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¿Que hable Soria?

¿ESTÁN SEGUROS DE LO QUE PIDEN?

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Juez caso europa

Juez caso europa

Por suerte para los acusados, el tribunal ha rechazado la mayoría de sus pretensiones, particularmente la declaración de José Manuel Soria, al que Jorge Rodríguez quería en los estrados con un solo objetivo: tratar de amedrentar a los jueces, al fiscal y al público en general. No es moco de pavo que un ministro descienda hasta el mundo de los mortales a declarar en favor de un acusado de cometer delitos. Pero no coló. Es una pena porque, de haberlo consentido la sala, habríamos asistido a un nuevo patinazo artístico de José Manuel Soria, que no parece haber aprendido de sus anteriores cagadas ante la justicia en asuntos como el caso salmón, el caso chalet o las demandas civiles que interpuso (una contra el denunciante del Grupo Europa, por cierto) en las que acabó condenado a pagar las costas por mala fe. Hubiera sido un lujazo ver a todo un ministro contando aquella encerrona que él y otros compinches hicieron a Benítez Cambreleng en un conocido club deportivo de Santa Brígida con todo un vicepresidente del Gobierno (hoy ministro) grabando clandestinamente una conversación de la que extraer que el pobre testigo se lo había inventado todo por presiones del director de Canarias Ahora, que ni lo conocía entonces ni lo conoce en la actualidad. Nos imaginamos a Soria respondiendo al letrado Benítez Cambreleng (se representa a sí mismo) preguntándole por los 600.000 euros que asegura que le ofrecieron los presentes en esa tenida por retirar sus cargos. Hubiera sido un show extraordinario ver al ministro explicar su teoría de la conspiración, bautizada por nosotros como Soriagate, y acto seguido detallar al tribunal con qué dinero compró al Grupo Intereconomía para que montara un reportaje fantástico en la revistas Época con el que, acto seguido, montar una denuncia que ni siquiera se admitió a trámite, para vergüenza y escarnio de quienes la plantearon. Parece que el tribunal también descartó la deposición de un periodista, Francisco Javier Chavanel, al que las defensas querían preguntarle por esa supuesta conspiración de Canarias Ahora, quizás a sabiendas de que se trata de una persona generalmente dada a cagar sobre el plato en el que ha comido. Olvidan esas defensas que el señor Chavanel fue denunciado también como cómplice y actor necesario de esa irrisoria conspiración, y que contó al juez su verdad de entonces, la que dañaría por completo las estrategias de las defensas si ahora tuvieran la infeliz ocurrencia de airearla. Porque el que ante dos tribunales distintos mantiene dos versiones distintas habrá mentido al menos en una de ellas. Y si se miente como testigo, la gracia se convierte en delito.

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