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Me encanta que me imputen

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Dicho así, tal cual, coincidirán conmigo los lectores, no expertos en leyes, que estamos ante un asunto muy feo, porque, no creo que haya que ser excesivamente suspicaz para concluir que, con posterioridad al viajito, cuando Soria tuvo que decidir sobre la aprobación de las dichosas camas, se le vendrían a la cabeza las imágenes y recuerdos de aquellas vacaciones de ensueño.

La primera reacción cuando uno se entera de estas andanzas es sentir una especie de vergüenza ajena que se transforma "ipso facto" en indignación al tratarse de una actuación moralmente inexcusable. Y ello sin entrar en la responsabilidad penal, que la dilucidarán los tribunales, y que, si son ciertos los hechos, son un ejemplo de libro de un supuesto subsumible dentro del tipo del delito de cohecho.

Lo lamentable de toda esta situación es que los responsables políticos que nos gobiernan han tenido una reacción absolutamente delatadora, el consejero de presidencia y justicia del Gobierno de Canarias, José Miguel Ruano, en el acto de apertura del año judicial, es decir, con el principio de independencia judicial allí de cuerpo presente, se apresuró a vaticinar que el asunto sería archivado por los tribunales y se quedó tan ancho.

Por otro lado, Soria, que algunos ya sabíamos que está encantado de haberse conocido, ahora nos sorprende con que, además, está encantado de que lo imputen y, en un ejercicio de cinismo digno de mejor causa, sin ni un mínimo atisbo de arrepentimiento, saca pecho y arremete contra los socialistas.

No se refiere el vicepresidente a que un socialista le convenciera de que fuera al viaje. Al parecer, se refiere a que los socialistas tienen algo que ver con su imputación, que, recordemos, la acuerda el juez instructor a petición de la fiscalía anticorrupción, al existir indicios de delito en los hechos denunciados. Confío en que esta gravísima acusación tenga que ver con su estado de nerviosismo y no con que, "una vez más", el vicepresidente de nuestro gobierno ponga en tela de juicio el principio de separación de poderes, pilar básico de nuestro estado de derecho, cuando los tribunales actúan contra miembros de su partido.

No tengo ninguna duda de que en cualquier democracia avanzada unos hechos como éstos, incluso con independencia de la responsabilidad penal, darían lugar a que el político afectado pidiera perdón y se fuera a su casa con la cabeza agachada pero aquí en Canarias las cosas son bien distintas, la sensación de impunidad consecuencia de una auténtica borrachera de poder les ha llevado a pensar a nuestros dirigentes que los canarios nos tenemos que conformar porque "esto es lo que hay". Yo, sin embargo, tengo la certeza de que estamos en la fase final de un ciclo político para olvidar que dura ya demasiado tiempo.

* Secretaria de Justicia y Seguridad del PSC-PSOE

Sandra Rodríguez Vázquez*

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