La ganadería en Canarias no cubre sus gastos ni con las ayudas del Gobierno

La consejera de Agricultura, Ganadería y Pesca del Gobierno de Canarias, Alicia Vanoostende, visita una explotación ganadera.

Pan para hoy, hambre para mañana. El refrán popular define lo que supone para la ganadería en Canarias las ayudas que recibe del Gobierno, tanto estatal como regional, para tratar de aliviar la crisis que atraviesa. Productores de leche que se han acogido a los fondos públicos aseguran que, como mucho, pueden cubrir los gastos de un mes, pero después los ingresos que reciben de la venta no les alcanza para que su actividad sea viable.

Este 20 de junio, la Consejería de Agricultura anunciaba en un comunicado que ya se han abonado a 606 productores unos 4,8 de los 8,2 millones para “paliar la complicada situación que atraviesa el sector” por “el incremento de los insumos debido a la invasión de Ucrania”. Estos fondos se suman a los 7,6 millones destinados a mitigar “la difícil situación económica que atraviesan como consecuencia de la Covid” ya entregados en enero de este año a más de 1.000 titulares de explotaciones ganaderas de caprino, ovino, porcino, vacuno, cunícola y avícola. Y a otros 2,7 millones de euros del Ministerio de Agricultura específicamente para el sector lácteo, en el marco de los fondos para mitigar las consecuencias económicas y sociales de la guerra en Ucrania.

Además, también recuerda en la nota que se sumarán los 30 millones del Programa Comunitario de Apoyo a las Producciones Agrarias de Canarias (Posei), la compensación a las producción agrícolas y ganaderas de las Islas, que tiene como objetivo paliar la lejanía y las dificultades del Archipiélago en el sector primario y se concede anualmente. Ante las dificultades que atraviesa el sector, la Consejería aseguró que adelantaría la ayuda, que corresponde al ejercicio anterior, pero la fecha límite es el 30 de junio y aún no se ha abonado. Es decir, la cantidad que se debe abonar para 2021, se recibirá el 30 de junio de 2022.

Cabe recordar que desde que se decretara el estado de alarma por la pandemia el 14 de marzo de 2020, la ganadería, designada como sector esencial, se vio limitada en la comercialización de leche o quesos debido al cierre del canal Horeca (Hoteles, Restaurantes y Caterings), llegando algunos a recurrir a la venta directa con el cliente. A pesar de la reapertura de los puntos de venta, la situación del sector empeoró como consecuencia del aumento del precio para la alimentación animal, desde principios de 2021, dejando a la ganadería, altamente dependiente de los forrajes del exterior, en una situación delicada.

Juan (nombre ficticio para preservar su anonimato), que tiene una explotación de 400 cabras en Agüimes (Gran Canaria) en la que produce leche que luego vende a industriales para hacer quesos, recuerda que hace unas tres semanas recibió unos 3.200 euros de la ayuda estatal, que no le alcanzó ni para cubrir sus costes de un mes. Y recientemente percibió unos 6.200 de los fondos regionales. “Malamente llego a cubrir la alimentación de los animales este mes y el próximo seguiré igual que antes”, señala.

Sus costes de producción oscilan entre los 4.000 y los 6.000 euros:  “Hasta hace unos meses era 4.500 euros aproximadamente, pero ahora está más cerca de los 6.000 euros”, explica, a lo que se añade la deuda que va arrastrando por la compra de cereales y forrajes a las compañías de pienso. En mayo, dice que ha percibido por un litro de leche caprino 0,72 céntimos, un valor mayor al que recibía hace dos meses. Sin embargo, para poder cubrir sus costes, debería estar, como mínimo, a 0,80 céntimos. “Pero yo creo que ya es algo más, porque el precio de la alimentación sigue aumentando”, añade.

Este escenario lo corrobora Nicolás Pérez, presidente de la cooperativa de Ganaderos de Gran Canaria. “Hace unos meses producir un litro de leche de vaca costaba unos 0,57 euros, ahora es 0,63 euros. Pero mayo, que se cobra en junio, se pagará a 0,50 euros; se subió unos dos céntimos, pero hay ganaderos que la están cobrando a 44 céntimos. El de caprino y ovino se paga a 0,70 - 0,72 euros y ahora los costes están a 86 céntimos”. Y, en este contexto, “las ayudas solo llegan a para pagar deudas”, añade.

“La situación está complicada porque el precio de los cereales siguen aumentando”, insiste Juan, y “por mucha ayuda, es complicado que se cubran los costes”. En este sentido, remarca: “Nosotros no queremos ayudas, queremos que nos paguen la leche como nos la tienen que pagar y eso todavía no se ha cumplido”.

Se refiere a la reunión celebrada el pasado 2 de mayo presidida por Ángel Víctor Torres, líder del Gobierno de Canarias, con representantes de toda la cadena alimentaria, que se sentaban en un encuentro histórico para buscar una solución a la crítica situación que atraviesa la ganadería en Canarias. Se acordó que no se subiría el precio del queso al consumidor y se incrementaría de forma paulatina el pago al ganadero para permitirle cubrir sus costes de producción, reduciendo los márgenes comerciales de la distribución. El objetivo que se fijó fue alcanzar los 60 céntimos por el litro de leche de vaca y entre 90 céntimos y un euro el de cabra y oveja.

Todas las partes acordaron volver a reunirse en junio para evaluar las medidas planteadas y concretarlas, pero hasta este 20 de junio, el director de Ganadería del Gobierno de Canarias, Taishet Fuente, aún no concreta ninguna fecha. “La reunión está pendiente de cuadrar en la agenda del presidente”, ha manifestado a este periódico.

“A mí, particularmente, solo me han subido 4 céntimos el pago del litro de leche. No he visto más subidas, o no me ha llegado. Y sigo sin cubrir costes, lógicamente”, lamenta Juan, quien añade que si esta tesitura continúa, “tarde o temprano habrá menos animales”. De no mejorar, “llegará al punto de que no quedará casi nada; siempre habrá algo, pero no habrá queso canario para cubrir la demanda que tenemos”.

El presidente de la cooperativa de Ganaderos de Gran Canaria recuerda que existe la Ley de la Cadena Alimentaria, que prohíbe la venta por debajo del coste de producción y quien debe aplicarla es el Gobierno regional. Pérez asegura que ha mantenido encuentros con las industrias queseras que compran la leche a los ganaderos, “pero dicen que no pueden subir más el precio de la leche porque a su vez habría que subir el precio final del queso”. Sn embargo, asegura que “las grandes superficies están recibiendo entre un 35 y un 40% de beneficios” y aboga por que parte de ese margen “se lo apliquen al ganadero”, porque “en tiempos de crisis todos debemos arrimar el hombro”. 

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