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Recuperar nuestra cultura del agua

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Según la Unesco, la situación es tan dramática como injusta: 1.100 millones de personas carecen de acceso adecuado al agua potable; las enfermedades diarreicas y el paludismo matan a 3 millones de personas al año; la diferencia de consumo entre el primer mundo y el resto es abismal: un ciudadano de EEUU utiliza 600 litros diarios, frente a los 10 de África; y otro no menos contundente: en el 2005 la escasez de agua causó diez veces más muertos que todas las guerras juntas del planeta en ese año. Los expertos son pesimistas respecto al acceso de buena parte de la humanidad al agua –en veinte años dos tercios de la población mundial no tendrá acceso al líquido- y se plantean, incluso, que su posesión será causa de conflictos armados en un futuro en distintos puntos del planeta. Cultura del agua Los habitantes de Canarias, a lo largo de la historia, hemos sufrido las consecuencias de la escasez de agua, por nuestra baja pluviometría (aunque muy desigual entre las distintas islas), lo que nos obligó a sacar el máximo partido de la que había –extrayéndola de pozos y galerías- y a desarrollar una conciencia colectiva de la necesidad de su control y ahorro. La nuestra fue una historia de penurias, sólo solucionada por la incorporación de las tecnologías de desalación a partir de los años sesenta, sin las que hubiera sido factible el desarrollo de nuestra primera industria: el turismo. El agua no aparece hoy como una de las principales preocupaciones ciudadanas, cosa que sí ocurría hace apenas quince años, especialmente en las islas orientales. Sus redes de distribución llegan a toda Canarias, aunque su producción es más cara que en el resto del Estado (teniendo además sus costes medioambientales) y somos líderes, además, en consumo de agua embotellada. El agua es un bien escaso y su correcta depuración y reutilización son prioritarias para NC, por las consecuencias ecológicas y económicas. Y la situación actual es preocupante. Un informe sobre vertidos de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno canario reveló que el 80% de los sistemas de evacuación al mar son irregulares, detectando 330 puntos de vertidos en Canarias de los que 267 son ilegales. El informe revela que la mayoría de ellos se producen directamente al mar sin recibir ningún tipo de tratamiento. Son muchas las medidas para lograr una gestión responsable del agua, unas corresponden a los ciudadanos y ciudadanas y otras a las administraciones. Entre las primeras, reparar las instalaciones que pierdan agua, dar preferencia a la ducha frente a la tina; adquirir electrodomésticos de bajo consumo de agua; cerrar las llaves mientras nos enjabonamos, lavamos los dientes y afeitamos; o lavar el coche con balde y no con manguera. Estructura de tarifas Entre la segundas, la aprobación de las Directrices de Recursos Naturales; y crear una estructura de tarifas en función del uso y la cantidad consumida: los consumos básicos han de estar subvencionados, los suntuarios penalizados, y los consumos industriales deben reflejar los costes reales. Asimismo, planteamos que hay que potenciar los programas destinados a la reducción de pérdidas de las redes de distribución y de gestión de la demanda de agua; la puesta en marcha de un plan para recuperar nuestros esquilmados acuíferos; así como de un plan de ahorro y eficiencia de la gestión del agua fomentando el uso de las mejoras tecnológicas que permiten ahorros significativos (dispositivos de fontanería ahorradores, sistemas eficientes de riego, etcétera) a nivel doméstico, en el sector servicios y en el industrial. Igualmente, nos comprometemos a la puesta en marcha de plan de saneamiento integral que incluya la depuración de todas las aguas residuales y la construcción y mejora del alcantarillado para cumplir la legislación vigente, evitando las ingentes fugas y filtraciones que se producen en sus redes. En mi etapa al frente del Gobierno ya pusimos en marcha un plan sectorial, dotado con más de 133 millones de euros, para actuaciones en saneamiento, depuración y reutilización de aguas, pese a ser un tema de competencia municipal. Por otra parte, considero que debemos impulsar la depuración terciaria (actualmente en fase de proyecto), con el fin de suministrar aguas depuradas para la agricultura de alta calidad así como en lugares cercanos a zonas de baño, siguiendo las recomendaciones de la Unión Europea. Algunas de esas actuaciones ya se llevan a cabo en algunos municipios y comarcas. Destacando, como ejemplo de gestión integral del agua, la comarca del sureste de Gran Canaria, un ejemplo de desarrollo sostenible reconocido internacionalmente, y en el que Nueva Canarias ha ejercido un claro liderazgo. En Nueva Canarias apostamos, en definitiva, por recuperar nuestra cultura del agua, un bien finito y, a la vez, frágil; y que lo será más aún en el futuro. La gestión integral del agua es un problema que nos afecta a todos y, por lo tanto, es necesaria la sensibilización y la concienciación de todos a la hora de hacer uso de ella para evitar dilapidarla. Esto obliga a que el uso del agua haya de ser optimizado. En ese sentido, es imprescindible realizar una gestión eficiente, mediante la introducción de técnicas de ahorro de agua y de fomento de su reutilización planificada. Todos, administración y ciudadanos, podemos y debemos contribuir a esa cultura del consumo responsable y de la gestión eficiente de este limitado recurso. * Diputado y presidente de Nueva Canarias

Román Rodríguez*

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