Crónica indeseable de un partido por acabar
Puede que el Tenerife-Andorra empezara a torcerse desde que el sábado fue aplazado a este lunes horrendo que acaba con Jesús de Miguel en la UCI del hospital de La Candelaria y la certeza de que el término “uso de fuerza excesiva” se queda chico para entender, leyendo el acta del partido, lo de este Jesús Owono. Al riesgo de sufrir una contra que dejaba solo a Jesús de Miguel para rematar a treinta metros a puerta vacía, se fue desbocado casi hasta la medular para detener al delantero con una patada que en otro contexto sería una agresión y en este —fruto de un reglamento que interpreta el fútbol como fútbol incluso cuando el fútbol deja de serlo— no pasará del dichoso “uso de fuerza excesiva”.
La cuenta del exceso se la endosó Owono a De Miguel. El uno se llevará una sanción, fruto del “uso de fuerza excesiva”, que le saldrá barata se mire como se mire y al jugador madrileño —camino de reconciliarse con el Heliodoro con el gol que pudo redimirle de una tarde gris— le ha caído un golpe inconcebible como lance de este juego, imposible de entender incluso si nos agarramos al dicho inglés: “El fútbol es un juego de caballeros jugado por villanos y el rugby es un juego de villanos jugado por caballeros”.
Porque lo de Owono te deja sin palabras para explicarlo desde la racionalidad que te recuerda que nadie —y nadie es nadie— juega con la vida de un rival con una acción con el balón en disputa. Pero cuando quieres mantener la cordura para comprender qué lleva al futbolista a abortar una jugada en la que no hay más en juego que un punto en esta liga que reparte hasta 126 posibles, te vienen las dudas —hace ya horas desde que despediste a los demonios del momento del golpe— y se queda la incredulidad por lo visto, la breve reacción de Owono tras ser expulsado, desentendido del compañero sobre el que empleó “uso de fuerza excesiva” hasta que comienza a darse cuenta del daño causado y se acerca al inerme De Miguel para tomar conciencia —ahora sí— de su acción, desproporcionada, incomprensible, un oprobio que lo perseguirá mientras la evolución de su rival y las secuelas que ni él mismo desea decidirá la duración.
Hasta lo de Owono, se jugó este partido malparido desde que las lluvias anunciadas lo movieron de fecha y de hora para dejarlo apuntado a una tragedia que sin lo de Owono no hubiera sido más que un empate cedido en cinco minutos fatales, una tragedia de poco fuste visto el desenlace.
Solo sea por dejar una constancia obligada por el oficio y el respeto obligado a la memoria futura, quede escrito que el Tenerife domeñó al Andorra hasta el descanso con dos goles que hicieron justicia más a la fe que a su fútbol escaso. Con las últimas remesas de birrias todavía acomodándose, una definición de Gomis encarado al portero librado de defensas tras asistirle Gallego con una pelota al despacio más propia de Nacho Gil.
Y tras media hora interminable de dominio del Andorra —incluso un remate al larguero que agarró desnortada la defensa del área blanquiazul— lo de Noel López para resolver la pelota al espacio de Gomis cuando comprobó que dos o tres compañeros solo llegaban en carrera continua para asociarse, tal era el temor del Tenerife para no verse cazado expuesto con las líneas alargadas.
Noel se vio solo, casi arrimado a la línea de fondo, le tiró un caño a Martí Vila y el defensa respondió con un derribo cuando ya le ganaba la carrera. Por los once metros se apareció Enric Gallego para engañar a Owono y firmó el gol del 2-0, con el que iguala los 63 de Rommel Fernández, un hito sin importancia en esta tarde desgraciada.
El Tenerife del segundo acto sobrevivió con lo puesto durante el cuarto de hora que Cervera mantuvo el once para empezar a sufrir tras un cambio triple que sentó a los medios y al mismo Gallego. Y el Andorra, al que sus relevos no mejoraron, encontró petróleo con el penalti concedido por Viereck y el lío que vino después de que Lautaro de León lo obrara en el 2-1.
En dos minutos de enredo, Dani Martín hizo de héroe provocando un choquito con De Léon para la segunda amarilla del delantero y de villano a continuación, ganándose dos amonestaciones y la roja que le ahorrarán la visita a Granada.
Citado De Wuyst con su estreno en Segunda, le cayó la maldición de un cabezazo a placer de Golubovic —dimitido Viereck— y el 2-2 consiguiente, con el Tenerife descompuesto en lo que trataba de afanarse el balón que prolongó a la carrera de De Miguel cortada “con uso de fuerza excesiva” por Owono.
(2) CD Tenerife: Dani; David Rodríguez, Viereck, Landázuri, Jureskin; Noel López (Gabri de Vuyst, m. 86), Juanjo (Fabricio, m. 59), Jesús Álvarez (Krdzalic, m. 59), Nacho Gil; Gomis (Víctor Moreno, m. 72) y Enric Gallego (Jesús de Miguel, m. 59).
(2) FC Andorra: Owono; Carrique, Lautaro Spatz, Alende, Martí Vilà (Sergio Molina, m. 46); Efe Akman (Golubovic, m. 46), Marc Doménech, Randy Schneider (Hugo López, m. 72); Diego Díaz (Nacho Quintana, m. 59), Lautaro De León, Moro Sidibe.
Goles: 1-0, m. 2: Gomis; 2-0, m. 39: Enric Gallego; 2-1, m. 83: Lautaro de León; 2-2, m. 88: Golubovic.
Árbitro: Manuel Ángel Pérez Hernández (Comité Madrileño). Expulsó al visitante Owono (m.90+7) “por impactar bruscamente con su pierna en alto sobre un adversario con uso de fuerza excesiva cuando el balón estaba en disputa” y por doble amarilla a Dani Martín (m.84 y m.85) y a Lautaro de León (m.23 y m.83). Amonestó a Enric Gallego (m.45+2) y Krdzalic (90+4) y a los visitantes Lautaro Spatz (20), Lautaro de León (23), Efe Akman (26), Marí Vilà (37), Moro Sidibe (37) y Diego Allende (66).
Incidencias: Partido de la duodécima jornada de LaLiga Hypermotion disputado en el estadio Heliodoro Rodríguez López ante 13.097 espectadores (61% del aforo). El partido fue detenido en el minuto 96, según refleja el acta del partido, “para la atención médica del jugador dorsal 9 del equipo local y ante la gravedad de los hechos y no observando mejoría sobre el estado de salud de dicho jugador, nos retiramos a vestuarios. Una vez reunidos con capitanes y delegados de ambos equipos, nos comunican que no se encuentran en disposición anímica de continuar el partido. Por lo tanto, se decide dar por suspendido el partido tras el mutuo acuerdo por todas las partes”, concluye.
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