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Los incendios se apagan en invierno

EFE

La sección sindical de CCOO en Geacam quiere agradecer su entrega, su esfuerzo y su compromiso a todos y cada uno de los trabajadores y voluntarios que han participado en la lucha sin cuartel que hemos mantenido con el fuego de Yeste-Molinicos.

Es terrible la imagen de 3.200 hectáreas arrasadas por las llamas, la estampa de desolación y ruina al regresar a sus casas los vecinos de las pedanías desalojadas… Un paisaje que apenas unos días atrás era maravilloso de contemplar, un monte lleno de vida creciendo y formándose durante décadas… fulminado en una semana. Nuestro apoyo a todos los vecinos que no solo han perdido su monte, sino también sus cultivos y su medio de vida tradicional. Pedimos las ayudas necesarias para paliar esta pérdida tan irreparable.

El día 27 de julio a las once y cuarto de la mañana se iniciaba el incendio forestal en el paraje de La Parrilla. Desde el primer momento, quienes estábamos viendo la evolución del fuego recordamos el incendio que en 1994 arrasó 14.200 hectáreas en Yeste. Y temimos que volviera a repetirse.

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El sector porcino, la gestión de purines y las zonas vulnerables

Granja de cerdos

El sector porcino ha sido declarado como estratégico por el Gobierno regional. Esto supone que puede acogerse al régimen de ayudas de inversiones en explotaciones agrarias y de incorporación de jóvenes a la agricultura. Los ganaderos entran así en un sistema de integración donde las empresas integradoras proporcionan los animales y el pienso y los ganaderos se tienen que ocupar de la mano de obra, el suministro de agua, de energía... y la gestión de los purines.

Tras la eliminación de ayudas a la cogeneración, prácticamente la única alternativa que tienen los purines son su gestión como fertilizante agrícola debido a su alto contenido en nitrógeno. Para ello, los ganaderos deben justificar que cuentan con superficie agrícola suficiente para la cantidad de purín que produce su explotación. El problema surge porque el contenido de nitrógeno que admite la normativa es muy superior al que requiere cualquier cultivo de los habituales en extensivo. En el cuadro se dan los datos de necesidades de fertilización de varios cultivos y los que permite la normativa en zonas vulnerables y no vulnerables.

tabla 1 nitrógeno admisible

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De abejas, abejarucos y cambios en nuestro hábitat

Abejarucos / SEO

La primera vez que vi detalladamente un bando de abejarucos fue con unos prismáticos prestados (creo que eran de esos clásicos rusos) hace tiempo, cuando preparaba la visita de los eurodiputados al río Tajo. Las vistosas aves volaban a posarse en unos cables telefónicos en los regadíos de Talavera, traían júbilo al mirarles. Es de esos recuerdos que se quedan grabados en la mente, de esos que llevaré conmigo.

Sin embargo, en el último mes se ha desatado la guerra de apicultores hacia este ave, ha comenzado en Extremadura, pero ha invadido a todo el sector en la península, incluida Castilla-La Mancha,  y realmente no es para menos.

Las colmenas sufren cada vez de forma más intensa el acoso de estos hermosos pájaros. El motivo es fácil de comprender, cada vez hay menos insectos en nuestro campo, como resultado de fumigaciones en los cultivos intensivos y ese descenso de insectos, hace que nuestras colmenas sean despensa cómoda y fácil para los abejarucos. El abejaruco, al igual que el resto de animales insectívoros está en retroceso, tienen menos comida, por tanto se da una reducción de individuos.

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El veraneante

Memorial Passaget de Port Bou en homenaje a Walter Benjamin

El veraneante dejó T. en un tren que a la media hora se detuvo por culpa de una vaca en las vías. El tráfico ferroviario entre T. y L. quedó colapsado durante dos horas en un lugar abandonado del Arañuelo sin tráfico ferroviario alguno. La vaca había quedado reventada por el impacto de la máquina. La manera en la que quedó el animal  le recordó a alguna de las crucifixiones que F. Bacon pintaba en un sótano oscuro más como penitencia por la absurda existencia que como arte. El tren se puso de nuevo en marcha una vez apartado el animal de las vías. El veraneante tenía un libro de Stefan Zweig apoyado en las piernas, desde la ventanilla contemplaba el paisaje que el verano había abrasado hasta dejarlo blanco. La sierra de Gredos quedaba oculta tras una luz irascible y polvorienta que le recordaba a Marruecos.

