Los nabateros dejarán este fin de semana una “huella de cultura” en el río Gállego

El río Gállego acogerá este domingo el tradicional descenso de nabatas, desde Murillo a Santa Eulalia de Gállego, en una fiesta que busca reivindicar “la memoria de un pueblo” y que, en lugar de huella de carbono, lo que deja es “una huella de cultura”.

Así lo ha resumido la concejala del Ayuntamiento de Murillo de Gállego Mónica García, quien ha presentado este miércoles el evento en la Diputación de Zaragoza (DPZ) junto al diputado provincial Alfredo Zaldívar, el representante de la Asociación de Nabateros de la Galliguera, José Antonio Cuchí, y el nabatero Fernando López.

García ha subrayado que los municipios tienen la obligación de prestar los servicios a sus vecinos, pero también “ser transmisores de nuestro patrimonio”, que en este caso gira principalmente en torno al río Gállego, vínculo principal entre estos pueblos.

“Qué más próximo a una Agenda 2030, a algo sostenible, que hacer una recuperación de un ámbito patrimonial inmaterial donde participa la gente, donde el río es el medio, donde no se impacta, donde no se deja una huella de carbono, sino una huella de cultura”, ha añadido.

Ha destacado también que las riberas del curso medio del Gállego están “en un estado de conservación muy bueno”, “mejorable”, pero del que pueden estar “orgullosos”.

Turismo y desarrollo socioeconómico

Además de todo lo relativo a la recuperación de la memoria histórica de la zona, ha mencionado que el descenso de nabatas sirve para promover el turismo y el desarrollo socioeconómico, en unos días en los que estos pueblos tienen “mucha actividad”, con participación de “gente de todas las edades”: “Los críos bajan a la playa de Murillo o a la llegada a Santolaria, a ver cómo salen las nabatas, les dejan subirse, hacer fotos, meter los pies en el río”.

En el recorrido, que ha recomendado seguirlo bien a la salida, en la playa de Murillo, o en la llegada, en Santa Eulalia, ha afirmado que hay un tramo en concreto, el conocido como de 'La Lavadora', que “da bastante respeto”.

“Mientras el río gallego siga fluyendo y corra el agua seguirá fluyendo la memoria histórica y nuestros pueblos seguirán vivos”, ha culminado.

El diputado provincial Alfredo Zaldívar ha resaltado el carácter tradicional de esta fiesta, que fomenta la convivencia en estos municipios, además de la gran cantidad de actividades organizadas en torno al descenso de nabatas.

Las nabatas

El representante de la Asociación de Nabateros de la Galliguera ha comenzado explicando que una nabata “es simplemente un sistema antiguo de transporte de maderos”, hecho con materiales “ecológicos”: troncos y ramas para unirlos. Este procedimiento sirve para bajar maderos de pino o de abeto, mientras que las hayas “funcionan mucho peor”.

Se utilizaba antes de la construcción de carreteras y de ferrocarriles para llevar la madera de los bosques a las principales ciudades. La primera noticia de la existencia de nabatas en Aragón data de la época del rey Alfonso I 'el Batallador', que se cree que reunió a sus huestes en Ayerbe (Huesca) y que bajó por el río Gállego para la conquista de Zaragoza, en el año 1118.

Este método no es exclusivo de Aragón, ni siquiera de España, sino que es una tradición europea, citando las maderas que bajaban de los Alpes italianos hacia Venecia o las alemanas, con el llamado 'pino de Flandes' por el río Rin hasta el Mar del Norte, e incluso las 'jangadas', en Sudamérica. En España, donde el término habitual castellano es el de 'almadía', son especialmente conocidas las del Cinca y el Gállego en Aragón, así como las del Aragón, desde el Valle de Hecho y pasando por Navarra. Estas embarcaciones también han surcado algunos ríos catalanes, el Tajo o el Júcar.

Esto llevó a la declaración de todo este transporte fluvial tradicional como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 2022. En el caso del Gállego, estrenan también este año la declaración de Actividad de Interés Turístico de Aragón.

En cuanto a la madera transportada por el Gállego, ha indicado que solía ser “más barata” que la del Aragón, ya que se bajaba en unos dos días, frente a la semana de la ruta navarra, y los menores peajes. Esta actividad desaparece en el siglo XIX con la llegada del ferrocarril a Sabiñánigo, que ofrecía un transporte más seguro.

Una recreación “tal y como se hacía”

En relación a la recreación actual, ha recalcado que el descenso de nabatas del Gállego es “auténtico, tal y como se hacía” y que es la única de las representaciones de esta tradición que se hace íntegramente en la provincia de Zaragoza, en un recorrido de aproximadamente 7 kilómetros por un valle “relativamente profundo”.

Entre sus características principales, en comparación con otros descensos como el del río Cinca, es la mayor presencia de grandes piedras, que llaman 'lloronas' cuando están parcialmente sumergidas, que son “muy poco maniobrables” pero que las nabatas deberán intentar evitar para proseguir su viaje.

El nabatero Fernando López ha desgranado las actividades organizadas a lo largo de esta semana, que comenzaron ya el 12 de abril con la escuela de nabateros y de construcción de nabatas, que ha seguido los días 18 y 19, y continuará el 23, 24 y 25 de abril.

Asimismo, este Día de San Jorge habrá hinchables infantiles en la localidad de Erés y, el sábado, Santa Eulalia de Gállego acogerá la Feria 'Los Líquidos', en torno al vino, la miel y el aceite.

El descenso será el domingo, 26 de abril, con salida a las 11.00 horas y llegada prevista a las 13.00 horas a Santa Eulalia de Gállego, donde esperarán los Gaiters y Gaiteras de Tierra Plana. La programación finalizará con la actuación del Dúo REyMI en Biscarrués (Huesca).