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El Pacto de Madrid alumbró el Pacto de Ajuria Enea (III)

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Eran otros tiempos. Tiempos de hablar, de dialogar, de consensos, de búsqueda de involucrar a todo el mundo. De discusión directa, a veces bronca, pero fructífera. No de adhesiones inquebrantables. No de un implacable y primario esquema gobierno-oposición. No enfocando la política como confrontación permanente. El todo para el amigo, leña para el enemigo, o la preferencia por el ataque personal sobre la argumentación racional. Y esto daba una distinta respuesta política del PNV. Si se buscaban acuerdos, el PNV los trabajaba. Y la demostración más palpable de este documento de Madrid de noviembre de 1987 fue la nota que el Euzkadi Buru Batzar emitió al respecto. Decía así: El llamado Pacto de Estado contra el terrorismo firmado por prácticamente todos los partidos con representación parlamentaria el pasado día 10 en el Congreso de Madrid constituye para el Partido Nacionalista Vasco el inicio de un proceso de concertación, el más amplio posible, entre fuerzas políticas representativas para resolver el problema de la violencia por una vía de diálogo y de concertación y no exclusivamente policial. -El citado Pacto pone de relieve el papel fundamental que se otorga a los partidos y al gobierno y Parlamento vascos, ya que sus cláusulas comienzan y acaban en la asunción del consenso logrado en el Parlamento de Gasteiz en marzo de 1985 y en la expectativa y asunción de los acuerdos que puedan surgir de la concertación resultante de la ronda de partidos iniciada por el Lehendakari a petición del Parlamento vasco. Es decir que el acuerdo de Madrid comienza y termina en Euzkadi. -Con el fin de afrontar un grave problema que nos acerca a todos, se ha empezado por una vía de consenso entre todas las fuerzas parlamentarias, tanto de Madrid como de Gasteiz. Lo que no excluye la posibilidad de que, llegado el deseable consenso a un determinado tope, se progrese hacia vías de solución más profundas por decisiones mayoritarias, asimismo democráticas, en ambos Parlamentos o en alguno de ellos. Los contenidos del Pacto tan sólo constituyen, hoy por hoy, un punto de partida, aunque importante, de cara a la pretendida total pacificación. Tales contenidos han sido publicados íntegramente en la prensa. No obstante, el EBB considera oportuno glosar aquellos aspectos que, desde su punto de vista, son de especial relevancia: 1. La resolución del Parlamento vasco, asumida en el Pacto, rechaza la posibilidad de que fuerzas que son o se autoproclaman militares puedan pretender imponer soluciones a los problemas políticos y sociales de un pueblo. Su tratamiento y vías de solución corresponde, en democracia, a quienes ostentan la representación legítima del pueblo. 2. Conscientes de que, hoy por hoy, el marco político aceptado por la gran mayoría del pueblo vasco es el Estatuto de Gernika, es importante el que en el Pacto se acepte que «su pleno desarrollo debe constituir el marco de resolución de los conflictos y de la convivencia democrática en el País Vasco». Para el EBB tanto la definición de nacionalidad que afecta a los cuatro territorios de Hegoalde con la expresa inclusión de Navarra, como la disposición adicional primera, aparte de la fijación del Concierto, la facultad de crear una política propia integral o de poseer medios propios de comunicación, ofrece la posibilidad de muy amplios contenidos de autogobierno, en la medida en que se entienda cabalmente su ''pleno desarrollo''. 3. Siempre hemos reclamado la derogación de la llamada Ley Antiterrorista por contener elementos, a nuestro entender, antidemocráticos. La aceptación de este punto por algunos partidos que hasta hace poco exigían un endurecimiento de dicha ley es apreciada por el EBB como un serio esfuerzo por parte de los mismos en la búsqueda de vías más humaras y democráticas para afrontar el problema de la violencia. El EBB trabajará por alcanzar el máximo acuerdo posible en las modificaciones que derogada dicha ley se, introduzcan en la legislación ordinaria. Pero entiende que aun no alcanzándose el deseable consenso de todas las fuerzas políticas, la nueva situación supondrá un serio avance respecto a la anterior. 4. La creación de un espacio judicial o jurídico europeo, aun siendo un tema de un futuro probablemente no tan próximo, es una aspiración ya antigua del PNV. Pero ha de puntualizarse que tal espacio no tiene relación alguna con los mecanismos administrativos y policiales que se están utilizando en el presente entre Madrid y París. En ellos se da la paradoja de que han sido entregadas a la policía española algunas personas no reclamadas por la justicia, mientras que otras que lo estaban no lo han sido. Precisamente una intervención judicial, reglada en un marco jurídico establecido en todo el ámbito europeo, es la mejor garantía contra los abusos policiales que sectores de Iparralde no comprometidos políticamente han denunciado. 