Cara a cara: Alnasca IV Low GTX de Mammut vs Dragontail Mountain Evo GTX de Garmont
Si algo tenemos claro después de probar los dos modelos aquí reseñados es que tanto la Alnasca IV Low GTX de Mammut como la Dragontail Mountain Evo GTX de Garmont son zapatillas de aproximación que miran claramente hacia la escalada. Es decir, ambas pertenecen a ese grupo de calzado rígido, protegido y preciso, concebido para jornadas en las que el camino puede terminar convirtiéndose en una cresta, una pedrera, una vía ferrata o una sucesión de trepadas.
Las dos comparten membrana Gore-Tex, suelas Vibram, ajuste preciso y una construcción mucho más estructurada que la de una zapatilla convencional de montaña. Sin embargo, después de utilizarlas en terreno real, las diferencias aparecen rápidamente. La Alnasca IV Low GTX resulta más ligera, sensible y cercana a una zapatilla de escalada. La Dragontail Mountain Evo GTX es más pesada, pero también transmite una sensación superior de protección, apoyo y robustez.
La elección no depende tanto de cuál sea mejor como de qué parte de la actividad queremos priorizar.
Dos maneras de llegar a la pared
Con aproximadamente 410 gramos por zapatilla, la Mammut Alnasca IV Low GTX se siente sorprendentemente ligera para el nivel de rigidez y protección que ofrece. En nuestras pruebas acumulamos más de 70 kilómetros entre La Pedriza y Gredos, incluyendo aproximaciones, bloques, crestas, trepadas y largos de hasta V grado. Es precisamente sobre la roca dónde mejor se entiende su planteamiento.
Por otro lado, la Garmont Dragontail Mountain Evo GTX juega a otra cosa. Es un modelo que en nuestra talla se acercó a los 580 gramos por zapatilla, una diferencia que se nota al levantar el pie y acumular desnivel. A cambio, su construcción en piel de ante, el “rand” de goma y una suela especialmente contundente transmiten la sensación de llevar casi una bota de montaña de caña baja.
La Mammut parece diseñada para movernos con agilidad hasta la pared y continuar utilizando la zapatilla cuando empiezan las dificultades. La Garmont está pensada para llegar hasta allí soportando mejor el peso, los golpes y el desgaste del terreno.
Caminando destaca la ligereza de la Alnasca IV Low GTX de Mammut
Ninguna de las dos es una zapatilla blanda ni especialmente mullida. Quien venga del trail running encontrará una pisada mucho más firme, directa y rígida. No es un defecto, sino una consecuencia de buscar estabilidad sobre apoyos pequeños y terreno irregular.
Dentro de ese planteamiento, la zapatilla de Mammut camina mejor. Su menor peso, una media suela de Eva con una amortiguación razonable y una flexión del antepié relativamente natural permiten hacer aproximaciones largas sin que la zapatilla termine convirtiéndose en un castigo. Sigue siendo un calzado técnico, pero Mammut ha conseguido que resulte bastante cómodo para su categoría.
La Garmont ofrece una pisada más contundente. Su media suela combina Eva de doble densidad con un inserto de poliuretano en el talón, proporcionando una base muy estable cuando cargamos una mochila o avanzamos por terreno roto. Sin embargo, no rueda con la misma naturalidad y se siente más pesada durante los tramos sencillos.
Para recorrer kilómetros por senderos cómodos no elegiríamos ninguna de las dos como primera opción. Existen modelos más flexibles y amortiguados para ese uso, pero si la aproximación alterna camino, pedreras, bloques y pasos técnicos, la Mammut ofrece un compromiso más agradable entre precisión y comodidad.
En roca de la Alnasca IV Low GTX de Mammut marca diferencias
La gran virtud de la Alnasca IV Low GTX se hace notar cuando el sendero desaparece y comenzamos a utilizar también las manos.