El veraneante pensó que vivíamos ahora en un tiempo irrepetible, pero por irrepetible que fuera, parecía ya acabado y demasiadas veces representado, y por eso demoniaco o profético. Sintió el tiempo extraño y voluble de las tragedias que se avecinan por la puerta trasera de la casa, la calma azul de la historia en el que alguien se dirige hacia un acantilado pedaleando en una bicicleta, a la vez que se está formando una tormenta de verano; el aire cálido asciende hacia el cielo hasta implosionar como un agujero negro del que llueve luz de los dioses muertos. Pensó que ahora que todos querían vivir en una patria cerrada con buenos y malos se debería leer de nuevo a Rilke que vivía tan a gusto en Italia como en Francia o Austria. El que una vez pasó por Toledo en busca de la Arcadia y escribió desde el frío cartas a sus amantes esparcidas por el corazón de Europa.

El veraneante buscó en esta ocasión un lugar alejado de todos los lugares para pasar sus días de agosto y descansar de él mismo. Se había comprometido a no leer periódicos ni escuchar noticias en la radio. Había dejado su teléfono metido en una caja negra, encima de la caja una nota manuscrita que decía “abrir esta caja negra en caso de accidente mortal o desaparición fortuita”. En ese supuesto el teléfono habría proporcionado ingente información sobre el veraneante desaparecido en no se sabe qué extraño y olvidado lugar del país. Como único alimento se había llevado cuatro libros, que quizás sirvieran para calzar de vez en cuando la mesa coja que seguro encontraría allí donde se dirigía. Por una vez no había nada que decir, nada que no fuera al menos importante, verdadero o inusual, como si viniera de fuera del mundo y primero hubiera que desencriptarlo para acercarlo a las bocas y a los ojos con palabras más sencillas. Había demasiada mierda todavía sin desentrañar en el país, muchos locos mediocres llevando a la gente al abismo, y un cúmulo de belleza aún salvaje en aquellas montañas del Oeste.

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Políticos de Castilla-La Mancha, ¡no apoyen a las bibliotecas!

El debate sobre los Presupuestos de Castilla-La Mancha está abierto. Hay un pacto entre el PSOE y Podemos en el que ya denuncié el lamentable olvido de la Cultura. Pero en el proceso parlamentario sería deseable que se produjeran enmiendas parciales por parte de los tres grupos políticos. ¿No somos partidarios del consenso? Espero que ningún grupo dé nada por perdido y que hagan sus deberes, aunque estemos en agosto.

En todo caso, espero que la alta inteligencia de la clase política sepa discernir la realidad, los deseos y la ironía con que este artículo está construido.

Aunque reiteradamente vengo pidiendo al Gobierno y a los partidos políticos de esta región que dediquen recursos y apoyos de todo tipo a la Red de Bibliotecas Públicas de Castilla-La Mancha, he llegado al convencimiento de que no deben hacerlo. Estas son las diez razones que he encontrado.

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Hospitalito del Rey: Una necesidad y una deuda con Toledo

Manifestación de 'Hospitalito Ya'

Han pasado ya casi 10 años desde que, tras un intenso proyecto de reforma exterior e interior, una dotación sanitaria adecuada y una relación de puestos de trabajo aprobada, el Gobierno de Cospedal decidiera, con el manido argumento de los recortes, no reabrir un centro que daba servicio a los mayores del Casco y buena parte de la provincia.

Transcurridos los cuatro años del PP en el Gobierno regional que supusieron, entre otras cosas, el desmantelamiento de los servicios públicos y las políticas sociales, muchos pensamos que el cambio de Gobierno traería la reapertura del Hospitalito y su puesta en marcha; al fin y al cabo, el nuevo presidente, ex alcalde de Toledo, lo había reclamado con vehemencia.

