Sobre la condición humana en las tragedias
Salgo al jardín, recolecto unas granadas rojas del árbol. El cielo azul y blanco me relaja. Entro en la casa, enciendo la tele y hay ruido en el plató, bronca y enfrentamiento entre dos bandos; sintonizo la radio y los tertulianos se enfrentan con la razón de la fuerza, no con la fuerza de la razón. No se escuchan. Algun@s defienden su argumentario, a capa y espada, en vez de buscar la verdad. Leo en la prensa titulares condenatorios contra el ministro de Transportes. Se detecta mucha prisa y ansiedad por parte de unas y de otros, políticos, tertulianos, anónimos en las redes que hierven de odio, en pedir la dimisión de Óscar Puente.
Lo primero, lo urgente, lo humano, lo que no dignifica es lamentar las 69 víctimas mortales, y las decenas de heridos de la tragedia ferroviaria de Urda, Toledo, y el sufrimiento de los familiares y amigos. Es una tragedia nacional sentida en los minutos de silencio guardados en ayuntamientos y otras instituciones.
El ministro compareció para dar explicaciones a los medios: “Mi forma de ser responsable es dar la cara”. Óscar Puente no abandona el barco con una vía de agua. Trata de taponar la vía, restablecer el funcionamiento del barco y la confianza de los pasajeros y de la tripulación en el viaje. ¿Se imaginan si dimitiera o le cesara Sánchez? La jauría pediría (ya la está pidiendo) la cabeza del presidente.
Los mismos que en situaciones similares no dimitieron e impidieron que hubiera comisiones de investigación, caso del accidente del Alvia en Angrois, a tres kilómetros de Santiago, en Galicia, el 24 de julio de 2013, siendo Ana Pastor ministra de Fomento, Rajoy, presidente del Gobierno; y Feijóo, presidente de la Xunta. O recordemos la dana de Valencia, en octubre de 2024, con 241 fallecidos, mientras Carlos Mazón disfrutaba en el Ventorro. ¡Hipócritas!
Dejemos trabajar al responsable del Ministerio, que siempre ha dado la cara ante los problemas surgidos, en Adamuz, Córdoba (18 de enero de 2026), con 46 fallecidos y 152 heridos; o en Cataluña; y ahora en Urda, Toledo
Abascal continuando con la campaña en medio del dolor, 69 fallecidos, decenas de heridos y la incertidumbre y el desconsuelo de los familiares. Esa es la clase política miserable que no tardó más que unas horas en pedir la dimisión del ministro y del presidente. Leo a Muñoz Molina. Lo hago todos los sábados, en su Las otras vidas (El País): “Expertos de todo tipo analizan el desastre, mientras los familiares buscan y lloran a los muertos, y los carroñeros de la política se van afilando con deleite los colmillos”.
El sistema ferroviario adolece de revisión y mantenimiento de las infraestructuras, y acusa la fatiga de haber aumentado en los últimos años considerablemente el tráfico de trenes, con las nuevas compañías que someten a las líneas férreas, a las vías, a las catenarias, y a los sistemas mecánicos, electrónicos, tecnológicos, y al factor humano, a una constante presión quizá excesiva, sin tiempo para ofrecer una mayor seguridad.
Dejemos trabajar al responsable del Ministerio, que siempre ha dado la cara ante los problemas surgidos, en Adamuz, Córdoba (18 de enero de 2026), con 46 fallecidos y 152 heridos; o en Cataluña; y ahora en Urda, Toledo. Dejemos que el Gobierno y el Estado (Adif, técnicos de Renfe, fuerzas de seguridad, técnicos de evacuación de heridos, Guardia Civil, UME, sanitarios, forenses, etc.) sigan identificando a las víctimas, se informe a los familiares, se atienda a los heridos hospitalizados, se levanten los vagones siniestrados, y se busque a los desaparecidos, y analicemos luego el porqué de esos dos accidentes en menos de un año.
Enorgullezcámonos de esos efectivos que siguen trabajando a pie de vía, y de la generosidad, entrega y colaboración de la ciudadanía española y de los vecinos de pueblos como Adamuz o Urda
En este accidente de Urda parece que ha sido un fallo humano, pero puede ser algo más. Analicemos todo con calma, sin la prisa que pretenden algunos interesados para sacar tajada política, incluida cierta izquierda desnortada. Dejemos trabajar a todos los efectivos que han dado una lección ejemplar dentro y fuera de nuestras fronteras, en combatir y resolver tragedias y siniestros como la pandemia, el volcán, la dana, los incendios y los accidentes aéreos y ferroviarios.
Y enorgullezcámonos de esos efectivos que siguen trabajando a pie de vía, y de la generosidad, entrega y colaboración de la ciudadanía española y de los vecinos de pueblos que, como en el caso de la dana de Valencia, de Adamuz, y ahora de Urda, dan un ejemplo al mundo de lo que es una sociedad solidaria, altruista y colaboracionista para ayudar al prójimo, a resolver los problemas con humanidad, frente a los carroñeros que solo buscan en estos casos su propio y egoísta beneficio, lejos de mejorar las condiciones de vida y de muerte de sus pueblos.
Y estamos en campaña electoral, no lo olvidemos. Unos se ponen manos a la obra con ayuda humanitaria y otros se mueven en las cloacas para sacar tajada de un drama y una tragedia sufrida, por una parte, de mis compatriotas que han fallecido o están heridos, y de sus familias sumidas en el dolor, mientras los canallas Torquemadas, como José María Figaredo, de Vox, que acusa al ministro de “criminal al que debería ponerse a disposición judicial”.
Pero, ¿de dónde ha salido este individuo, sobrino segundo de Rodrigo Rato, que pide condenar a la hoguera a sus adversarios políticos? Tiempo habrá de exigir responsabilidades técnicas y políticas. Ahora estamos en tiempo de consuelo y reparación. Que lo sepan quienes como las hienas despiertan sus peores instintos humanos, al olor de la sangre de víctimas inocentes para quienes debemos respeto, silencio y honrar su memoria, ante la tragedia vivida que nos ha roto el alma a la inmensa mayoría, pero no a todos, como vemos, por desgracia.
Sobre este blog
En Abierto es un espacio para voces universitarias, políticas, asociativas, ciudadanas, cooperativas... Un espacio para el debate, para la argumentación y para la reflexión. Porque en tiempos de cambios es necesario estar atento y escuchar. Y lo queremos hacer con el “micrófono” en abierto.
0