La izquierda canaria a la izquierda del PSOE, pendiente de Drago
Antes de que Gabriel Rufián lanzara su propuesta de izquierda plurinacional confederal, en Canarias ya había movimientos muy avanzados de fuerzas progresistas a la izquierda del PSOE para preparar una confluencia de cara a procesos electorales sobrevenidos o programados. Los empezó liderando Román Rodríguez antes del cisma que sufrió en Nueva Canarias, partido que ya no preside pero del que sigue siendo lider espiritual indiscutible. Pero los han continuado otras líderes y otros líderes convencidos de que una candudatura unitaria, con “marca canaria, con programa canario, con defensa de los intereses populares: autogobierno, democracia, libertades, servicios públicos, empleo de calidad, límite al crecimiento, feminismo” tiene a mucho público expectante.
Las conversaciones han sido más fructíferas de lo que cabría esperar en un espacio ideológico tan marcado por la división, las diferencias irreconciliables y, cómo no, el personalismo. Pero la emergencia del momento, la cada vez más cercana posibilidad de que se fortalezcan las derechas y la ultraderecha y las izquierdas no sumen, ha agilizado las conversaciones.
En un escenario de elecciones generales, “una marca canaria con un programa canario tendría base social y electoral más que suficiente como para sacar un escaño por la provincia de Las Palmas y casi otro en Santa Cruz de Tenerife”, explica a este periódico Román Rodríguez.
Pero solo una de las formaciones canarias, con más implantación en la provincia de Santa Cruz en Tenerife que en la de Las Palmas, ha puesto pegas al proyecto. Se trata de Drago, el partido que lidera Alberto Rodríguez, ex dirigente de Podemos y hoy concejal en la ciudad de La Laguna.
Una fuente autorizada de Drago ha dicho a este periódico que se reunirá “cuando llegue el momento en el marco preelectoral con los espacios que puedan asumir compromisos y garantías para transformar Canarias desde una visión progresista”. Considera Drago que las conversaciones que se mantienen en estos momentos “son debates orgánicos anticipados que aún no han tenido lugar”.
Un escaño al Congreso por cada provincia
Las encuestas que manejan todos los partidos políticos que operan en el Archipiélago, tanto las propias como las que les enseñan las demás, arrojan resultados muy significativos: 5-6 escaños para el PSOE; 3-4 para el PP; 3-4 para Vox; uno para Coalición Canaria por Santa Cruz de Tenerife y uno para la marca de izquierdas por Las Palmas.
Ese dibujo podría varia en Santa Cruz de Tenerife si se sumara Drago. Además de Nueva Canarias, están en la operación, Podemos, Sumar, Izquierda Unida, Sí se Puede, Iniciativa por La Gomera y algunos grupos locales. Lo suficiente para conseguir un escaño por Las Palmas, que podría convertirse en otro por Santa Cruz de Tenerife con el concurso del partido que lidera Alberto Rodríguez. En tal caso, estaría en juego el escaño de Coalición Canaria, que, al igual que el PP, va a perder mucho terreno por el crecimiento de Vox.
Un resultado así para el Congreso de los Diputados facilitaría mucho las cosas al PSOE de Pedro Sánchez, que podría contar con hasta ocho de los quince escaños que aporta Canarias (seis suyos y dos de la izquierda confederal) para una investidura por la izquierda.
En Coalición Canaria se han encendido ya todas las alarmas porque saben que peligra su diputada por Santa Cruz de Tenerife, Cristina Valido. El secretario de Organización de CC, David Toledo, ya se encargó este pasado fin de semana de desmitificar los encasillamientos ideológicos para proclamar un clásico de esa formación: dan igual las ideologías y los colores políticos, la izquierda o la derecha, Canarias se defiende desde la canaridad, y punto. Para reclamar acto seguido “cuatro o cinco diputados”.
El desmarque ideológico le viene muy bien a Coalición Canaria para preparar el terreno para lo que se le viene encima -también por la subida de Vox- en las próximas elecciones autonómicas. La ultraderecha experimenta también aquí un importante crecimiento que le puede convertir en una pieza clave de la gobernabilidad por la derecha, mientras que la izquierda, con su actual dispersión, no sumaría lo suficientes con el PSOE, salvo que se diera esa confluencia, lo que acercaría bastante a Ángel Víctor Torres, o la persona que los socialistas decidan presentar, a la presidencia del Gobierno regional.
Esas encuestas darían a la ultraderecha hasta ocho parlamentarios autonómicos, una representación similar a la que podrían alcanzar las fuerzas de izquierdas si fueran unidas.
En CC saben que esos resultados la colocaría en una posición delicada por la caída propia y la del PP, ambas a manos de Vox. Un escenario de gobierno tripartito sería inasumible para muchos de sus votantes, en particular para los que creen que se trata de un partido progresista, lo que complicaría muchísimo la permanencia en el gobierno. De ahí también el discurso anti ideológico que empiezan a pregonar.
Algunos de sus más locuaces comentaristas radiofónicos y televisivos ya empiezan a hablar suavemente de Vox, para que las audiencias se vayan acostumbrando a su presencia y no haya sobresaltos cuando se sienten a negociar.
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