En el ecuador de una legislatura decepcionante en materia social, la noticia sigue siendo que el Hospitalito permanece cerrado con el agravante de una actitud indolente y mentirosa por parte de la Consejera de Bienestar Social y del Gobierno al que pertenece.

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La fábula metacinematográfica: el cine dentro del cine (y III)

“Entre el vivir y el soñar / hay una tercera cosa. / Adivínala”. La cita, perteneciente a los 'Proverbios y cantares' de Antonio Machado, encabezaba el guión editado de 'La promesa de Shanghai', la película nonata de Víctor Erice, que debería haberse basado en la última novela de Juan Marsé. El título del largometraje no rodado de Erice contenía una referencia al libro del narrador catalán ('El embrujo de Shanghai'), pero, sobre todo, era un guiño a una de las obras cumbres de Josef von Sternberg, 'El expreso de Shanghai' (1932). El guión se había publicado en el año 2001, superada ya la frontera del milenio, fecha en que concluían todos los vaticinios de un nuevo apocalipsis.

Lejos de su destrucción, el mundo se había sumido en una especie de cínica acidia, pasada la efímera excitación de los augures de la hecatombe. Leí las palabras finales del guión de Erice: “Entonces yo aún no sabía que a pesar de crecer y por mucho que uno mire hacia el futuro, uno siempre crece hacia el pasado, en busca tal vez del primer deslumbramiento”. Recordé, entonces, que algunos años atrás, había asistido yo a una conferencia que el propio Víctor Erice pronunció en la Filmoteca Española, ocasión en que hizo un elogio apasionado de la obra de von Sternberg. Entonces, pude apreciar que el gran realizador vasco padecía dos afecciones que yo reconocía en mí mismo: la mitogenia y la cinefilia.

El guión de esa maravillosa película no realizada era la “tercera cosa” a la que se refería Machado en sus versos: el sentido de la existencia, la perpetuidad de un mundo que no estuviera continuamente amenazado, de una vida que se inhibiera de su perpetuo desencanto…Para ello, como recomendaba Erice, no había que crecer, sino regresar, amenguar nuestro escepticismo de la única manera posible: buscando la luz con la mirada cándida de la infancia, en ese mundo de ángeles y de hadas al que se accedía a través de la puerta del cine.

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Quantum, Tierras Vivas y Universidad

Miguel Ángel Collado (UCLM) y Francisco Javier Merino (Quantum)

En el Campo de Montiel hay un conflicto importante cuya solución puede condicionar el futuro de la comarca. Los protagonistas del conflicto son la empresa española Quantum Minería y los ciudadanos representados por la Plataforma Sí a la Tierra Viva, las organizaciones agrarias, cooperativas agroalimentarias, Campo de Montiel Patrimonio de la Humanidad, Frentes Antimina, Ecologistas en Acción, etc.

Según los estudios realizados, el yacimiento encontrado en la comarca del Campo de Montiel es rico en tierras raras en la modalidad de monacita. La monacita manchega es radioactiva, y su extracción provocaría la contaminación por elementos químicos y radioactivos, de toda la zona afectada por la mina. La sociedad civil se ha movilizado contra la explotación minera promovida por Quantum, porque prefiere un modelo de desarrollo sostenible del Campo de Montiel.

Los vecinos reivindican la paralización del proyecto de tierras raras en Ciudad Real, considerando las consecuencias agrícolas, ganaderas, medioambientales, sociales, económicas y sanitarias que detallan en las alegaciones, entregadas a la Junta, y recogidas en algunos documentos incluidos en sus webs. La empresa Quantum Minería trabaja en el proyecto de explotación de la mina en la provincia de Ciudad Real porque los elementos que se encuentran en las tierras raras son valiosos para la alta tecnología y su aplicación va, desde la fabricación de componentes para la industria del armamento (misiles, proyectiles teledirigidos, radares), hasta su empleo en tecnologías verdes (baterías para vehículos híbridos, paneles solares, turbinas eólicas). Asimismo se aplican en la fabricación de los iphone, móviles, televisores, tabletas o altavoces para auriculares, etc.

