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Un chorro de incompetencias

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El problema de la concentración de boro en el agua que suministra Emalsa no es nuevo, estamos ante una herencia del gobierno del Partido Popular. En el último año lo que se ha producido es una reducción de esa presencia del boro. Hace unos meses el concejal Nestor Hernández tenía los datos de esa evolución positiva y pensaba dar una rueda de prensa para contarlo y para pedir precaución a los ciudadanos. Pero no lo hizo. Y el viernes se precipitaron los acontecimientos tras una reunión entre la consejera de Sanidad y Jerónimo Saavedra. Después de hablar con Mercedes Roldós, el alcalde se reunió con Pepa Luzardo (PP) y Nardy Barrios (Compromiso) y les dijo que había exigido a Emalsa que hoy lunes informara de la situación a los ciudadanos, les pidió que no alarmaran con declaraciones públicas sobre este asunto. Pero Pepa Luzardo ya sabía lo que Saavedra le contó (anótese aquí que la consejera de Sanidad es del PP).

La alarma se disparó porque a las 2 del mediodía del viernes una periodista llamó al ayuntamiento para contrastar un rumor que hablaba de agua presuntamente contaminada. Se dispararon las alarmas y se improvisó una rueda de prensa a las siete de la tarde del viernes. El concejal Nestor Hernández y el gerente de Emalsa convocaron a los periodistas para reconocer que la concentración de boro superaba los límites legales pero no supieron responder a la pregunta principal: ¿se puede consumir el agua de Emalsa? Pregúntenle a la consejería de Sanidad fue la respuesta. El sábado Sanidad replicó a la rueda de prensa del ayuntamiento con un comunicado donde responsabilizaba a Emalsa y al gobierno municipal de la situación creada. El ayuntamiento replicó a Sanidad en una nota de prensa el sábado.

Sorprende la capacidad de Emalsa, de Sanidad y del ayuntamiento de realizar tantos comunicados de prensa en apenas 24 horas después de varios años de silencio, de haber callado (este gobierno y el anterior de Pepa Luzardo) el problema del agua que distribuye Emalsa y los problemas de los módulos de la empresa Isolux. Sorprende (y me alegra) la rapidez de asociaciones de consumidores y de ocio que han decidido denunciar al ayuntamiento, a la consejería de Sanidad y a Emalsa por el problema del boro en el agua. Pero lo que más me sorprende es que hace diez meses Pepa Luzardo declaró durante un juicio contra Carlos Sosa que cuando ella era alcaldesa un técnico elegido por su gobierno elaboró en una semana un informe que respaldaba dar a Isolux dos módulos de desalación. Luzardo reconoció que rechazó el primer informe (realizado por 3 técnicos durante varios meses y que concluía que Isolux era la empresa menos preparada de todas), y encargó el segundo informe que convertía a Isolux en la mejor empresa, pero Luzardo no se leyó ese segundo informe porque estaba de vacaciones en el sur. El empresario Rafael González Bravo de Laguna reconoció en ese mismo juicio que su amigo José Manuel Soria le presionó para que no recurriera el concurso que había perdido su empresa y ganado Isolux.

Todo esto se vio en un juicio y se publicó en los medios de comunicación. Soria había pedido 300.000 euros de indemnización y 2 años de cárcel para el director de CANARIAS AHORA por presuntas calumnias, pero la jueza absolvió al periodista y consideró "claves" las declaraciones de González Bravo de Laguna que describieron las presiones de PP Manolo para que no se investigara el concurso que dio la adjudicación a Isolux mientras la alcaldesa disfrutaba de las playas del sur. La sentencia la publicaron los periódicos hace diez meses, el ayuntamiento cuenta también con informes de los problemas técnicos de Isolux. Pero aquí no se investiga nada y a los juzgados sólo llegan las denuncias contra periodistas que denuncian las trapisondas. Pepa Luzardo llamó el sábado a Saavedra para decirle que ella no había filtrado el viernes a la prensa los datos del agua de Emalsa (excusatio non petita accusatio manifesta). A los políticos les preocupa más las filtraciones periodísticas que las filtraciones de boro en las membranas de Isolux. Mientras tanto Emalsa nos seguirá cobrando el agua al mismo precio, y encima tiene la caradura de ofrecer un teléfono de información al consumidor que cuesta un euro la llamada de quince minutos y que además durante este fin de semana no estaba operativo. La situación de alarma creada por el boro retrata a Emalsa, al gobierno municipal, a la oposición y a la consejería de Sanidad del gobierno canario. Si hasta los chorros de nuestras casas llega más boro de lo permitido es por la impunidad del anterior gobierno municipal en el caso Isolux y el chorro de incompetencias que acumulan todos los actores que han protagonizado el culebrón desinformativo de este fin de semana.

Juan García Luján

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