La ruta canaria migratoria salda un fin de semana con dos muertos y 356 supervivientes
La ruta canaria engulle la vida de dos personas en un fin de semana en el que se han contabilizado cuatro embarcaciones con un total de 358 personas que han llegado al archipiélago entre el viernes y el domingo: 317 a El Hierro y 41 a Lanzarote.
La embarcación llegada este domingo fue detectada a las 04.30 horas, cuando un eco en el radar del Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) alertó de su presencia a 2,7 kilómetros al sur de La Restinga. La Salvamar Diphda acudió a su encuentro y la acompañó hasta el puerto. El dispositivo de asistencia en tierra confirmó dos muertes y organizó la evacuación de otras personas a centros sanitarios de la isla, con siete personas heridas de gravedad.
Un fin de semana trágico
En el primer cayuco del viernes, con 77 personas, viajaban siete menores y cinco mujeres. Había partido de Gunjur, en Gambia, y llevaba ocho días de navegación. Sus ocupantes procedían de Gambia, Senegal y Guinea Conakry. Dos de ellos fueron trasladados al hospital de la isla tras llegar a La Restinga.
El segundo llegó durante la tarde con 109 personas, entre ellas 32 mujeres y 16 menores. Fue avistado a ocho millas de la costa herreña y la Salvamar Navia lo escoltó hasta el puerto. Según la información facilitada por los servicios de emergencia, habría pasado once días en el mar y transportaba a personas procedentes de Gambia y Guinea Conakry.
El sábado, el rescate se produjo en aguas de Lanzarote. La Salvamar Al Nair localizó una patera de madera a 26 millas al noreste de Arrecife con 41 hombres de origen magrebí, todos en aparente buen estado de salud, y puso rumbo al puerto remolcando la embarcación. En el operativo también se movilizó al helicóptero Helimer 211 y se solicitó la colaboración de un buque mercante que se encontraba en la zona.
El Hierro ha concentrado así tres de las cuatro embarcaciones y 317 de las 358 personas transportadas durante estos tres días. Las travesías de los dos cayucos del viernes, de ocho y once días, dan cuenta del tiempo que parte de sus ocupantes habrían pasado en el mar antes de recibir asistencia.
El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha lamentado en X la “tragedia que arroja la Ruta Atlántica» y ha anunciado que seguirá reclamando medidas a España y a Europa, a quienes atribuye ”la capacidad de tomar decisiones y evitar esta catástrofe humanitaria“.
La ruta
Cada vez menos personas procedentes de África Occidental llegan a Europa por mar, pero el viaje no se ha vuelto más seguro. Las llegadas desde cuatro de los principales países de origen de África Occidental disminuyeron un 59% en el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo período de 2025, según nuevos datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Sin embargo, los factores que impulsan la migración persisten y los viajes peligrosos continúan a través de múltiples rutas.
“Que haya menos llegadas a un lugar no significa que las presiones hayan desaparecido”, afirmó la Directora General de la OIM, Amy Pope. “A menudo, simplemente se trasladan a otras rutas. Por eso debemos analizar todo el viaje, desde el punto de partida hasta el de llegada”.
Los datos de la Ruta Atlántica de África Occidental muestran que, si bien las llegadas a Canarias disminuyeron considerablemente desde el pico de 2024 (una disminución del 62% entre 2024 y 2025), las muertes y desapariciones registradas se mantuvieron prácticamente sin cambios, disminuyendo un 4% entre 2024 y 2025 (de 1215 a 1172), “lo que pone de manifiesto que la ruta se ha vuelto mucho más peligrosa para los migrantes”.
Tal como se preveía en verano, los controles en Mauritania y Senegal, recientemente reforzados, han propiciado salidas desde países que se encuentran más al sur, sobre todo, desde Gambia. Una tendencia vaticinada en el informe de mayo del Instituto Español de Análisis Migratorio (IEAM), en colaboración con el Gobierno de Canarias. Las guerras civiles que azotan El Sahel, provocan un traslado de las migraciones hacia la salida atlántica, que unido a las condiciones meteorológicas propician un aumento de las llegadas, y, sobre todo, el riesgo para miles de personas de no llegar nunca a El Hierro, la isla más occidental, y perecer en el mar.
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