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La imprescindible tasa ecológica en todo el territorio

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El presidente del Cabildo grancanario, partidario de la tasa turística, asegura que no la implantará en la isla que regenta. Esta ecotasa será muy positiva e imprescindible para la conservación del medioambiente, tanto en la biodiversidad y los ecosistemas de los territorios, cada vez más arruinados por el cambio climático. Y ambos tan necesarios para la vida de todas las especies. Asevera dicho presidente, que debe ser el Gobierno Canario quien debe implantarla en todo el Archipiélago, con el consenso de todos los grupos parlamentarios. Pero, “con la Iglesia hemos topado”…, con los halcones antinaturaleza, y no es precisamente este gobierno regional de CC (ni tampoco el anterior), de hacer propuestas a favor de la ecología. Todo lo contrario: cuanto más cajones de cemento, mejor.

Sí es muy solícita CC —y el PP en el Gobierno central—, en reformar leyes de protección del medioambiente, para agradar a la clase empresarial canaria y a los inversionistas foráneos. Como la deplorable Ley del Suelo que quiere implantar (en base a patrañas y majaderías políticas) para beneficio de las constructoras y dar libertinaje territorial a los ayuntamientos regionales, para que recalifiquen el frágil suelo del Archipiélago, a favor de los bienes gananciales de unos pocos, con el ladrillo y el cemento armado. Y la Naturaleza: que se jeringue. Como fieles políticos, cumplen el dictado de los bancos y empresarios, o sea, del poder económico sistémico que nos imponen tan depredador para la Naturaleza, que estrangula los ecosistemas con todas sus perniciosas inversiones que afectan al medioambiente. Y solo con el ciego propósito de engrosar sus cuentas corrientes, en detrimento de los males que se generan a la Natura. A las venideras generaciones les vamos a dejar un ecosistema baldío, agónico, de desastres naturales.

La ecotasa, opino, que debe ser tributada también, por los turistas que visitan nuestras zonas turísticas. De esta forma se contribuye, con un módico incremento por cada visitante al facturar su viaje, a la sostenibilidad medioambiental y a la mejora de todos los ecosistemas que se visitan. Asimismo, cualquier actividad económica siempre tiene un impacto negativo, nunca es positivo para en el medioambiente. Por lo que el quebranto que genera en la Naturaleza en su estado de conservación y pureza, debe ser sancionado económicamente por el culpable de tal desperfecto contaminante o por destrucción. La Naturaleza debe estar legalmente protegida y cualquier infracción contra su pureza tiene que ser sancionada según el derecho establecido.

España ocupa el último lugar en Europa en impuestos ecológicos para proteger la Naturaleza, Esta que nos da vida y en la que debemos vivir lozanamente. Hecho que tienen bastante asumido en el resto de la UE. Aquí solo se le aplica estos impuestos medioambientales a las energías eléctricas. Y en absoluto a los males producidos al aire que respiramos por sus impurezas en el oxígeno e hidrógeno; y actualmente, son el origen de tantas enfermedades pulmonares y altos número de fallecimientos. A este respecto, la Agencia Europea del Medio Ambiente, advierte a España de los tres contaminantes expuestos: agua, aire y residuos. Tampoco se les aplica un canon tributario a las contaminaciones de aguas o a los residuos que se generan, sobre todo por la industria. Con estos obligados impuestos se contribuye a disminuir los efectos del cambio climático y las mejoras en el medioambiente.

Es paradójico, que tanto en nuestro país como en el resto del mundo occidental, se apoyen las extracciones de carbón y petróleo con cuantiosas ayudas económicas, siendo estos combustibles de quema de fósiles, los más contaminantes y culpables de las consecuencias directas del grave y muy serio cambios climáticos que padecemos sobre el planeta, con la emanación de perniciosos gases de CO2. A estos combustibles les cae una lluvia de millones en apoyos a su extracción y producción.

En cambio a las energías limpias como son todas las renovables, las ha defenestrado y hundido en nuestro país el aciago gobierno del PP, para el medioambiente y el estado de bienestar social; siendo en sus políticas, muy contrario a la protección e inversiones en la consecución de energías limpias. Industria que a su vez, exportaba sus productos fuera del territorio nacional. En el país de mayores horas de sol y de vientos, para producir energías limpias sin perjuicios del medio ambiente. Lo peor es que protege y dicta leyes a favor de las eléctricas y en desfavor de la mayoría de la población humana y animal.

En España, fueron estos dos productos energéticos (especialmente el carbón), los culpables del incremento de las emisiones de gases venenosos a la atmósfera, causando el efecto invernadero, con un saldo del 4%, según los datos del Observatorio de Sostenibilidad, quien culpabiliza a las eléctricas por la gran demanda y quema de carbón para producir energía eléctrica, durante todo el año 2015.

Contrariamente a las medidas establecidas para defensa y salvaguarda de la rápida pérdida de biodiversidad y los ecosistemas, en nuestro solo se ha cumplido una, de las 37 medidas al respecto recomendadas por las comisiones europeas del medioambiente. Todo un logro ‘cum laude’ del gobierno central y de sus afines autonómicos. Esta variedad de las especies y los ecosistemas donde tienen su hábitat es uno de los peligros para la supervivencia en el planeta, Y por añadidura, también para el ser humano.

Hace un año, el ecologista, social y antipederasta en la propia iglesia, Papa Francisco, este “muy peligroso” pontífice para los gobiernos conservadores, la ultraderecha y los banqueros, ha manifestado en una encíclica sobre el cambio climático y el nefando menosprecio que el hombre está generando a la Tierra, desde la revolución industrial. Sin parar en los desastres naturales que causa estúpidamente por su codicia. En la encíclica de 192 páginas, arremete el Papa Bergoglio, contra la “indiferencia humana” ante el “brutal cambio climático”, que si no lo remediamos ya, nos conducirá a las mayores tragedias. Mañana, será demasiado tarde. Y confirma en el texto: "El cambio climático es un problema global con graves dimensiones ambientales, sociales, económicas, distributivas y políticas, y plantea uno de los principales desafíos actuales para la humanidad”.

Y afirma en otro de sus consejos cristianos: "Las predicciones catastróficas ya no pueden ser miradas con desprecio e ironía. A las próximas generaciones podríamos dejarles demasiados escombros, desiertos y suciedad. El ritmo de consumo, de desperdicio y de alteración del medio ambiente ha superado las posibilidades del planeta, de tal manera que el estilo de vida actual, por ser insostenible, sólo puede terminar en catástrofes". Que tomen nota los católicos conservadores en sus plegarias, que también en la Tierra, se deben salvar todas las especies vivas y vivir saludablemente.

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