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‘Declaración de intenciones’

El último trabajo cinematográfico del estadounidense Clint Eastwood centra la atención de este artículo, en el que se opina acerca de la nueva cinta en cartelera del director de la grandísima 'Sin perdón'

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Imagen del filme de Eastwood sobre el amerizaje en el río Hudson

Imagen del filme de Eastwood sobre el amerizaje en el río Hudson

- Sully (2016)
- Dirección: Clint Eastwood
- Guión: Todd Komarnicki (basado en el libro de Chelsey Sullenberg y Jeffrey Zaslow)
- Reparto: Tom Hanks, Aaron Eckhart, Laura Linney, Anna Gunn, Autumn Reeser, Sam Huntington y Jerry Ferrara

El director norteamericano Clint Eastwood vuelve a la dirección con Sully, la historia del aterrizaje en pleno río Hudson que tuvieron que llevar a cabo unos pilotos aéreos en Nueva York, en 2009. El incidente acabó sin víctimas y los responsables del aparato se convirtieron en héroes.

Clint Eastwood ha regresado a las salas, una vez más sentándose tras la cámara. Ese es el elemento más destacable que podemos obtener de su nuevo trabajo, Sully. No porque sea una mala película, ni mucho menos. No lo es. Pero sí que siempre es grata la aportación del trabajo de ciertos realizadores, como en el caso de Eastwood, al panorama cinematográfico, con sus continuas tendencias y proyecciones.

En esta ocasión dirige la historia de Chesley Sullenberg, piloto de avión convertido en héroe por estar a los controles del aparato que se vio obligado a amerizar sobre el río Hudson, en el centro de la ciudad de Nueva York en 2009. Como trabajo de dirección no decepciona, pese a que en Sully no vemos una de sus grandes creaciones. Sin embargo, se sigue notando la firma del que fuera director de Mystic River, y no olvidemos, también de películas como Más allá de la vida.

Si la mitad de este largometraje es culpa de su director, la otra parte se la lleva obviamente su protagonista: un Tom Hanks efectivo pero que ya cansa, apoyado por un recatado Aaron Eckhart ( El caballero oscuro, Gracias por fumar) como secundario. Estas interpretaciones, en consonancia con las del resto del reparto, siempre serias y contenidas, contribuyen un poco más si cabe a la frialdad de la fotografía de Sully.

Esta película sería digna de analizar dentro del contexto histórico y político actual norteamericano, simplemente para poder entender más a fondo lo que ha querido plasmar personalmente Eastwood -si lo ha querido hacer-. Hablamos obviamente de un realizador cuyas opiniones políticas no son nada escondidas. Quién sabe. No es un momento fácil para realizar suposiciones sobre el pensamiento norteamericano, precisamente.

Es imposible que la historia de Sully, que quizá pudiera interesar en la cotidianeidad de los actuales Estados Unidos de América, tenga la misma aceptación en un público como el español, simplemente porque no suscita el mismo y lógico interés.

Por tanto, los objetivos de esta película parecen ser otros: en primer lugar, Sully ha marcado el pistoletazo de salida para la carrera hacia los Oscar. Representa el arquetipo de película nominada. Eastwood, en la dirección, y Hanks, como actor protagonista, son las primeras posibles propuestas para las candidaturas de este año.

Sin embargo y pese a las posibles frivolidades de una industria como la de Hollywood, también se dejan entrever ciertas pinceladas de implicación personal del director, algunas reflexiones que se pueden asociar a su trabajo y momento actual y una declaración de las intenciones que ha intentado llevar hasta ahora a través de su cine. Un My way a lo Eastwood, vaya.

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