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Nacho Gil le da un punto al Tenerife y luego le quita dos

Nahco Gil se resbala al lanzar el penalti ante Coke

José Miguel Galarza

Santa Cruz de Tenerife —

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La presencia, los robos, las asistencias, los goles… toda la vida que este Nacho Gil, futbolista maduro, le ha dado al Tenerife se la quitó este lunes en el cierre de una noche oscura de los blanquiazules, blandos en una primera parte concediendo al Celta Fortuna un gol, un palo y un remate salvado por Dani Martín; y reanimados luego por Nacho —el tanto del empate, un tiro libre lateral salvado por la cruceta—, que casi con el descuento cumplido se avino a hacer suya la ejecución del penalti para cazar tres puntos más necesarios que merecidos.

Y se resbaló Nacho justo antes de golpear la pelota, ese registro en el que solo lo mejora Dani Fernández. Y le salió al resbalarse un tiro pifiado camino de la grada, un esperpento cruel con lo que este tipo ha dado al Tenerife en año y medio, el jugador decisivo que fue para el ascenso y el futbolista que de vuelta a la Segunda División sigue siendo diferencial, un punto por encima de Enric y sus goles y de David Rodríguez y su constancia. Un mundo aparte en una plantilla reformada de aquella manera para atender el fútbol profesional.

Lo de Nacho entronca con aquel penalti que medio siglo atrás falló Esteban en un Tenerife-Baracaldo en el que Mauro el Patanga se inventó una pena máxima entre la pillería y lo antideportivo. Pugnando con un defensa en una carrera hacia el área, agarró el balón, se lo entregó al rival y reclamó el castigo a un árbitro que cuando llegó al lío solo vio al central con la pelota en sus manos.

Contaba Mauro que nunca le confesó a Esteban Jorge —uno de esos canteranos anónimos solo recordado por los que lo vieron jugar— la artimaña. Defensa polivalente, 210 partidos de blanquiazul, se fue a lanzar el penalti y el dios del fútbol hizo justicia. El balón, como el de Nacho, también se fue camino de la grada. Aquel, fruto de una treta solo perdonada con el tiempo y puede que injusto el de ahora porque lo de Miller con Landázuri pareció, si acaso, juego peligroso.

Mas allá de este epílogo doloroso, el Tenerife regresa con un punto que vale tanto para reducir la distancia con el campamento base como recordarse que cuando no muerde es un toro manso, que mal defiende los centros al área, que se ha hecho un lío con los medios que le rentan y que la opción de jugar con dos puntas está a punto de caducarle. Que un tercio de la plantilla solo valga para completar la convocatoria merece un análisis al margen.

Como un regreso al pasado de la temporada anterior, el Celta Fortuna jugó a lo previsto y el Tenerife se dejó hacer en una primera parte en la que solo remató por dentro una vez —un tiro violento de Enric Gallego, ya en desventaja, que salvó Coke—, mientras los centrales vivían entre dudas y ausencias, los medios corrían más que recuperaban —y cuando lo hacían, la pelota volvía al rival—y los extremos sufrían la falta de conexión con lo puntos, salvo un caramelo de Nacho Gil —siempre Nacho Gil— al desmarque en ruptura de Gomis que desaprovechó el delantero haciéndose un lío.

Previsible porque si lo dejas juega a lo suyo, el Fortuna metió por delante del balón a más jugadores y acabó encontrando premio con un balón servido desde el lateral por Joel López —manso Fernández en la brega— que voló el área en lo que Landázuri perdía la marca de Álvaro Marín y David Rodríguez llegaba tarde para discutirle el remate de gol al delantero.

El 1-0 le cambió el humor al Tenerife lo justo para responder con lo citado de Gallego —tras una conducción hacia dentro de Dani Fernández que encontró al ariete—, pero como iba corto de activación, Angelito superó a Jorge Moreno en una carrera de cuarenta metros arrancada en la medular que resolvió llegado a la frontal con un tiro al poste. Y tuvieron otra los locales con otro remate librado de Álvaro que salvó el portero, definitivamente cabreado con lo que le iba cayendo.

Cervera dejó a los medios en la caseta y jugó la continuación el Tenerife con un seis (Jesús) y un ocho (Krdzalic). Dio un paso adelante con los refrescos y de un saque de manos de Coke halló la veta buena Nacho Gil, desagallado para hacerse con el balón con destino a Gavián, dos metros de una conducción y un tiro lejano que golpeó a Olmedo y despistó al portero.

Ya con Noel sustituto de Dani Fernández, siguió encimando a ratos al Fortuna aquietándolo en su campo, sufrió de la inseguridad de Juanjo errando salidas —y de Noel mal eligiendo los finales de jugada, según es costumbre— y casi con media hora por restar, surgió de la nada De Miguel como relevoó de Gomis, fruto de otra decisión inesperada del técnico que restó presión alta y sumó poco ofensivamente.

Para cuando el ingreso de Fabricio —ahora Krdzalic tirado a la siniestra, Noel arriba y Nacho cambiado de flanco— caminaba el partido a unas tablas beatíficas conforme a los méritos del Tenerife, pero de un córner botado por Gil se armó un rebumbio de piernas en el área chica, con Landázuri intentando rematar y Miller estorbándole. Árbitro y VAR convinieron penalti y luego vino lo de Nacho, una crueldad que se convertirá en meme del jugador que menos merece este desdoro.

(1) RC Celta Fortuna: Coke; Quique Ribes (Olmedo, m. 43), Pablo Meixús, Joel López; Gavián (Jan Oliveras, m. 65, Cuenca (Sobral, m. 82), Adriá Capdevila, Angelito (Vladimir Silva, m. 82); Kibet (Miller, m. 65), Álvaro Marín y Óscar Marcos.

(1) CD Tenerife: Dani; César, Landázuri, Jorge Moreno, David Rodríguez; Dani Fernández (Noel López, m. 57), Pitton (Juanjo, m. 46), Jesús Álvarez (Kradzalic, m. 46), Nacho Gil; Gomis (De Miguel, m. 66) y Enric Gallego (Fabricio, m. 85).

Goles: 1-0, m. 28: Álvaro Marín. 1-1, m. 50: Nacho Gil.

Árbitro: Gonzalo Romero Freixas (Comité catalán). Amonestó a Quique Ribes (m. 43), Miller (76) y Óscar Marcos (90+2); y a los visitantes César (10) y Jorge Moreno (69).

Incidencias: partido de la décima jornada de la Liga de Segunda División 26-27. Estadio de Balaídos, ante 3.600 espectadores (16% del aforo), de los que unos cuarenta eran seguidores del CD Tenerife.

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