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CC - PSOE: El pacto de los infieles

Granadilla es el último paso de un camino que se inició en Santa Cruz de Tenerife, Arico, Tuineje, Ingenio, Garafía o Valle Gran Rey

En el Pacto CC-PSOE de 2015 la infidelidad empezó a lo grande y de forma intempestiva con el acuerdo alcanzado por Bermúdez con el PP para el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife

El agujero de La Laguna en el 'paraguas' del Pacto regional no se cerró ni el 30 de junio, cuando el PSOE y CC suscribieron oficialmente el acuerdo, ni está cerrado ahora

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El presidente del Ejecutivo regional, Fernando Clavijo (c), preside la reunión del Consejo de Gobierno celebrada hoy en Las Palmas. EFE/Quique Curbelo

El presidente del Ejecutivo regional, Fernando Clavijo (c), preside una reunión del Consejo de Gobierno. EFE/Quique Curbelo

Si en Canarias la cultura del pacto va tres décadas por delante de la España peninsular, que se ha despertado a los acuerdos de gobernabilidad multilaterales el pasado mes de diciembre, también llevamos la delantera en cuanto a los incumplimientos del mismo. Acuerdos en el Gobierno que han condicionado el devenir de los pactos en ayuntamientos y cabildos, hasta el punto de que lo que sucedía en uno tenía traslación a otros, o viceversa.

El 13 de junio de 2015 se volvió a constatar que los pactos en cascada que ponen siempre como condición los dirigentes de Coalición Canaria (CC) para firmar un acuerdo en el Gobierno de Canarias nacen cascados. La única cascada que hasta ahora se ha cumplido fue la de 1993, cuando la moción de censura del germen de la futura CC contra el presidente socialista Jerónimo Saavedra fue acompañada por una auténtica catarata de descabalgamientos de alcaldes del PSC-PSOE en las semanas posteriores.

La moción de censura que CC (en unión del PP y CIudadanos) ha presentado el 15 de septiembre contra el alcalde socialista de Granadilla de Abona, Jaime González Cejas (igual que la que hace un año presentaron los socialistas en La Frontera contra la alcaldesa nacionalista) no es más que otro episodio que constata la existencia de una carencia de lealtad o el quebrantamiento de la misma hacia el compromiso adquirido por los nacionalistas y los socialistas.

Los infieles siempre apelan a que los asuntos municipales (o insulares) no pueden estar condicionados por la visión regional de las cúpulas de ambos partidos porque en los pueblos chicos los infiernos son muy grandes y la visceralidad y los enconamientos entre siglas (e incluso entre personas) tienen un trasfondo imposible de discernir extramuros del municipio o la Islas.

La bomba Bermúdez

Lo cierto es que en el Pacto CC-PSOE de 2015 la infidelidad empezó a lo grande y de forma intempestiva, hasta el punto que pilló por sorpresa a las delegaciones socialista y nacionalista que estaban negociando la conformación del Gobierno de Canarias. El protagonista fue el actual alcalde de Santa Cruz de Tenerife, el nacionalista José Manuel Bermúdez.

Los alcaldes de Santa Cruz y La Laguna, José Manuel Bermúdez (dcha) y José Alberto Díaz

Los alcaldes de Santa Cruz y La Laguna, José Manuel Bermúdez (dcha) y José Alberto Díaz EFE

Era el 11 de junio (dos días antes de la constitución de los ayuntamientos) cuando los negociadores ubicados en el Hotel Escuela de la capital tinerfeña se enteran por los periodistas de que Bermúdez ha convocado una rueda de prensa para anunciar un pacto con el PP en el consistorio capitalino que deja a los socialistas en la oposición. Un hecho que hizo a los socialistas levantarse de la mesa de negociación "por dignidad política", según explicó Francisco Hernández Spínola (una dignidad que hay que decir que solo duró 24 horas), ante la "bomba" lanzada con "inmensa deslealtad".

Una actitud "inoportuna", según confesó el secretario de Organización de CC, José Miguel Ruano, aunque disculpó a Bermúdez al recordar que un pacto con el PSOE no daba mayoría absoluta y que incluso en el momento de la convocatoria se estaba sondeando en el Hotel Escuela la posibilidad de constituir un gobierno tripartito con el PP. Y es que en esa reunión se estaban limando los escollos en Santa Cruz, La Laguna (tampoco CC y PSOE sumaban mayoría absoluta) Arona, Granadilla y los municipios herreños.

