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Un paseo por las tripas de Gran Canaria

Recorremos el Barranco de La Aldea, desde las cumbres de la isla hasta el mar, descubriendo algunos de los paisajes naturales y humanos más auténticos de la realidad grancanaria

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Palmerales junto a la Mesa de Acusa, en la isla de Gran Canaria. VIAJAR AHORA

Palmerales junto a la Mesa de Acusa, en la isla de Gran Canaria. VIAJAR AHORA

Más allá de los límites de la Caldera de Tejeda, la isla de Gran Canaria es una gran desconocida. Aún para los mismos isleños, que se aventuran poco por unas tierras que muchos consideran, pese a la estrechez de la geografía insular, lejanas; casi ignotas. Desde el balcón privilegiado que ofrece el pueblo de Artenara, nada mejor que acercarse hasta el Mirador de Unamuno para darse cuenta de la magnitud del reto. Tempestad petrificada, dijo el escritor ante la visión de roquedos, precipicios y montañas cortadas a pico que se extendía ante sus ojos. La mayor parte de los que suben hasta aquí, dan una vuelta por el pueblo más alto de la isla, visitan la coqueta y singular Ermita de Nuestra Señora de la Cuevita y siguen camino, bien hacia la cercana Tejeda, allá abajo al fondo de la caldera, bien hacia los impresionantes pinares de Tamadaba. Pocos son los que se aventuran por la GC-210 hacia los confines de La Aldea de San Nicolás; una isla dentro de la propia isla, según dicen los mismos aldeanos.

La vía está totalmente asfaltada y acondicionada; eso sí, abundan las curvas, contra curvas y precipicios. Pero la recompensa, para los que se aventuran barranco abajo, es superlativa. La colección de lugares y paisajes espectaculares es digna de cualquier jornada de domingo, para el caso de los locales, o como colofón de una jornada de exploración por los secretos del centro grancanario. Isla tripas afuera; literalmente. En esta parte de la geografía grancanaria, corazón de la Reserva de la Biosfera con la que premió la UNESCO a los grancanarios y las grancanarias, salen al aire sus piedras más antiguas; y también algunas reliquias de la vida del isleño antes de la llegada de la modernidad.

Mirador de Unamuno, en Artenara, frente al Roque Nublo (Gran Canaria). VIAJAR AHORA

Mirador de Unamuno, en Artenara, frente al Roque Nublo (Gran Canaria). VIAJAR AHORA

Km 0. Artenara. Desde Artenara seguir por la GC-210 en dirección Pinar de Tamadaba.

Km 3.7 Cruce GC-210 y GC-216. Tomar desvío hacia la izquierda en dirección Acusa La Aldea.

Km 6,4. Desvío hacia la izquierda hacia Acusa Seca. Esta pequeña población es uno de los pocos poblados de cuevas aún habitadas en Gran Canaria. El lugar es uno de los sitios más sorprendentes de la isla y una buena oportunidad para ver como el isleño aprovechó todos los recursos a su alcance para sobrevivir. Junto al aparcamiento se encuentran las últimas casas-cueva habitadas y algunas recientemente habilitadas para la visita. Bajo un enorme alero de piedra, se encuentra el conjunto principal y de aquí parte un sendero hacia Acusa Verde que permite visitar un interesante yacimiento arqueológico que data de época prehispánica y cuenta con algunos ejemplos de pinturas rupestres. También se han identificado varias cuevas sepulcrales y un interesante granero fortificado ( ver reportaje sobre poblados trogloditas de Gran Canaria).

Km 7,5 La Mesa de Acusa. Esta planicie es una excepción en medio de una geografía marcada por barrancos, precipicios y montañas. En esta meseta se desarrolló una importante actividad agrícola desde tiempos anteriores a la llegada de los españoles. Merece la pena dejar el coche junto a la Iglesia y caminar hasta el borde de la vega para admirar el impresionante paisaje marcado por los roques Nublo y Bentayga. A nuestras espaldas, aparecen las montañas tapizadas de pinos del Macizo de Tamadaba.