La placa Flextron de nylon y carbono aporta rigidez torsional, evitando que la zapatilla se deforme al cargar el peso sobre un canto pequeño. La suela Vibram, con una zona de escalada en la puntera, permite colocar el pie con mucha precisión. En granito, crestas y trepadas la sensación se acerca a la de llevar un pie de gato ancho, bastante más cómodo y con capacidad para caminar durante horas.
Durante nuestra prueba llegamos a escalar largos de hasta V grado con ellas. Evidentemente no sustituyen a unos pies de gato, pero permiten resolver muchos pasos sin cambiarse de calzado. En terreno alpino, donde una aproximación puede incluir placas, bloques, destrepes y pequeñas secciones de escalada, esa capacidad resulta muy valiosa.
La Dragontail Mountain Evo GTX también cantea bien. Su suela Vibram Maton con compuesto Megagrip y su elevada rigidez ofrecen mucha seguridad en apoyos firmes, travesías y terreno inclinado. El ajuste mediante cordones hasta la puntera y el sistema de bloqueo del talón mantienen el pie bien sujeto.
Sin embargo, la Garmont transmite menos sensibilidad. La mayor cantidad de material entre el pie y la roca, unida a su peso y rigidez, hace que sea más difícil sentir con precisión qué está ocurriendo bajo la zapatilla. Funciona bien trepando, pero su personalidad se acerca más a la de una bota baja de aproximación que a la de un calzado pensado para escalar.
Si la jornada incluye pasos delicados, placas de adherencia o la posibilidad real de terminar escalando con las zapatillas, elegiríamos la Mammut.
Protección y estabilidad, la respuesta de la Dragontail Mountain Evo GTX de Garmont
La situación cambia cuando aumentamos el peso de la mochila o entramos en terreno especialmente agresivo.
La Garmont protege más. El upper de piel de ante de entre 1,6 y 1,8 milímetros, los refuerzos de goma y su estructura general ofrecen una barrera muy sólida frente a piedras, golpes y rozaduras. En pedreras o terreno descompuesto podemos avanzar sin estar continuamente pendientes de lo que golpea el pie.
También ofrece una plataforma muy estable. El inserto de poliuretano del talón y su construcción rígida controlan bien la pisada cuando descendemos con carga o atravesamos laderas irregulares. Es un calzado que transmite aplomo y que encaja especialmente bien en montañeros que prefieren sentir el pie bien protegido y un buen apoyo.
La Mammut tampoco es frágil. La protección de goma alrededor del pie y la construcción sintética han soportado bien el castigo de La Pedriza y Gredos, pero su principal mérito consiste en ofrecer esa resistencia manteniendo un peso notablemente inferior.
La Dragontail Mountain Evo GTX es superior si hablamos protección absoluta. La Alnasca IV Low GTX lo es si tenemos en cuenta la relación entre protección, precisión y peso.
Conviene probar el ajuste
El ajuste es fundamental en ambos modelos. No tendría sentido fabricar una suela precisa si el pie se desplazara dentro de la zapatilla.
La Mammut nos ha parecido excepcional en este apartado. Sujeta con firmeza el talón y el mediopié, pero sin comprimir excesivamente la parte delantera. La sensación es técnica y precisa, aunque algo más amable de lo que inicialmente cabría esperar. Esto permite trabajar con los pies en roca sin convertir las aproximaciones largas en una tortura.
La Garmont, por su parte, ofrece un ajuste igualmente firme, con una horma declaradamente precisa y un sistema de cordones que llega casi hasta la puntera. Su Heel Lock limita el movimiento del talón y ayuda a evitar desplazamientos internos. No obstante, Garmont recomienda elegir al menos media talla más de la habitual para ganar comodidad con calcetines técnicos.
No obstante, en las dos conviene probar cuidadosamente la talla. Una zapatilla demasiado grande perderá buena parte de su precisión, y una demasiado justa puede resultar insoportable después de varias horas o durante los descensos.
Agua, calor y transpiración
Las dos incorporan membrana Gore-Tex y están preparadas para lluvia, hierba mojada y cruces ocasionales de arroyos. Esa impermeabilidad implica inevitablemente una menor ventilación que en una zapatilla sin membrana.
