Firewall Light de Rab: menos de 400 gramos para moverse por la montaña sin renunciar a la protección

Por Salvador Martínez

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El granito no suele ser especialmente amable con las prendas ligeras. Sus superficies rugosas, los apoyos contra la pared y los movimientos de escalada terminan poniendo a prueba tejidos que, sobre el papel, parecen concebidos para actividades bastante menos agresivas.

Por eso, una de las cosas que más nos ha sorprendido de la Firewall Light de Rab es lo bien que ha soportado nuestras jornadas de actividad en La Cabrera y La Pedriza. La hemos utilizado escalando, rozando ocasionalmente contra la roca, moviéndonos con mochila y trabajando en situaciones donde una chaqueta demasiado rígida o voluminosa termina convirtiéndose en una molestia.

Sin embargo, la Firewall Light nos ha gustado especialmente por algo que no siempre encontramos en las chaquetas impermeables: resulta cómoda en todo momento mientras estamos haciendo actividad.

Su peso, inferior a 400 gramos, permite llevarla prácticamente siempre en la mochila. Pero lo interesante es que, cuando necesitamos ponérnosla, no tenemos la sensación de estar utilizando una prenda de emergencia que deseamos quitarnos cuanto antes. Al contrario: es una chaqueta con la que apetece seguir moviéndose.

Tres capas y una construcción más seria de lo que aparenta

La versión actual de la Firewall Light utiliza tejido Pertex Shield de tres capas, con una construcción de 20 deniers y un peso declarado por Rab de aproximadamente 368 gramos en talla M. Estamos, por tanto, ante una prenda impermeable ligera, aunque no una de esas ultraminimalistas que sacrifican prácticamente todo para ahorrar unos gramos.

El tejido tiene una estructura relativamente fina y flexible, pero durante nuestras pruebas ha demostrado una resistencia al uso muy satisfactoria. Hemos escalado sobre granito, utilizado mochila durante horas y sometido la chaqueta al roce habitual de una actividad de montaña sin observar problemas relevantes.

Esto no significa que podamos tratarla como una hardshell de alpinismo pesado. Una chaqueta de 20 deniers tiene limitaciones evidentes frente a la abrasión prolongada, especialmente si la comparamos con prendas de tejidos mucho más gruesos. Sin embargo, nos parece importante distinguir entre resistencia absoluta y resistencia suficiente para la actividad a la que está destinada.

Y en este segundo aspecto la Firewall Light de Rab nos ha convencido. No hemos tenido que tratarla con un cuidado especial para evitar que se deteriorase. La hemos utilizado con normalidad, que probablemente sea la mejor manera de valorar una prenda de estas características.

La transpirabilidad es uno de sus mejores argumentos

Rab declara una impermeabilidad de 20.000 milímetros de columna de agua y una transpirabilidad MVTR de 20.000 gramos por metro cuadrado en 24 horas. Son cifras interesantes para una chaqueta de tres capas y menos de 400 gramos, aunque conviene recordar que las mediciones de laboratorio no siempre permiten anticipar exactamente cómo se comportará una prenda sobre el terreno. En nuestro caso, la experiencia ha sido especialmente positiva en lo que respecta a la evacuación de humedad.

La hemos utilizado caminando con mochila, escalando y moviéndonos con temperaturas moderadas, situaciones en las que resulta relativamente sencillo terminar acumulando humedad en el interior de una chaqueta impermeable. Y la Firewall Light nos ha parecido bastante transpirable. No vamos a afirmar que evacúa el sudor como un forro polar abierto o una prenda diseñada exclusivamente para actividad aeróbica. Ninguna membrana impermeable funciona de esa manera, pero dentro de su categoría hemos encontrado un equilibrio muy conseguido entre protección y comodidad durante el esfuerzo.

Es precisamente en actividades donde alternamos aproximaciones, trepadas y escalada donde esta característica adquiere especial importancia. Un impermeable que termina empapada por dentro puede protegernos perfectamente de la lluvia y, sin embargo, resultar incómoda durante buena parte de la jornada. Sin embargo, con la Firewall Light no hemos tenido esa sensación en las condiciones probadas.

