. Pero se debe actuar decentemente y no se debe chapotear en la corrupción. En estas Islas, por cierto, la decencia es condición necesaria de la valentía. Porque si defiendes la decencia en la vida institucional y no eres decente, duras menos que un bizcocho en la puerta de una escuela. No todas las personas decentes son valientes. Pero todas las que actúan valientemente han de tener, por fuerza, un expediente vacío de chanchullos. Y este es el caso de quien le ha plantado cara a quienes mangonean el cotarro isleño desde el tiempo de Maricastaña. O con las mismas mañas que los que lo hicieron desde siempre jamás.

La brillantez de jf, qué le vamos a hacer, nos acorrala un poco a todos los que nos habíamos acostumbrado a hacer de gallitos ante el respetable público del Archipiélago. En la política ?o en el periodismo. Compartimos la misma escena. Ante esa sensación, un tanto incómoda, en la que está en peligro nuestro pequeño narcisismo ultraperiférico, hay dos reacciones posibles. La peor, es la autodefensiva. Tiene un nosequé que suena a envidia.

Creo que se han dejado llevar, casi sin notarlo, por esa vereda. Les ha empujado una cierta impotencia a alguno de ellos. La que les produce el no haber sido capaces de encontrar un antídoto frente al torbellino jf que les consagraría, con o sin contrapartidas visibles, ante los que mandan aquí. No han dado con la vacuna, ni con el sahumerio adecuado, ni con el amarre (que dirían los afrocubanos) para sujetarlo.

La otra actitud, requiere buenas dosis de madurez , de autoestima y de no tomarse a uno mismo demasiado en serio, ni creerse imprescindible. O un remedio más fácil : hablar cinco minutos con alguno de los cientos de miles de canarios, la mayoría, que han votado por el Psoe en las dos últimas elecciones. No es difícil hacerlo. Pero hay que salir un momento de los circuitos sociales por los que, eso sí, transitan todos los mentados periodistas.

De todas formas, como ni soy sicólogo ni argentino, no me hagan caso.

Santiago Pérez

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