La Mammut nos sorprendió durante jornadas por encima de los 30 grados en Gredos y La Pedriza. No transpira como una zapatilla de trail abierta, pero tampoco generó la sensación de pie excesivamente recalentado que encontramos en otros modelos impermeables.
La Garmont, por su construcción en piel y mayor cantidad de material, resulta algo más cálida. Su membrana Gore-Tex Extended Comfort ofrece un buen equilibrio, pero sigue siendo una zapatilla especialmente protegida. En ambientes húmedos o condiciones cambiantes esa construcción juega a su favor; durante aproximaciones muy calurosas, el menor peso y el upper sintético de la Mammut nos parecen más agradables.
¿Cuál elegiríamos según la actividad?
Para una vía ferrata, una aproximación técnica con mochila pesada, pedreras, terreno descompuesto o una jornada donde valoremos por encima de todo la protección, la Dragontail Mountain Evo GTX de Garmont es una elección muy fiable. Es una zapatilla recia, estable y construida con una clara vocación de durabilidad. También puede ser una buena alternativa para quien quiere la protección de una bota ligera pero prefiere la libertad de movimiento de un calzado bajo.
Para crestas, trepadas, escalada fácil, placas de granito y aproximaciones en las que sabemos que vamos a utilizar activamente los pies sobre roca, la Alnasca IV Low GTX de Mammut ofrece más. Es considerablemente más ligera, permite sentir mejor los apoyos y posee una capacidad de canteo superior.
La diferencia podría resumirse de una forma sencilla: la Garmont ayuda a atravesar el terreno mientras que la Mammut invita a trabajarlo.
Conclusión Campobase
Estamos ante dos magníficas zapatillas de aproximación, pero dirigidas a usuarios ligeramente diferentes.
La Dragontail Mountain Evo GTX de Garmont es nuestra elección cuando buscamos protección, estabilidad, apoyo con mochila y una construcción preparada para soportar mucho castigo. Su principal limitación es precisamente el precio de esa robustez: pesa más, es menos ágil y transmite menos información sobre la roca.
La Alnasca IV Low GTX de Mammut nos parece una zapatilla más refinada técnicamente. Mantiene una protección elevada, pero reduce mucho el peso y ofrece una precisión superior en canteos, adherencia y pasos de escalada. Además, resulta suficientemente cómoda para realizar aproximaciones largas, siempre que entendamos que no estamos comprando una zapatilla de senderismo blanda.
Si tuviéramos que elegir una sola para montaña técnica, crestas y aproximaciones donde la propia aproximación forma parte de la escalada, nos quedaríamos con la Mammut. Si nuestra prioridad fuera movernos con mochila cargada por terreno duro, húmedo o descompuesto, buscando máxima protección y una zapatilla que transmita la contundencia de una bota baja, elegiríamos la Garmont.
No existe una vencedora absoluta, pero cuando aparecen la roca, los cantos pequeños y los pasos en los que de verdad necesitamos utilizar los pies, la mayor ligereza y precisión de la Alnasca terminan inclinando nuestra elección hacia la Mammut.
Ficha comparativa
Alnasca IV Low GTX de Mammut
- Peso: 410 gramos por zapatilla en talla UK 8.5.
- Precio: 180 euros.
- Lo mejor: la ligereza, precisión, ajuste y rendimiento sobre roca.
- A mejorar: la rigidez y comodidad limitada para senderismo sencillo.
- Ideal para: aproximaciones técnicas, crestas, trepadas y escalada fácil.
Dragontail Mountain Evo GTX de Garmont
- Peso: 540 gramos por zapatilla en talla UK 8.
- Precio: 200 euros.
- Lo mejor: la protección, estabilidad, agarre y robustez.
- A mejorar: el peso, la menor sensibilidad y la pisada más contundente.
- Ideal para: terreno alpino, pedreras, vías ferratas y aproximaciones con carga.