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Sin hallazgos, pero “con más fuerza”: las familias siguen buscando a represaliados de la Guerra Civil en La Muela

Candela Canales

30 de septiembre de 2026 22:21 h

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La prospección de dos posibles fosas comunes de víctimas de la Guerra Civil en La Muela (Zaragoza) ha terminado, por ahora, sin encontrar restos. Los trabajos, impulsados por la Asociación de Familiares y Amigos de Asesinados y Enterrados en Magallón (AFAAEM) y realizados por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, buscaban localizar a represaliados procedentes de Épila y Calatorao cuyos familiares llevan décadas esperando encontrarlos y darles un entierro digno.

La intervención comenzó este martes para comprobar si bajo la tierra quedaban restos de esas personas. Pero no ha sido así, al menos en los dos puntos examinados. “No ha habido nada”, explica la presidenta de AFAAEM, Pilar Gimeno. Las familias han recibido el resultado “apesadumbradas”, después de haber depositado sus esperanzas en estos trabajos.

La investigación comenzó cuando familiares de Épila y La Muela contactaron con la asociación y aportaron documentos y testimonios que señalaban dos posibles lugares de enterramiento. Según esa información, una de las fosas podría encontrarse en el exterior del cementerio, junto a la tapia, y correspondería a vecinos de Calatorao. La otra estaría dentro del camposanto, junto a los nichos, y en ella podrían encontrarse víctimas procedentes de Épila.

Durante meses, AFAAEM ha ido reuniendo documentación y gestionando los permisos necesarios para poder llegar hasta este momento. El proyecto está financiado por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), la Dirección General de Memoria Democrática del Gobierno de España y la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón, y cuenta con la colaboración de los ayuntamientos de La Muela, Épila y Calatorao. Los trabajos han corrido a cargo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, bajo la dirección de la antropóloga e historiadora Lourdes Herrasti, especializada en la exhumación e identificación de víctimas de la Guerra Civil.

Que no hayan aparecido restos en estos dos puntos no significa que la pista termine aquí. “Es seguro que fueron asesinados. Pueden estar dentro o en el campo de fusilados”, señala Gimeno. La asociación tiene, por tanto, otros lugares que investigar. Los trabajos dentro del cementerio comenzarán después del Día de Todos los Santos y, a partir de ahí, se decidirá si la intervención en el denominado campo de los fusilados puede hacerse también este año o queda para comienzos de 2027.

El resultado de esta primera prospección ha sido difícil para las familias, pero no ha hecho que desistan. “Nos pasa muchas veces, pero no nos achanta. Nos da fuerzas para seguir buscando”, asegura Gimeno. Y hay, al menos, una certeza que antes no tenían: “Ya saben que no hay nada en ese trozo de tierra al que iban a rendir culto”.

Para la presidenta de AFAAEM, esa certeza también tiene importancia. Las familias han pasado años mirando determinados lugares y preguntándose si allí podían estar sus seres queridos. Ahora saben que, en esos dos puntos concretos, no están. La búsqueda, sin embargo, continúa. “No buscamos solamente unos restos anatómicos. Buscamos a personas que tienen nombre, apellidos, familias y una historia que merece y debe ser conocida”, reivindica Gimeno.

Porque detrás de cada prospección hay también una historia familiar que lleva décadas esperando un final. “Un duelo sin cuerpo no se puede hacer. Es un duelo permanente”, sostiene la presidenta de AFAAEM. “Han muerto padres e hijos con este duelo sin cerrar”. En este proceso, las familias han tenido además un papel activo, aportando documentos, testimonios e información sobre sus desaparecidos. “Estoy muy satisfecha. Es un proyecto que trabajamos todos, un trabajo de hombro con hombro de la sociedad civil aragonesa”, destaca Gimeno, que agradece especialmente la implicación de los familiares y el trabajo del equipo de Aranzadi.

La asociación continuará ahora recopilando información y estudiando nuevas actuaciones para tratar de localizar a las víctimas de Épila y Calatorao. La primera búsqueda no ha dado el resultado esperado, pero las familias no piensan detenerse.