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La Palma participa en una observación cósmica que abre una nueva era en la exploración del universo

El Telescopio Óptico Nórdico  (NOT) situado en el Roque de Los Muchachos, en las cumbres de Garafía, ha intervenido en la primera detección de luz visible de una fuente de ondas gravitacionales.

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Observan por primera vez luz y ondas gravitacionales de un suceso cósmico

Una imagen virtual facilitada por el Observatorio Europeo Austral (ESO) muestra la explosión de kilonova, fenómeno originado por la colisión de dos estrellas de neutrones, este lunes, 16 de octubre de 2017. EFE

El observatorio de El Roque de Los Muchachos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), situado en las cumbres de Garafía, ha participado en una observación estelar que inicia una nueva era en la exploración del universo. En concreto, el Telescopio Óptico Nórdico  (NOT), ubicado en la atalaya sideral de La Palma, ha intervenido en la primera detección de luz visible de una fuente de ondas gravitacionales .

Un equipo internacional ha  anunciado este lunes, informa Efe desde Washington, que ha logrado observar a través de su luz y sus ondas gravitacionales la fusión de dos estrellas de neutrones, lo que abre "el inicio de una nueva era" en la observación del Universo.

Estas observaciones, realizadas el pasado 17 de agosto, "sugieren" que las señales localizadas son el resultado de la fusión de dos estrellas de neutrones, un evento llamado kilonovas, cuya existencia se postuló hace 30 años, pero esta es la primera observación confirmada.

"Lo que hace este descubrimiento aún más excitante es que los científicos fueron capaces de detectar por primera vez la emisión de luz, es decir, radiación electromagnética", declaró en una rueda de prensa en  France Córdova, directora del Foro Nacional de Ciencia.

El anuncio, que fue realizado durante la Conferencia Astrofísica de Ondas Gravitacionales que se celebra hoy en la ciudad estadounidense de Baton Rouge (Luisiana), confirmó que se trata de la primera vez que los astrónomos han podido observar en el mismo evento ondas gravitacionales y radiación electromagnética (luz).

Los observatorios de ondas gravitacionales Ligo, en EEUU, y Virgo, en Italia, detectaron el pasado agosto el quinto evento de ondas, pero unos segundo más tarde varios observatorios espaciales de la Agencia Espacial Europea (ESA) individuaron un estallido de rayos gamma corto que fue seguido por telescopios del Observatorio Austral Europeo (ESO).

Se estima que las ondas gravitacionales detectadas en agosto fueron emitidas a unos 130 millones de años luz de distancia, lo que lo convierte tanto el evento de ondas gravitacionales como la explosión de rayos gamma más cercanos detectados hasta ahora.

"Hay ocasiones excepcionales en las que, quienes nos dedicamos a la ciencia, tenemos la oportunidad de presenciar el principio de una nueva era", "¡esta es una de ellas!", según las astrónoma del Instituto Nacional de Astrofísica Elena Pian, autora principal de uno de los artículos sobre el tema que publica este lunes Nature.

"La ondas gravitacionales sólo pueden ser generadas por los eventos astronómicos más espectaculares, como el choque de dos agujeros negros", explicó Córdova, quien añadió que este descubrimiento es una prueba de lo que el ser humano puede hacer cuando va "más allá" de su conocimiento "en busca de respuestas".

Durante el anuncio, el director ejecutivo del LIGO, Dave Reitze, explicó que durante el evento se pudo ver la dispersión de oro y platino, lo que sirvió para descubrir que estos elementos "son generados por este tipo de colisiones".

"Este antiguo reloj de mi abuelo está compuesto por oro que posiblemente fue creado hace miles de millones de años. ¡Es un descubrimiento asombroso!", comentó Reitze.

Para el científico del proyecto Integral de la ESA, Erik Kuulkers, "se trata de un descubrimiento histórico, ya que por primera vez se nos muestra la liberación tanto de ondas gravitacionales como de luz extremadamente energética procedentes de una misma fuente cósmica", según un comunicado.

Las existencia de las ondas gravitacionales fue predicha a comienzos del siglo pasado por Albert Einstein, pero su detección no se produjo hasta 2015, un hecho que ha sido distinguido este año con el Premio Nobel del Física.

Hasta la anunciada este lunes, la última ola de ondas gravitacionales, la cuarta a lo largo de la historia, fue avistada el pasado 14 de agosto, fruto de la colaboración científica entre LIGO y VIRGO, y contó con la participación del Grupo de Relatividad y Gravitación de la Universidad de Bale.

Observaciones del NOT 

Telescopio Óptico Noruego  (NOT),en el Roque de Los Muchachos, en las cumbres de Garafía,

Telescopio Óptico Nórdico (NOT),en el Roque de Los Muchachos, en las cumbres de Garafía,

Las observaciones del Telescopio Óptico Nórdico (NOT), ubicado en el Roque de Los Muchachos, señalan desde el NOT, se llevaron a cabo como parte de un programa de observación aprobado en virtud de la asociación conjunta italiana-nórdica promovida por los telescopios NOT y TNG (Telescopio Nacional Galileo). Esta propuesta forma parte de las actividades de seguimiento más amplias organizadas por Grawita (Gravitational Wave Inaf TeAm) en colaboración con el grupo de ondas gravitacionales en Copenhague, relacionado con el desarrollo del instrumento NTE (NOT Transient Explorer), que está siendo específicamente diseñado para detectar eventos astronómicos pasajeros, algunos verdaderamente efímeros, que pueden durar desde unos segundos a unos años.

Apunta que “en un momento crucial de investigación astronómica, NOT cumplió con su parte”.  Añade que “aunque la ubicación del objetivo era poco observable desde La Palma, al sur y relativamente cerca del Sol, esto no detuvo las observaciones con el NOT. Tan pronto como se informó la contrapartida, se solicitaron observaciones en el infrarrojo cercano (filtros J y K)”. El objeto tenía que “observarse durante la primera parte de la noche, el llamado crepúsculo, cuando el cielo aún no estaba completamente oscuro, y el telescopio tenía que apuntarse casi hacia el horizonte, a una elevación de 10 a 15 grados (los astrónomos se refieren a una cantidad llamada masa de aire, que osciló entre 4 y 5.5”. A pesar de “las difíciles condiciones, “estas observaciones produjeron una detección de la contraparte de la onda gravitatoria, así como de su brillante galaxia anfitriona, y se encuentran entre las primeras observaciones de la fuente”. La noche siguiente, “las imágenes se aseguraron en los filtros ópticos, nuevamente bajo condiciones de observación muy difíciles”.

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