Protección de una tercera capa frente al viento de Gredos

Durante las pruebas hemos tenido jornadas con viento intenso, especialmente en terreno abierto, donde la protección de una chaqueta ligera se agradece inmediatamente. Aquí la Firewall Light ha funcionado francamente bien.La membrana impermeable actúa también como barrera frente al viento, y la diferencia respecto a caminar únicamente con una capa térmica resulta evidente. Además, el ajuste de la prenda contribuye a mantener una sensación de protección sin necesidad de recurrir a una chaqueta especialmente gruesa.

Nos parece una opción muy interesante para esas jornadas de montaña en las que las temperaturas no son extremadamente bajas, pero el viento puede modificar radicalmente la sensación térmica. Eso sí, conviene recordar que estamos hablando de una tercera capa, no de una prenda aislante.

La Firewall Light protege frente al viento y está diseñada para impedir la entrada de agua, pero el aislamiento térmico dependerá fundamentalmente de lo que llevemos debajo. Y es aquí cuando aparece una de sus principales virtudes: su corte y flexibilidad permiten combinarla con otras prendas sin que el conjunto resulte excesivamente aparatoso.

Una capucha que funciona muy bien con casco

Si hay dos elementos de la Firewall Light de Rab que nos han gustado especialmente son la capucha y los bolsillos.

La capucha la hemos utilizado con casco de escalada y el resultado ha sido muy bueno. Se adapta correctamente, permite realizar los movimientos habituales de la cabeza y mantiene una cobertura satisfactoria. Los ajustes funcionan bien y permiten adaptar el volumen sin complicaciones.

Esto puede parecer un detalle menor hasta que comenzamos a escalar con viento. Una capucha mal diseñada puede dificultar la visión lateral, limitar el movimiento de la cabeza o terminar desplazándose cada vez que miramos hacia arriba. En la Firewall Light no hemos encontrado estos inconvenientes durante nuestras pruebas. Y nos parece especialmente destacable porque conseguir una capucha compatible con casco en una chaqueta ligera no siempre resulta sencillo. Rab tiene bastante experiencia diseñando prendas para actividades técnicas y, en este caso, se nota.

Los bolsillos: cuando la sencillez funciona

También nos ha gustado mucho la disposición y el tamaño de los bolsillos. Están situados de manera que resultan cómodos durante la actividad y permiten acceder al contenido sin tener que realizar movimientos extraños cuando llevamos mochila o arnés. En escalada, esto tiene bastante más importancia de lo que parece. Una chaqueta puede tener muchos bolsillos, pero si quedan inutilizados por el cinturón de la mochila o el arnés, su utilidad real disminuye considerablemente.

La Firewall Light apuesta por una distribución sencilla, con dos bolsillos principales elevados y bien dimensionados. Nos ha parecido una solución acertada.

Los ajustes generales de la chaqueta también funcionan bien. Podemos adaptar la prenda al cuerpo y reducir la entrada de aire sin que resulte necesario estar corrigiendo continuamente su posición. No hay grandes innovaciones en este apartado, pero tampoco las necesita. Lo importante es que todo funciona como debería.

Cómo se comporta cuando no la llevamos puesta

Hay una parte de las pruebas de material que rara vez aparece en las fichas técnicas y que, sin embargo, termina condicionando bastante nuestra opinión sobre una prenda: cómo se comporta cuando no la llevamos puesta.

La Firewall Light ha pasado muchas horas entrando y saliendo de la mochila. La hemos comprimido repetidamente, guardado durante las aproximaciones, recuperado cuando aumentaba el viento y vuelto a guardar cuando las condiciones permitían prescindir de ella.Y precisamente aquí hemos apreciado otra de sus cualidades.

Su ligereza y capacidad de compresión permiten transportarla sin que ocupe demasiado espacio. No necesitamos reservar un volumen importante de la mochila para llevar una impermeable que quizá solo utilicemos durante una parte de la jornada. Esto resulta especialmente interesante en escalada de pared, donde cada objeto que incorporamos al equipo termina teniendo consecuencias sobre el peso y el espacio disponibles.