Casas Cueva de Acusa Seca, uno de los últimos poblados trogloditas de Gran Canaria. VIAJAR AHORA

Casas Cueva de Acusa Seca, uno de los últimos poblados trogloditas de Gran Canaria. VIAJAR AHORA

Km 10,4 Acusa Verde. El pueblecito de Acusa Verde ocupa el extremo sur de las paredes de la Mesa de Acusa. Como su vecino, también está formado por algunas casas-cueva que, en este caso, se abren hacia una colina de escasa pendiente que permite el cultivo de pequeños huertos. Desde aquí, la carretera desciende hacia el fondo del Barranco de La Aldea entre algunos de los palmerales mejor conservados de la isla.

Km 12,9 Mirador del Parralillo. Una especie de molino marca el lugar. Desde este pequeño mirador se puede ver la Presa del Parralillo y las formaciones geológicas que representan el esqueleto de Gran Canaria. Las montañas de piedra desnuda dejan a aire los materiales geológicos más antiguos, que han sufrido un intenso proceso de erosión. Las vistas sobre el Roque Bentayga son, sencillamente, espectaculares. Según dicen, aquí se produce el mejor eco de la isla.

Km 16,1 Cruce con la GC-606. Después de un pequeño túnel excavado a pico en la montaña, nos encontramos con la GC-606 que baja desde la Montaña del Aserrador pasando por los pintorescos pueblecitos de El Toscon y El Carrizal. Esta carretera, que conecta con la GC-60 (que sube desde Maspalomas por Fataga) es una de las más bonitas y pintorescas de Gran Canaria. Eso sí, hay que ir concienciado de encontrar curvas y tramos muy estrechos. Nosotros seguimos en dirección a La Aldea por la GC-210. Después de dejar atrás el muro de contención de la presa, la carretera baja vertiginosamente a través de giros y contra giros que se aferran al margen del barranco (km. 17).

El Roque Bentayga asoma entre las montañas del mazizo oeste de Gran Canaria. VIAJAR AHORA

El Roque Bentayga asoma entre las montañas del mazizo oeste de Gran Canaria. VIAJAR AHORA

Km 21,6 Presa del Caidero de la Niña. El tramo que va desde El Parralillo hasta la Presa del Caidero de la Niña transcurre en paralelo al cauce del Barranco de La Aldea. En épocas de lluvias, en el fondo se forman impresionantes pozas donde es posible darse un chapuzón. A nuestra izquierda, el monte sube rápidamente buscando los altos de Inagua, uno de los pinares mejor conservados de Gran Canaria y principal morada del Pinzón Azul, un pequeño pajarillo autóctono altamente amenazado. Los pinos bajan hasta cotas cercanas al cauce mezclándose con imponentes palmeras canarias. Después del muro de la presa ya se intuye la cercanía de La Aldea. Antes de llegar al pueblo el camino pasa cerca de algunos caseríos tradicionales con magníficos ejemplos de arquitectura popular canaria. Justo antes del Caidero se encuentra la Barraca del Colega Paco, uno de los bares más singulares del lugar.

Km 28,9 La Aldea de San Nicolás. Potencia agrícola de primer orden y el pueblo más aislado de la isla de Gran Canaria. En el centro de la población perviven algunas casas tradicionales y camino de la costa aún pueden verse algunos antiguos molinos.

Km 33,3 Playa de La Aldea. A la playa de La Aldea se llega a través de la GC-200 en dirección Las Palmas. La desembocadura del Barranco de La Aldea es un lugar especial. Aquí se localiza uno de los yacimientos arqueológicos más antiguos de la isla, Los Caserones, y algunos elementos clave de la cultura insular. Del antiguo yacimiento quedan algunos ejemplos de casas, localizadas junto a la carretera GC-200, y un antiguo cementerio situado sobre las casas de la playa (Acceso a través de la calle Lomo del Carmen. Otro elemento esencial del paisaje se encuentra en la playa. El Charco es el escenario de una de las fiestas más antiguas y auténticas de la isla (se celebra cada 11 de septiembre). En el extremo sur de la playa, junto al peñón rocoso, se encuentra la Ermita de los Mallorquines, construcción realizada en una cueva que, según la tradición, es la construcción europea más antigua de Canarias (siglo XII).

Playa de La Aldea, en el extremo oeste de Gran Canaria. VIAJAR AHORA

Playa de La Aldea, en el extremo oeste de Gran Canaria. VIAJAR AHORA

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