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La UD no remata la faena

EMPATE ANTE UN SPORTING DE GIJÓN QUE JUGÓ CON UN HOMBRE MENOS 37 MINUTOS (2-2)

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La particular imagen de Dr. Jekyll y Mr. Hyde dejó un sólo punto como botín para la UD Las Palmas en su estreno liguero ante su afición. El equipo insular mostró dos caras diferentes, aunque en el segundo período fue incapaz de mantener su mejora hasta el pitido final. Se pagó un alto precio por culpa de la indolencia. El conjunto de Juanito desaprovechó una gran oportunidad para brindar una alegría a la siempre sufrida parroquia amarilla, que pasó de la decepción al jolgorio en cuestión de minutos, para, a punto de expirar el choque, llevarse un nuevo chasco que recuerda tiempos pretéritos. El Sporting, que aterrizaba en Gran Canaria como líder de la Liga BBVA, puso las cosas difíciles a los locales. El descaro y la fe de los asturianos les proporcionó un empate (2-2) que, por lo visto sobre el terreno de juego, es un premio justo para ambos contendientes.

Juanito tropezó, no sólo en el dibujo táctico y las piezas que utilizó en el inicio del encuentro, además, echó un pulso a una afición entendida. La Unión Deportiva había dejado una mala imagen en su debut liguero en Soria, de donde salió goleada por el Numancia (3-0). El comienzo del partido de este sábado parecía una continuación del mal juego ofrecido en tierras peninsulares. Se seguía en la misma línea, por lo que una buena parte de la hinchada amarilla terminó rebelándose y mostrando su disconformidad por la actuación de los suyos sobre la hierba. El preparador tinerfeño no lo dudó y tiró un cuchillo en sus declaraciones post partido: "Si vienen para pitar, mejor se quedan en su casa", en refrencia a los aficionados que optaron por el silbido como método de repulsa.

La apuesta de Juanito por variar el esquema y alinear como mediocentros a Pitu y Merino -Cobas y Darino no se vistieron de corto por sanción y lesión, respectivamente- le salió rana. El once amarillo, que estuvo representado nuevamente por un sólo jugador canario -David García-, no estuvo a la altura de las circunstancias y se vio desbordado por un rival que manejaba el encuentro a su antojo.

Con el balón en su poder, el Sporting se siente como pez en el agua. Tiene calidad suficiente para desbordar y poner contra las cuerdas a cualquier adversario que se le ponga por delante. Su mejor referente para refrendar dicha aptitud la tiene en Diego Castro, que volvió a convertirse en una pesadilla para los locales. La velocidad, desparpajo y dribling del atacante asturiano fueron los ingredientes necesarios para dar el primer aviso al equipo anfitrión.

A los 12 minutos de juego, una brillante acción individual de Castro puso el corazón en un puño a los aficionados amarillos. Pindado estuvo rápido de reflejos y abortó el lanzamiento del habilidoso futbolista rojiblanco, quien se había colado en una posición franca para marcar tras realizar un bello eslálom.

Fue en ese momento cuando comenzaron a sonar los pitos desde las gradas. El nerviosismo de los locales, causado en buena parte por la precipitación, se contagió al respetable. La Unión Deportiva sin el control del esférico sufría.

A Juanito le crecían los enanos al lesionarse en el minuto 25, de forma fortuita, uno de sus hombres más incisivos. Yuri se llevó la mano al gemelo de su pierna izquierda con claros síntomas de dolor. El brasileño lo intentó. En un gesto de coraje, el brasileño se encaminó nuevamente al interior de los límites del campo, pero, incapaz siquiera de poder trotar, tuvo que abandonar el barco con lágrimas en sus ojos.

Su puesto, pegado a la cal de la banda izquierda -la derecha la ocupó el novato Adrián Colunga-, lo ocupó Juanma, que terminaría siendo, junto al también grancanario David García, uno de los jugadores más destacados de la contienda.

Las Palmas, dominada en tiempo de posición de juego, recurrió a las contras para intentar hacer sangre al equipo de Manuel Preciado. Sin embargo, de las contadas oportunidades de las que dispuso para sorprender al rival, siempre terminó tomando las decisiones menos adecuadas.

Gris panorama a la espera de un descanso en donde buscar soluciones. Pero, para más inri, y con un Sporting ambicioso, los jugadores amarillos se retiraron a los vestuarios con una pesada carga a sus espaldas. En el minuto 43, tras una ofensiva local, el cuadro asturiano dio una lección de cómo realizar un contraataque: el meta Roberto sacó rápidamente sobre Diego Castro, que recorre prácticamente todo el campo con el balón cosido a las botas. El jugador asturiano, tras sortear a un rival, tiene el temple suficiente para ceder el esférico a su compañero Kike Mateo, que, con un zapatazo duro y colocado, hace trizas la esperanza amarilla de retirarse a la caseta con un mal menor: el empate sin goles.

