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CRÓNICA

Perro serás, mas Perro enamorado

Pedro Sánchez y Begoña Gómez en un momento íntimo delante de miles de personas.
18 de octubre de 2026 21:47 h

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¿Hasta qué punto mienten los políticos en los mítines de las campañas electorales? ¿Les beneficia ser honestos sobre sus intenciones o deben desnudar sus sentimientos y debilidades y provocar compasión o pena? Son incontables los consultores y asesores que se han ganado unos buenos euros respondiendo a esas preguntas. No todas sus respuestas compensaron el salario que recibieron.

Pedro Sánchez entró a lo grande en la campaña que acaba de comenzar, aunque por un tiempo le llamaremos precampaña (una distinción irrelevante). No por sus propuestas sobre vivienda o por los comentarios sarcásticos sobre Feijóo. Convirtió el mitin de Fuenlabrada del sábado en una declaración de amor a su esposa, que también estaba allí. El público se volvió loco, claro. Estaban ahí para aplaudir y a cambio recibieron una historia de amor. No es poca cosa. Con menos que eso, algunos han ganado el Premio Planeta.

“Nos han intentado quebrar de todas las maneras —dijo Sánchez sin mentar al juez Peinado— y han logrado justo lo contrario. Hoy estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que, que lo escuchen alto y claro, te quiero”. Un mensaje destinado a Begoña Gómez, emocionada en la primera fila, y también a todos los votantes. No penséis que esto se ha acabado, en todo lo que ha salido mal en los últimos años. Sigo estando aquí y os quiero. ¿Es mucho pedir que me volváis a votar?

El Perro enamorado es un recurso que suena a desafío a los que quieren acabar con él, y con Begoña. Eso complacerá al núcleo duro de votantes socialistas, los que tienen cargar las pilas para convencer a otros de que vuelvan a votar al PSOE. Para los que no están muy convencidos, será una forma de hacerles ver que sigue siendo el Sánchez de 2023, el que protagonizó la remontada que no muchos pensaban que fuera posible.

Con riesgo de caer en el estereotipo, se podría decir que sonará muy bien a los votantes de más de 60 años –una cantera sólida de votos para el PSOE– que conservan una relación de décadas con su cónyuge o a los que perdieron al suyo. Cuando todo lo demás te falla, siempre queda el amor.

Aspirar a la reelección desde el poder es una tarea complicada a nada que las cosas no hayan ido como se esperaba. Un ingrediente fundamental de la campaña debería ser prometer lo que se hará en la legislatura siguiente, aunque siempre te pueden preguntar por qué no has hecho nada de eso antes. Prometer más de lo mismo no es una apuesta ganadora. Anunciar a los cuatro vientos que vienen los otros tiene sus ventajas, pero ya se hizo en 2023 y no va a funcionar en cada campaña.

Presentarse como la víctima de fuerzas oscuras que quieren imponer su voluntad a los votantes suena más atractivo. Feijóo, Abascal, los fondos buitre, la CEOE que pretende cargarse la reforma laboral, los oligarcas de Silicon Valley como Elon Musk... La lista de candidatos siempre es larga.

Feijóo detrás de Xavier García Albiol, su candidato número uno por Barcelona el 18 de octubre.

Muy metido en la estrategia de demolición del adversario, el Partido Popular no estaba dispuesto a dejar pasar tal demostración de amor verdadero, casi lacrimógeno. Recurrió a la inteligencia artificial para poner a Sánchez besando a José Luis Ábalos o en un vídeo con el mismo protagonista. Carnaza para las redes sociales, que son un pozo donde el odio tampoco necesita ingredientes muy complejos. Es perfecto para Sánchez, más pruebas de que él es la víctima a la que persiguen unos cuantos depredadores insaciables.

Para alguien tan envarado como Alberto Núñez Feijóo, lo de los sentimientos es un camino no muy provechoso hacia la victoria. Si se aleja del texto preparado de los discursos y se deja llevar por la espontaneidad, le puede pasar cualquier cosa. Lo mismo confunde Huelva con Huesca o se equivoca con el nombre del candidato del PP a quien tanto admira. Él prefiere ir sobre lo que cree que es seguro.

Subir el termómetro de la crispación a niveles infinitos como ha hecho el PP ha tenido un gran efecto en alimentar las aspiraciones de Vox, mientras las encuestas que han sido más favorables para la derecha y la extrema derecha indican que el PP se podría quedar igual que en 2023 o incluso por debajo. Ya lo dijo José María Aznar este mes: “No es lo mismo un PP con 140 escaños y Vox con 60, que un PP con 165 y Vox con 35. La segunda fórmula permite afrontar los problemas del país. La primera, no lo tengo claro”.

No parece que Feijóo haya entendido ese mensaje o quizá lo que le ocurre es que se ha resignado a ese primer escenario que no convence a Aznar. Este fin de semana, ha vuelto a apostar por el mensaje revanchista que tanto gusta a los que ya están convencidos de votar al PP. “Que tenga cuidado el clan de Sánchez, que viene el PP”, dijo. Suena perfecto para movilizar al electorado de izquierda, hasta aquellos hartos de las peleas internas de sus partidos. Si no eran conscientes de las consecuencias de quedarse en casa el 29 de noviembre, el PP hará lo posible para que lo tengan muy presente.

Nunca hay que subestimar la capacidad del PP de tropezar dos veces en la misma piedra en una campaña y quedarse a vivir en ella. Cuando no es Ester Muñoz diciendo que el sistema público de pensiones “va a petar” es Alma Ezcurra afirmando que el derecho a la vida “es el derecho más importante, junto con la libertad, y es un principio rector de toda nuestra política”, lo que ya nos podemos imaginar dónde deja el derecho al aborto. Feijóo pide “sacrificios” a los ciudadanos, como si la economía estuviera hundida y tocara, como en tiempos de Rajoy, decir a la gente que ha vivido por encima de sus posibilidades.

Ni siquiera sus partidarios entienden esta clase de errores no forzados. “Cualquier becario de consultoría sabe que las pensiones son pura nitroglicerina política, una materia líquida que explota si se la agita. Sacar a relucir su presumible insostenibilidad en época electoral constituye un gesto suicida”, escribió un columnista de ABC. Igual es que hay demasiados asesores con el colmillo afilado en el PP y les faltan becarios que conozcan ciertos principios básicos de la política.

Cuanto más tropiece Feijóo, más bailará Sánchez. El presidente adusto, algo demacrado y casi superado por los acontecimientos de los meses más recientes ha dado paso al Sánchez enamorado que se pega un bailoteo al son de una canción que dice: “Ella es mi mundo. Ella es mi baby. Cuando estamos juntos, to' desaparece. Todo en un segundo”. Las expectativas electorales continúan siendo las que son, no muy favorables, y no van a desaparecer con dos mítines, pero al menos el baile y la declaración de amor no se los va a quitar nadie.

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