Bermúdez lo explicó así: "no he incumplido ninguna regla del pacto regional porque dice que, en los casos que no sumen dos, hay que buscar un tercero y eso es lo que he hecho, incluso con el PSOE, que ha rechazado un pacto con el PP. Este es el acuerdo que en estos momentos le da estabilidad a Santa Cruz".

Lo cierto es que la infidelidad se consumó y CC consiguió que el pacto en cascada no incluyera a Santa Cruz porque los números no cuadraban (aunque, curiosamente, sí entró La Laguna, con su situación similar).

El agujero lagunero

Y llegó el 13 de junio. El único ayuntamiento que no se constituyó oficialmente ese día en toda Canarias fue el de La Laguna, debido a una reclamación del PP ante la Junta Electoral por posibles irregularidades en el escrutinio en varias mesas, lo que daba tiempo a nacionalistas y socialistas para impedir que el dirigente socialista lagunero Javier Abreu escuchara los cantos de sirena del líder del líder de Unid@s Se Puede, Rubens Ascanio: formar un frente de izquierdas que dejara fuera de la alcaldía a CC para acabar con 22 años de hegemonía nacionalista en el consistorio de Aguere.

 El primer teniente alcalde de La Laguna, Javier Abreu, sale de la sede del grupo parlamentario socialista donde este martes se ha reunido la mesa del pacto entre Coalición Canaria y el PSOE para debatir sobre el pacto en el Ayuntamiento de La Laguna. EFE/Cristóbal García

El socielista Javier Abreu, sale de la sede del grupo parlamentario socialista donde se había reunido la mesa del pacto entre Coalición Canaria y el PSOE. EFE/Cristóbal García

Pero el agujero lagunero en el paraguas del Pacto regional no se cerró ni el 30 de junio, cuando el PSOE y CC suscribieron oficialmente el acuerdo (junto al del también problemático Cabildo de Tenerife), ni está cerrado ahora. El Pacto en La Laguna no fue suscrito ni por Abreu (que ese mismo día dimitió como miembro de la Ejecutiva Federal del PSOE como acto de protesta), ni por ningún dirigente regional (el secretario general, los vicesecretarios o el secretario de organización), sino por el concejal de Granadilla Nicolás Jorge (hombre de confianza de Patricia Hernández). Ni siquiera el actual alcalde de La Laguna, José Alberto Díaz, lo hizo. "Es un acuerdo de partidos políticos para gobernar La Laguna, no de personas", subrayó en ese momento Hernández Spínola.

Quizás por esa impersonalidad Díaz se permitió el lujo en mayo de 2016 de destituir a Abreu como primer teniente de alcalde y concejal de Aguas por "desleal", mientras el PSOE hizo lo propio con el de secretario general local por no obedecer las "instrucciones" y, a la vez, se creó una gestora. Como compensación, Díaz devolvió todas sus competencias a tres de los cinco ediles del PSOE en el Consistorio.

El pacto cascado

Pero Santa Cruz y La Laguna no son las únicas infidelidades del pacto cascado entre PSOE y CC, pues solo en La Gomera y en Lanzarote el pacto municipal en cascada funcionó a la perfección. Pero no puede decirse que los lanzaroteños se vieran libres de incumplimientos a nivel insular. El pasado marzo los cinco consejeros socialistas en el Cabildo de Lanzarote acordaron su incorporación al grupo de gobierno con CC y el PIL después de que en julio de 2015 decidieran suspender el acuerdo con los nacionalistas tras la decisión del presidente de la corporación, Pedro San Gines, de destituir al director de la Oficina del Plan Insular de Ordenación del Territorio (PIOT), Leopoldo Díaz, un área que era competencia del PSOE.