Además, la flexibilidad del tejido facilita manipularla y guardarla sin grandes complicaciones. La repetición de estas operaciones no ha provocado problemas apreciables durante nuestro periodo de pruebas. Eso no permite sacar conclusiones sobre su comportamiento después de años de uso, pero sí confirma que resulta práctica para una utilización frecuente.

¿Hasta dónde llega su resistencia?

Probablemente este sea uno de los puntos donde conviene ser más precisos. La Firewall Light de Rab nos ha parecido bastante resistente para su peso. El contacto con el granito de La Cabrera y La Pedriza no ha provocado deterioros relevantes y hemos podido utilizarla escalando sin tener la sensación de llevar una prenda excesivamente delicada. ¡Pero cuidado! Tampoco debemos confundir esta experiencia con una prueba de abrasión extrema.

No estamos ante una chaqueta diseñada específicamente para arrastrarnos durante horas por chimeneas, realizar escalada de fisuras de manera continuada o soportar el castigo habitual de una hardshell de alpinismo pesado. Su tejido de 20 deniers obliga a mantener ciertas expectativas razonables.

La buena noticia es que, en las actividades que hemos realizado, su resistencia ha sido más que suficiente, y nos parece una característica especialmente valiosa porque permite utilizarla en terreno técnico ocasional sin convertir cada contacto con la roca en una preocupación.

La prueba que queda pendiente: lluvia prolongada

Aquí debemos hacer una distinción importante. Hemos probado esta prenda con viento intenso, caminando con mochila y escalando en distintas zonas de montaña, pero no hemos tenido episodios de lluvia relevantes durante nuestras jornadas de prueba.

Por tanto, no podemos ofrecer una valoración propia sobre su comportamiento después de varias horas de lluvia intensa, sobre la resistencia de sus cremalleras bajo un aguacero prolongado o sobre la impermeabilidad de la prenda tras un uso continuado en condiciones muy húmedas.

Los 20.000 milímetros de columna de agua declarados por Rab son una referencia técnica sólida, y la construcción de tres capas está concebida para ofrecer protección impermeable. Pero una cosa son las especificaciones del fabricante y otra nuestra experiencia directa. Y preferimos no confundirlas. La impermeabilidad prolongada queda pendiente de una futura prueba en condiciones adecuadas.

Conclusión Campobase

Después de nuestras jornadas en Gredos, La Pedriza y La Cabrera, la Rab Firewall Light nos parece una chaqueta especialmente equilibrada para actividades de montaña en las que necesitamos protección frente al viento, buena movilidad y un peso contenido.

Nos ha gustado mucho su transpirabilidad, la comodidad durante el esfuerzo y la sensación de libertad de movimientos escalando. También nos ha sorprendido positivamente su resistencia al roce con la roca, especialmente teniendo en cuenta que hablamos de una prenda de menos de 400 gramos.

La capucha compatible con casco está muy bien resuelta, los bolsillos tienen una disposición práctica y los ajustes funcionan sin complicaciones. Y hay otro aspecto que valoramos especialmente: resulta fácil de comprimir y transportar, incluso cuando pasamos buena parte de la jornada poniéndola y quitándola.

Entonces, ¿tiene limitaciones? Por supuesto. No es una chaqueta de alpinismo pesado, su tejido ligero no está pensado para soportar abrasión extrema y todavía tenemos pendiente comprobar su impermeabilidad en una jornada de lluvia intensa, pero tampoco creemos que esas sean razones para penalizarla.

La Firewall Light de Rab está concebida para ofrecer una protección eficaz con el mínimo peso razonable, manteniendo suficiente comodidad y movilidad para actividades exigentes. Y en ese terreno nos ha parecido una prenda muy conseguida.

Nos quedaríamos con ella para jornadas de escalada, aproximaciones y montaña activa en las que queramos llevar una impermeable de verdad sin cargar con el peso y el volumen de una hardshell más contundente. Porque una buena chaqueta ligera no es solamente aquella que ocupa poco espacio en la mochila, sino que es aquella que, cuando las condiciones empeoran, nos ponemos y podemos seguir haciendo exactamente lo que habíamos salido a hacer.