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Tarragona, Soria y el intruso Morales

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Debió ser un lapsus: Soria creyó que seguía en Canarias mortificando cabildos y su por lo visto escasa cultura histórico-política hizo lo demás: no vio la inconveniencia de echar sal en las llagas del viejo criollismo resabiado en plan te vas a enterar, so boluda. Ignoró, en fin, la vieja sabiduría que aconseja a los uruguayos no discutir jamás con un argentino.

Es irresistible la capacidad de seducción de Repsol en estos momentos de crisis. En el caso que nos ocupa, Soria pasó de oponerse a las prospecciones a ponerle a la petrolera un negociado en el Ministerio de Industria para ella solita. También consiguió Repsol colocar informaciones tipo Walt Disney con imágenes idílicas (de paisajes, a lo lejos, no sea que se colara algún maldiciente del "no a todo") para que se viera lo bien que le va a Tarragona teniéndola de vecina. El siguiente paso de la campaña fue la proclamación soriana, urbi et orbe, de la perfecta "simbiosis y convivencia" en la costa catalana del petróleo con el turismo, la pesca, la agricultura y no sé yo si la Conferencia Episcopal. Me recordó las estampas del gato renegado de su instinto y el pajarito temerario retozando ambos dos amistosamente. Sin dejarnos ver si siguieron en amor y compaña después de que la cámara dejó de grabarlos.

Fue justo en lo de Tarragona donde me fastidió Antonio Morales. Porque, previendo yo que tarde o temprano largaría Soria algo parecido, tiré de contactos para saber de tanta hermosura. Pero me madrugó Antonio Morales, alcalde de Agüimes, con un artículo, en CANARIASAHORA, que chafó el mío. Recuerda que desde 2004 a esta fecha ha sufrido la zona 18 vertidos de los que 8, alguno de considerable dimensión, fueron de la patrocinadora del ministerio soriano; gracias a sus estrictas medidas de seguridad, que evitaron que fueran 16 o más.

Repsol inició su cuenta particular en 2004 con un derrame de dos kilómetros de largo procedente de la plataforma Casablanca, la que el muy ministro pone de referencia. En 2008 otra fuga provocó la muerte de toneladas de peces y cortes en el suministro del agua a la ciudad; una posibilidad que los enteradillos pro Soria ridiculizaron cuando se apuntó que podría pasar aquí si un derrame alcanza las tomas de las potabilizadoras. En 2010 un vertido de fuel alcanzó una extensión de 19 kilómetros cuadrados, equivalentes a 2.000 campos de fútbol, según el periódico El Mundo, cosa que preciso porque en aquel entonces todavía gobernaba Zapatero y ya saben cómo es Pedrojota. Las protestas, los pleitos, la creación de instancias internacionales para controlar estas actividades y toda la peste han sido noticias frecuentes con lo que le preguntaría a Soria qué entiende por "simbiosis"; no es preciso que explique a qué llama "convivencia" porque lo sabemos de sobra, pero sí que aclarara si las medidas de seguridad de Tarragona son las mismas a aplicar en Canarias.

Pero a lo que iba: ¿por qué hace Morales de intruso periodístico cuando ni yo ni ningún colega nos hemos metido a gobernar Agüimes? Esta vez lo disculpo porque lo hizo por una buena causa; pero confío que en la próxima avise antes para ahorrar un pizco de teléfono.

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