Pedro San Ginés, durante la toma de posesión como presidente del Cabildo de Lanzarote (EFE/Javier Fuentes)

Pedro San Ginés, durante la toma de posesión como presidente del Cabildo de Lanzarote. EFE/Javier Fuentes

Pero volviendo al ámbito municipal, Puerto de la Cruz es otro de los ayuntamientos infieles cuando CC apoyó al candidato del PP, Lope Afonso, a la Alcaldía. En Arona, los socialistas gobiernan en minoría, al igual que en Granadilla de Abona (hasta ahora), municipios en los que los nacionalistas no impidieron que el PSOE accediera al 'bastón de alcalde', pero tampoco lo apoyaron. En Arico los nacionalistas también dejaron fuera del grupo de Gobierno al PSOE, por lo que Elena Fumero fue reelegida alcaldesa con el apoyo del PP y CCN. En cambio, en La Victoria de Acentejo fueron los socialistas quienes decidieron aupar al PP apoyando a los dos concejales populares a pesar de ser CC la formación que tuvo el mayor número de votos.

Y eso solo en Tenerife. En Gran Canaria, en Ingenio el PSOE (con nueve concejales),podía haber formado mayoría con Somos-CC y, sin embargo, lo descartó para unirse a Fórum Drago. Por lo que respecta a La Palma, en Garafía los tres concejales de CC se unieron a los dos de NC para llevar a cabo una alternancia de dos años cada partido al frente del Ayuntamiento, dejó desbancado al PSOE. La misma fórmula time-sharing se ideó en Fuencaliente, ya que CC no contó con el apoyo del único concejal del PSOE, quien fue nombrado nuevo alcalde por 24 meses en base al acuerdo alcanzado con Unión Progresista de Fuencaliente.

El temblor herreño

En El Hierro, en Valverde y en La Frontera están al frente de sus consistorios alcaldes de CC con mayoría simple al no contar con el apoyo del PSOE durante esta legislatura. Una situación de inestabilidad que explotó en septiembre de 2015, cuando el Gobierno regional apenas había empezado a caminar, al presentar los socialistas una moción de censura junto a Unión Frontera (UF) contra la  nacionalista Melissa Armas.

Alpidio Armas. (ACN PRESS)

Alpidio Armas. ACN PRESS

Ese incumplimiento del pacto, que hizo tambalear los cimientos del Gobierno regional como ahora sucede con Granadilla, fue justificado por el líder de los socialistas herreños, Alpidio Armas, como fruto de las previas infidelidades de AHI-CC en el Cabildo de El Hierro (donde gobierna con NC) y en Valverde (donde existe un pacto con el PP) que contravenían  las directrices regionales de CC y PSOE. Como un juego de muñecas rusas donde unos incumplimientos están dentro de otros incumplimientos.

Los tres concejales del PSOE retiraron la moción de censura un día antes de que se votase y después de ser expulsados del partido. Acto seguido, Armas anunció que el PSOE de El Hierro quedaba disuelto por la dimisión en bloque de todos los cargos orgánicos de la Ejecutiva insular y las asambleas locales de Valverde, La Frontera y El Pinar. En mayo de este año, PSOE y UF volvieron a presentar una moción de censura que quedó en nada, ya que no se pueden presentar dos reprobaciones en el mismo mandato suscrito por los mismos grupos municipales.

Con el paso del tiempo, las infidelidades se han ido enquistando mientras los dirigentes regionales no consiguen meter en vereda a sus díscolos. En diciembre de 2015, los socialistas de Arona  anunciaron un acuerdo con Ciudadanos por Arona para configurar el grupo de gobierno y alcanzar así la mayoría de quince concejales, incumpliendo lo establecido en la addenda añadida al pacto. que establece que en aquellos municipios en los que no se logró un acuerdo CC y PSOE se comprometen a un apoyo externo en los grandes asuntos municipales (presupuestos y planeamiento, por ejemplo) y a no formar gobierno junto a otra fuerza política sin el concurso de la dos que suscribieron el pacto.

Tanta infidelidad sin solución después de tantos meses llevó al secretario de Organización, Julio Cruz, a asegurar tras la Ejecutiva regional celebrada en marzo en Las Palmas de Gran Canaria, que se había acodado reunirse en los próximos días con sus socios nacionalistas para analizar la situación en los municipios conflictivos. Medio año después, y con una moción de censura de CC contra el PSOE en Granadilla de Abona, esa reunión no se ha efectuado.

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