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Reflexiones en alto sobre el voto, ese importante derecho por Carlos Gustavo Rivero Quintana

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Podemos encontrar, tres tipos de votantes: los que eligen a una de las formaciones políticas, los que votan en blanco, o aquellos que son nulos (por no ajustarse a los dos anteriores). En cualquier caso, los dos últimos son un fracaso de los políticos por no haber conseguido el apoyo de los ciudadanos, y consideramos necesario el hacer un análisis para poder ganar su confianza. Una confianza, que en los tiempos que corren es especialmente complicada, por las actuaciones de aquellos que han estado en las instituciones, con el resultado actual en el que se encuentran.

En la situación que actualmente nos encontramos, donde la política y los políticos, son la tercera causa de preocupación de los ciudadanos, el desencanto y el desapego por todo lo relacionado con esto produce un alejamiento, y daña seriamente nuestro sistema democrático.

Debido a esta manera de entender la política, y a esa necesaria participación de los ciudadanos en la vida pública, es imprescindible que el mismo tome las riendas para generar una nueva alternativa al actual panorama político. Dichas riendas pasan, ineludiblemente, por asumir su responsabilidad en lo que la constitución les otorga, colocar en las instituciones a unas opciones u otras, sin escudarse en la indiferencia.

Aquellos que tenemos el necesario contacto con nuestros convecinos, hemos oído excusas de lo más variadas para argumentar el no ir a votar, varios ejemplos: todos son iguales; para qué si van a salir los mismos; me quedo tranquilo porque yo no los he puesto; etc.

Esas excusas, y debido a la injusta ley electoral que tenemos (Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, que establece el sistema D'Hondt, el cual favorece al partido más votado, entre otras consideraciones), posibilitan que aquellos partidos que ya estén en las instituciones continúen, porque parte de su electorado es FIEL (por las razones que sean), garantizándoles la continuidad, independientemente del resultado de su labor al frente de las instituciones. El ciudadano que no ha ejercido su derecho al voto tiene que asumir, aún de manera indirecta, que su opción ha contribuido a que quien les gobierna lo han elegido otros.

Cada ciudadano es libre de ejercer su derecho o no, pero el que estima que no acudir a votar no le incide en su vida individual o colectiva en nuestra sociedad, se lleva al engaño. Desde Unión, Progreso y Democracia demandamos una reforma del sistema electoral, basado en criterios poblacionales y no territoriales. También apostamos por las listas abiertas (donde los ciudadanos elijan a su alcalde directamente, y donde solo pueda estar dos legislaturas).

En democracia, el voto constituye la aprobación o no de la gestión de la administración de lo público que unos servidores públicos (los políticos), deben realizar con eficiencia y eficacia, de manera abierta y transparente, en lo concerniente a las instituciones públicas.

Actualmente estamos pasando por la crisis política y socio-económica más importante de nuestro siglo, y que está castigando, especialmente, a las clases más desfavorecidas. La posibilidad de generar una nueva alternativa está en manos de los indecisos, y de los que no tienen pensado ir a votar.

No nos equivoquemos, cada voto pone un punto y seguido, ó aparte, sobre el destino de nuestras instituciones durante los próximos cuatro años, y de lo que en ellas se decida (subida o bajada de impuestos, modelo de ciudad, destino de los recursos públicos, etc).

En aquellos que pensamos de otra manera, y estamos cansados de lo que actualmente está en nuestras instituciones, y hemos ido un paso más allá, implicándonos en un proyecto alternativo desde la diferencia y el sentido común, que quiere dar a conocer ideas innovadoras, ilusionantes, de futuro, donde se puede demostrar al ciudadano que es posible esa opción necesaria para que participe en la política, en lo que es suyo, en lo de todos.

UPyD sólo apoyara puntualmente aquellas propuestas que desde otras formaciones políticas nos planteen, siempre y cuando sean compartidas con nuestro proyecto político o de nuestra identidad como partido. En ningún caso estableceremos pactos de legislatura.

No cejaremos en el empeño de que los ciudadanos puedan conocernos, y en pedir que la ciudadanía acuda a votar de manera masiva en cada proceso electoral, bien a nosotros o a otras formaciones, porque no solo ganamos los que tenemos como pilar fundamental la participación de los ciudadanos en la vida pública, sino algo infinitamente más importante, gana la democracia.

*Miembro del Consejo Local de Telde de Unión Progreso y Democracia

Carlos Gustavo Rivero Quintana*

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