5. Consideramos importante la asunción por las fuerzas políticas estatales de la petición del Parlamento vasco de que ''el gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca, contando con el apoyo unánime de los representantes del pueblo vasco, asuma el liderazgo en la desaparición de la violencia y del terrorismo y en la consecución de la paz''. Como también la inclusión en el texto de la voluntad de una reflexión conjunta no sólo de los problemas que se derivan del terrorismo sino de los que lo han originado. El EBB lamenta el que Herri Batasuna no haya sido invitado a las reuniones de Madrid, independientemente de que hubiera o no perspectivas de aceptación por su parte de un eventual acuerdo. Porque HB, al igual que ETA propicia la negociación entre ''ETA y los poderes del Estado''. El hecho de que todos los partidos políticos presentes en el Parlamento español, máxima expresión del poder del Estado, hubieran podido debatir los planteamientos de los representantes de HB, y éstos los de aquellos, no hubiera dejado de ser positivo. Por otra parte, el pretender que las fuerzas políticas estatales acepten lo que los partidos vascos aprueban por mayoría, mientras alguno de éstos ni siquiera han aceptado estar presente en un intento de concertación entre aquéllas por razones de prioridad de un pacto entre vascos que no sólo no se rechaza sino que se reconoce expresamente, no parece una actitud democrática. El EBB ni magnifica el Pacto de Madrid ni lo descalifica como una nueva operación propagandística. Lo considera, como se afirma al comienzo de este documento, el inicio de un proceso de diálogo. Ni el optimismo exagerado ni el pesimismo o la descalificación son actitudes cabales en estos momentos. Todo intento de buscar una salida dialogante y humana a una situación de conflicto armado, casi endémica, como la que padecemos, requiere tiempo, paciencia, imaginación y cesiones mutuas. Y sobre todo diálogo y más diálogo. Esto es al menos lo que enseña la experiencia de situaciones análogas. El EBB declara enfáticamente su voluntad de no buscar protagonismo alguno partidista en este proceso largo y difícil, pero esperanzador. Desea, simplemente, ser un instrumento de equilibrio y de pacificación, dispuesto a continuar por este camino aun cuando posibles fracasos puedan acarrearle costos políticos. Hasta aquí la nota del EBB. Esto fue el Pacto de Madrid. Nada que ver con el que quince años después firmaron PP y PSOE. Excluyente y profundamente antinacionalista. Más que un pacto Por las Libertades y contra el Terrorismo, ese pacto fue un pacto anti-PNV. Hecho en Madrid. No el Pacto de Madrid cuya génesis es la relatada. Debate en El Correo Español Hoy todo este tipo de cuestiones ni se recuerdan pero en su día tuvieron una importancia fundamental pues abrían una dinámica. Era como echar una piedra en un estanque quieto. Incluso Xabier Arzalluz en un programa de televisión se descolgaba con una premonición que dejaba a más de uno con la mosca detrás de la oreja: ''Van a ocurrir cosas interesantes de aquí a dos años''. Vicente Copa (José Antonio Zarzalejos) comentaba: ''Nadie puede tachar a Arzalluz de decir tonterías''. Evidentemente eran otros tiempos. Poco tiempo después, el diario Deia levantaba la liebre: ''los contactos ETA-gobierno central han pasado a una nueva fase, la negociación''. Y es que la aceptación del quinto punto mencionado hacía pensar que además de la simple foto existía un trasfondo desconocido en la iniciativa del presidente González. Un interés oculto que buscaba red y que hacía pensar que los contactos ETA-gobierno en Argel iban por buen camino. Tras el acuerdo de Madrid aquel viernes 13 por la noche fui a una reunión en el periódico El Correo Español cuando éste medio hacía un tipo de Foros con asuntos de actualidad. A dicho Foro acudió, en representación de HB, Iñaki Esnaola, quien con el tiempo resultó malherido en el atentado contra los diputados de HB en Madrid. Por el CDS, Alfredo Marco Tabar. Por Eusko Alkartasuna, Inaxio Oliveri. Juan Mari Bandrés por EE. Al partido socialista lo representó Juan Manuel Eguiagaray, y Julen Guimon acudió en representación de Alianza Popular. Eso por parte política. Por El Correo Español estaban los periodistas Ramón Mur, Genoveva Gastaminza, Emilio Alfaro, Manuel Arroyo y Juan Carlos Viloria, que nos preguntaron sobre lo que algunos habían bautizado como Pacto Antiterrorista. En esos términos se expresó reiteradamente Iñaki Esnaola. Yo que estaba a su lado le pedí que buscara en el documento semejante nombre. Lo hizo. Pero no lo encontró porque no se llamó así aunque algunos lo hubieran bautizado de tal guisa. Pero hasta en eso se buscó un acuerdo. El documento no tenía nombre, aunque con el tiempo se quedó en Pacto de Madrid y hoy, ni eso. Los firmantes argumentábamos que aquello era un pacto para buscar la paz en Euzkadi no para ir contra nadie salvo contra quienes ejercitaban la violencia, pero la clave era la apuesta política novedosa que aquel documento tenía y sobre todo que propiciaba la creación de un clima adecuado que se veía en aquella mesa donde estábamos absolutamente todos. Sin embargo HB y en menor medida EA, nos achacaban que era una especie de cheque en blanco para combatir el terrorismo solo de forma policial. Sin embargo aquel Foro fue muy interesante. Se hablaba en una Euzkadi donde casi nadie hablaba con nadie. Aquella reunión había tenido la virtud de propiciar algo tan normal pero, en aquella época como en la actual, tan revolucionario de que todos hablaran con todos, mientras ingenuamente creíamos que allá a lo lejos en el túnel comenzaba a verse una lucecita. No nos dimos cuenta que aquella luz no era la de la esperanza, sino la de una locomotora que se nos venía arrolladoramente.

Iñaki Anasagasti

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