Más frescura, mayor presión, mejor imagen.

La Unión Deportiva, enrabietada, saltó al campo con ganas de taponar la sangría. Y lo logró. Atrás quedaban las continuas imprecisiones. Juanito movió ficha, dio entrada a Kenji Fukuda -muy seguido desde las gradas por sus compatriotas- por Pitu para jugar con dos 9. Esa decisión, junto la de retrasar la posición de, hasta ese momento, un desaparecido Trashorras, fue un acierto. Las Palmas presionó más arriba, la zona de creación ganó enteros y las bandas tomaron protagonismo, por lo que se pasó de ser dominado a dominar.

Con el cuadro rojiblanco encerrado en su parcela, las ocasiones para los anfitriones no se hicieron esperar, sobre todo una muy clara del central David García (min. 49). Cuatro minutos después, un pase en largo de López Ramos sobre Marcos Márquez dejó al sevillano totalmente solo ante el guardameta rival, aunque su remate nunca se produjo porque Iván Hernández le sujetó por detrás para evitar el inminente peligro. El colegiado señaló la pena máxima y la consiguiente expulsión del defensor visitante. Márquez, con sangre fría, no falló e igualó el marcador.

Se respiraba optimismo por todos los lados. Los seguidores amarillos animaron más que nunca en un intento de encontrar el camino hacia la remontada. Con más ahínco al saber que en frente había un contrincante que debía disputar 37 minutos en inferioridad numérica.

El japonés Kenji Fukuda tuvo la llave para romper el empate (min. 67), sin embargo, su remate de cabeza, tras saque de esquina de Trashorras, fue repelido por Roberto.

Instantes después, en una jugada de similar estrategia, el nuevo córner botado por el centrocampista gallego sí fue cazado por Juanma, que puso el 2-1 en el electrónico con un testarazo inapelable. La celebración, en un bonito gesto de los locales, fue dedicada a Antonio Puerta, futbolista del Sevilla CF recientemente fallecido.

Todo pintaba bien. Los tres puntos parecían tener dueño. Pero, no se tuvo en cuenta que el adversario estaba herido, no muerto. Los jugadores del Sporting no bajaron los brazos, sacaron fuerzas de dónde no las había y acosaron a los anfitriones, que, de forma incomprensible, recularon hacia su área.

A cinco minutos de la conclusión, Juanpa salvó milagrosamente a su equipo al interponer su cuerpo entre el balón y la red de la portería. Parecía que ahí se acababa la pólvora rojiblanca. Sin embargo, quedaba un último coletazo.

Con las agujas del reloj rozando el minuto 90, un saque de esquina a favor del equipo visitante fue rematado por Jorge ante la pasividad defensiva. Se hizo el silencio en el Gran Canaria. Nuevamente, de una gesta se pasaba al premio chico.

Las Palmas lo intentó con el tiempo cumplido, pero las pocas oportunidades de las que dispuso fueron estériles. El equipo amarillo tendrá ahora en Galicia una nueva prueba de fuego. El Ferrol es el rival a batir en otra intentona de inaugurar el casillero de victorias.

Ficha técnica:

UD Las Palmas (2)

Sporting de Gijón (2)

UD Las Palmas: Pindado; Juanpa, David García, Capi, López Ramos; Adrián Colunga (Viyuela, min. 61), Carlos Merino, Pitu (Fukuda, min. 46), Yuri (Juanma, min. 28); Trashorras; y Marcos Márquez.

Sporting de Gijón: Roberto; Sastre, Gerard, Iván Hernández, Canella; Pedro (Luis Morán, min. 78), Matabuena, Míchel, Diego Castro; Kike Mateo (Omar, min. 72) y Barral (Jorge, min. 57).

Goles: 0-1, min. 42: Kike Mateo. 1-1, min. 54: Marcos Márquez, de penalti . 2-1, min. 70: Juanma. 2-2, min. 87: Jorge.

Árbitro: Iglesias Villanueva (Comité Gallego). Expulsó al visitante Iván Hernández (min. 53), por agarrar a Marcos Márquez dentro del área como último defensor. Además mostró tarjeta amarilla al local Marcos Márquez y a sus rivales Gerard, Pedro, Diego Castro y Omar.

Incidencias: Partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga BBVA disputado en el Estadio de Gran Canaria ante 9.366 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de Antonio Puerta.

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