eldiario.es

Menú

El (doble) ridículo de la Fiscalía

EMPECEMOS POR LAS PALMAS, QUE LUEGO LLEGARÁ LO NACIONAL

Les decíamos un poco más arriba que Lifeblood es sinónimo de terror en las filas del PP y en el entorno más íntimo de José Manuel Soria. Ya han visto cómo se puso desde el mismo día en el que

- PUBLICIDAD -

Les decíamos un poco más arriba que Lifeblood es sinónimo de terror en las filas del PP y en el entorno más íntimo de José Manuel Soria. Ya han visto cómo se puso desde el mismo día en el que la doctora Palop contaba todo lo que sabía a la juez María Victoria Rosell: se fue al periódico El Mundo a inventarse que esa magistrada había redactado la denuncia que contra él presentó en 2008 el periodista Carlos Sosa por el caso salmón. Ya hemos aclarado suficientemente la mentira de Soria, sobre la que resulta ocioso regresar, pero sí es interesante que nos detengamos un momento en comentarles la deriva que han tenido los ataques a la juez por parte del presidente del PP canario, que ha provocado sin pretenderlo que a su compadre José Miguel Ruano le haya estallado en la cara el problema de la vulnerabilidad de los ordenadores de la Administración de Justicia. Porque a raíz de la penúltima insidia soriana hemos sabido que la magistrada había denunciado con anterioridad (el 16 de noviembre), ante el Juzgado de Guardia, un sospechoso incidente ocurrido a su ordenador profesional en Granadera Canaria. Ruano montó en cólera porque, de buenas a primeras, su amigo y protegido Soria había reactivado todas las sospechas que se ciernen sobre el control informático que el Gobierno ejerce sobre los jueces y los fiscales. Y, en la errónea creencia de que la Fiscalía podría ayudarle a huir hacia adelante, al consejero de Presidencia y Justicia no se le ocurrió mejor cosa que entregar a ésta el disco duro de la magistrada.

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha