El Tenerife pierde la eficacia y cede un empate al Cádiz
La ausencia de Nacho Gil sobrevuela como una maldición temprana en este Tenerife incapaz de recuperar su mejor versión cuando la falta a su jugador más trascendental. Este sábado pudo vivir del gol de Enric Gallego —quinto del curso, otra vez en el minuto 25— pero no le dio ni sostenerse frente a un Cádiz tan necesitado como imprevisible, solo mejorado con los cambios y letal para sacar fruto de otra línea mal tirada que dejó a Vladys solo para poner las tablas citado con Danii Martín a todo o nada.
El empate solo sabe a poco si no se atienden a los condicionantes que maneja Cervera para atender a las bajas de los fundamentales. Sin Jesús Álvarez el día del Leganés, hizo un ejercicio defensivo maratoniano para anular a un rival más dotado de talento y goles. Pero hoy también sin Nacho fue de más a menos tras lo de Gallego. Llegó y llegó sin tino para fabricarse un remate, definió mal cuando sí pudo, penó con el 1-1 desabrochada la línea y acabó sin argumentos en un cuarto de hora postrero hiriente.
Al cabo, el Heliodoro se desentendió de la épica para pensar en un gol en el último sexto y acabó tomándola con Dani Fernández en una tarde desafortunada en la que pagó con el desprecio su quiero y no puedo enfrentado a Sergio Arribas. Por el camino, los refrescos que no son juveniles escaparon del griterío escondidos entre errores, pugnas perdidas y una falta de nivel al menos —siendo misericordiosos— para este compromiso en esta tarde hipotensa del Tenerife.
Devuelto al once César como era esperable, Cervera terminó de cuadrar al elenco de principales probando con Pecar como relevo de Nacho Gil y con Gerard Valentín en su primera titularidad por el flanco opuesto. Algunas conclusiones: Pecar no corre como Nacho Gil, no cuerpea como Nacho Gil y no genera como Nacho Gil. Si fuera un futbolista de Manizho llamado como remedio de urgencias, igual habría acabado con la misma sentencia que Dani Fernández. Siendo un esloveno de estreno en España, cabe decir que se le ven cosas, aunque no sabe uno qué cosas son esas.
A estribor se apareció Gerard Valentín, vertical cuando encontró un hueco, llegador con peligro dos veces —una en cada tiempo, con pase al rebumbio y una definición desnortada en cada caso— e incapaz de asociarse cuando entre César o Fabricio le ofrecieron para una pared. Cuando acabe su pretemporada y también muerda sin balón seguro que producirá más.
Llorados los ausentes, el Tenerife solo se hizo con el partido a espasmos. Cuando no, separó demasiado las líneas, le ensanchó el campo el Cádiz y concedió hasta tres remates en todas las suertes. De cabeza liberado de marca Vladys (m. 5), otra vez el ucraniano tras sacarle los colores a Landázuri (m. 13) y con una caída profunda de Sergio para cruzarla demasiado ante Dani (m. 41) en lo que Gerard pedía las sales.
Y como caminó de un lado a otro sin dueño real, el Tenerife vivió de la experiencia de Gallego para adelantarse con un gol inverosímil en el que colaboraron Pecar y su tiro blando y Javi Castro con un corte pifiado que dejó el balón muerto entre el central y David Gil. Que si vas tú o voy yo, cuando el portero lo quiso arreglar, Gallego metió un pie arriba para salvar la salida y acortó la cita con Rommel Fernández y sus sesenta goles de blanquiazul.
El 1-0 no dio un punto de tranquilidad al Teberife ni lo mejoró como colectivo, pero al menos —salvo la citada de Arrribas— le dio para guarecerse hasta el descanso sin daños mayores. Lo que vino entonces sí acabó de retratar a los titulares —como luego a los relevos, excepción hecha de un Chapela hiperactivo, como si pasara una factura vencida hace años— mientras los ausentes se mordían las uñas en la grada.
Cervera adelantó la primera rotación antes del cuarto de hora cambiando a los extremos. Y empezó entonces la penitencia de Dani Fernández. Entre que redescubría a Sergio negándole la mayor y exhibía la querencia repetida para arrancarse con un regate de éxito, se le hizo de noche. El murmullo subió de tono y el gol de Vladys hizo el resto. Pecar, en el banco, respiró algo aliviado.
La entrada de Gomis para jugar doblado con Gallego abundó en el retrato de las carencias. Como un trasunto de aquel Apeh, le puso esa voluntad estéril que solo con los tres puntos en el bolsillo condonarían la deuda de la ineficacia.
A mayores, con el Tenerife incapaz de jugar a la corta y el partido franco al empate tras desperdiciar Urko una pelota de oro salvada por Dani Martín (m. 80), Pitton no igualó al Fabricio desfondado y De Miguel escapó del área para tirarse a la calle del siete como un improbable asistente. El mundo al revés.
(1) CD Tenerife: Dani; César), Landázuri, León, David Rodríguez; Gerard Valentín (Dani Fernández, m. 59); Juanjo, Fabricio (Pitton, m.81), Pecar (Iván Chapela, m. 59); Víctor Moreno (Gomis, m.70) y Enric Gallego (De Miguel, m.81).
(1) Cádiz CF: David Gil; Juan Díaz, Javi Castro, Manu Fernández, Sergio; Doué (Damián, m. 83), Jandro (Dilan Zárate, m. 56); Borja Vázquez (Efe Aghama, m. 56), Ibon Sánchez, Antoñito (Izeta, m. 70); y Vladys (Álvaro, m. 83).
Goles: 1-0, m. 25: Enric Gallego. 1-1, m. 74: Vladys.
Árbitro: Olatz Rivera Olmedo (Comité Vasco). Amonestó a Dani Fernández (m. 88) y a los visitantes Javi Castro (m. 8), Doué (m. 85), Sergio (m. 86) y Álvaro (m. 90+1).
Incidencias: partido de la séptima jornada de la Liga de Segunda División 26-27. Estadio Heliodoro Rodríguez López, ante 15.951 espectadores (74% del aforo).
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