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Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Apariencias y realidades

FOTO: EFE

Me gustaría imaginar, como lo hacen mujeres comprometidas como Begoña Marugán, que los Estados hicieran efectiva la declaración de los derechos de la Mujer y de la Ciudadanía que formuló Olympe de Gouges. Especialmente donde ella afirmaba que “la mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos”.

Ideas como esa la llevaron a “perder la cabeza” (en la guillotina) mientras la dominación patriarcal se perpetuaba y consolidaba, utilizando el soporte de la discriminación y la desigualdad. Y en esas continuamos… con el criminal añadido de que actualmente las mujeres pierdan la vida a manos de los hombres sin que el Estado haga lo suficiente al respecto.

En cambio, tenemos un Estado que permite que el mismo día en que el presidente del Gobierno pasaba en la Audiencia Nacional desde la “absoluta-mente” a la mente disoluta, sus estrategas programaran en la sede del PP de la calle Génova un acto de autobombo sobre el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Mónica Oltra, que no se muerde la lengua, lo describió (dando la vuelta a un tópico típicamente masculino) como un “refugiarse bajo las faldas” después de salir de la Audiencia Nacional con la memoria perdida.

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La fábula metacinematográfica: el cine dentro del cine (II)

'Melancolía', de Lars Von Trier

El comienzo de la década de 1990 trazaba una línea del horizonte: el final del siglo y el final del milenio; era casi inevitable pensar que, tras ella, el círculo se cerraría con el final del mundo. Todo ello constituía un campo abonado para cosechar la histeria: por doquier proliferaban predicadores de cataclismos, profetas del holocausto, oradores exaltados que pronunciaban soflamas inspiradas en puridades morales, pretendidos ministros de Dios autoinvestidos como portadores de la verdad revelada, jueces de la horca…Una imaginaria bisectriz parecía haber partido el ángulo de la historia en dos partes simétricas: la del final del primer milenio,  tiempo en que los escoliastas y los ilustradores que miniaban los códices fijaron su atención obsesiva en el Apocalipsis de San Juan; y la del final del segundo milenio, tiempo – mi tiempo - de los pensadores que habían reducido la metafísica a un mero artificio lingüístico, y de los pseudohistoriadores revisionistas, que defendían, por medio de la paranoia y la teoría de la conspiración,  la verdad oculta tras la apariencia.

En mitad de esa selva espiritual, busqué abrigo en el Ateneo de Madrid. Me senté en un sofá de la Cacharrería, solo. Abrí el periódico y leí distraídamente. La realidad parecía haberse sumido en una larga noche.

A comienzos de la década, justo después de que Francis Fukuyama proclamara el “final de la historia”, cuando los escombros del muro de Berlín parecían rubricar la sentencia atribuida a Margaret Thatcher según la cual “no hay alternativa”, la economía mundial entraba, pese a ello, en honda recesión: el capital productivo, en su prurito por incrementar la tasa de beneficio, quedaba contagiado por la larva codiciosa adherida al capital parásito…Los analistas arrojaban cifras como se disparan venablos contra el mañana que nace: en 1991, los veinticuatro países de la OCDE suprimieron 6 millones de puestos de trabajo;  entre 1991 y 1993, se destruyeron ocho millones de empleos en los doce países de la Unión europea; en 1992, Alemania alcanzaba el nivel de paro de los años 30 y el indicador de desempleo seguiría siendo decreciente hasta finales de la década…Por primera vez, ningún sector económico escapaba a la crisis; por primera vez, las políticas inflacionistas de estímulo no respondían a la reactivación del crédito; por primera vez, de hecho, asistimos a una crisis de sobreproducción del crédito, a una estéril saturación monetaria, a una erosión del cañamazo financiero de la economía con el que parecía cumplirse el vaticinio que anunciaba que, en su insaciable avidez, el capital terminaría por devorarse a sí mismo.

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