DÍA DE LOS OCÉANOS

La contaminación acústica de los barcos y los microplásticos, las grandes amenazas para los mamíferos marinos en Canarias

Imagen del mar publicada por el Cabildo de Gran Canaria en sus redes sociales

Canarias Ahora / Irene Martín Morales / Efe


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La contaminación acústica y la generada a partir de residuos arrojados al mar desde los barcos son los principales inconvenientes ambientales que afectan a los mamíferos marinos durante el turismo de avistamiento, una opción cada vez más popular en el litoral español.

Las costas canarias se oscurecen con un residuo marino causado por los derrames de petróleo y plástico

Las costas canarias se oscurecen con un residuo marino causado por los derrames de petróleo y plástico

El rorcual aliblanco, la ballena Minke, la orca, el calderón común, el zifio de Cuvier, el delfín mular y la marsopa común son algunas de las especies avistadas especialmente durante los meses veraniegos, cuando zarpan más barcos de este tipo, si bien “entre diciembre y mayo es más fácil porque hay más migraciones, al menos en aguas canarias” según ha explicado a Roberto Bonnano, gerente de Travelin Lady Tenerife, una de las empresas dedicadas a este tipo de turismo ambiental.

Precisamente, las aguas situadas al oeste de la isla de Tenerife, desde la Punta de Rasca hasta la Punta de Teno, son un tesoro de biodiversidad que ha sido reconocido por la Unesco como el primer (y único, por ahora) Santuario de Ballenas de la Unión Europea. En el mundo solo hay tres. Pero esa zona costera es también la que soporta la mayor presión turística de la isla, con centenares de hoteles y apartamentos y cada vez más embarcaciones de recreo para las que, en muchas ocasiones, no hace falta ningún tipo de licencia de navegación. No es difícil alquilar una lancha y cruzarse con tortugas, ballenas, delfines y hasta tiburones, entre otros animales.

“Lo importante es disponer de un buque hecho expresamente para este fin” que cuente entre otras medidas con “hélices protegidas” para evitar dañar a los animales o que el barco sea dañado por ellas, ya que se trata de animales salvajes en libertad, ha explicado Bonnano. Además, la tripulación de las embarcaciones debe practicar la educación ambiental con sus clientes, explicando la importancia de conservar el hábitat marino y recordando “que no arrojen nada por la borda y, aún menos, residuos plásticos” aunque reconoce que “ha habido veces en las que hemos tenido que dar media vuelta al barco para ir a recogerlos”.

Las embarcaciones utilizadas deben ser, además, lo más silenciosas posibles y generar cuanto menos ruido mejor para asegurar un “avistamiento respetuoso”, ha detallado Katharina Heyer, fundadora y presidenta de Firmm, fundación que trabaja para la información e investigación de mamíferos marinos y cuenta con embarcaciones en Tarifa (Cádiz) para navegar en el entorno del Estrecho de Gibraltar.

A la necesidad de una correcta adaptación de los barcos empleados en los avistamientos y al cumplimiento de directrices nacionales e internacionales para acercarse a estos animales, hay que sumar la importancia de “evitar aglomeraciones, sobre todo en temporada alta” cuando se pueden juntar varias naves en el mismo espacio de observación. “En ningún caso los barcos de avistamiento deben ponerse juntos”, ha insistido Heyer, pues, además de reducir la posibilidad de ver a los mamíferos marinos, aumenta la de que las naves colisionen entre ellas.

La normativa oficial de protección de cetáceos la describe como “actividad turística, económica, científica y recreativa” que puede contribuir a las labores de investigación y educación ambiental, siempre que se haga de forma adecuada y con un uso sostenible de los recursos naturales.

El motor, en punto muerto si aparecen los animales

Para reducir el impacto en las especies marinas, la normativa prohíbe “cualquier conducta que pueda causar muerte, daño, molestia o inquietud” a los animales, por contacto físico, alimentación o contaminación, entre otras acciones. Ello obliga a detenerse o poner el motor en punto muerto si los cetáceos se aproximan o aparecen de improviso a menos de 60 metros de una embarcación.

“La legislación intenta que no te pongas encima de los cetáceos”, aunque es “muy habitual que sean ellos los que se acerquen” ha afirmado a Efe el director de expediciones de Oceana en Europa, Ricardo Aguilar, quien recuerda que los delfines suelen “ponerse a jugar en la proa”.

Las especies que corren mayor riesgo con los avistamientos son, según Aguilar, ballenas y cachalotes porque su período de reproducción coincide en ocasiones con el verano y las crías, que no pueden sumergirse durante mucho tiempo, se ven afectadas por la presencia humana. Por ello, todos los pasajeros deben recibir, antes de zarpar, “un pequeño training sobre lo que van a ver y cómo actuar” además de “no llevar consigo ningún plástico a bordo”.

Más cetáceos muertos de los contabilizados en las Islas

El artículo The Times titulado Canary Islands fast ferries taking a deadly toall on whales (Los fast ferries en Canarias causan un daño mortal a las ballenas, en español), liderado por investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) , señala que el número de ballenas muertas por colisión debe ser superior al contabilizado porque es imposible conocer el número de colisiones que se producen.

Las colisiones con barcos grandes o fast ferries han aumentado desde 1999 por el incremento de la velocidad de los transportes marinos en más del doble que los ferries convencionales. En estos momentos se registran más de 20.000 conexiones de este tipo entre las islas del Archipiélago.  

La plaga de los microplásticos

Después de haberlo encontrado en los estómagos de cetáceos, tortugas, peces e, incluso, medusas, a los científicos que estudian este tipo de contaminación en Canarias no les ha extrañado que las aves marinas tampoco se libren de la plaga del plástico, aunque no esperaban que algunas especies estén tan afectadas: nueve de cada diez pardelas lo ingieren. Así lo han constatado investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en un estudio  sobre cómo afecta la enorme cantidad de plástico que arrastra la corriente de canarias (se calcula que hay un millón de fragmentos por kilómetro cuadrado, solo en superficie) a unas islas que representan un punto clave en la reproducción y en las migraciones de especies como la pardela atlántica, la gaviota patiamarilla o el paíño de Madeira.

Lo cierto es que los microplásticos ya abundan en el mar de Canarias. Los vemos en la orilla, en la superficie, en el fondo y también en la denominada columna de agua, toda esa zona que hay entre la superficie y el fondo.

La corriente de Canarias invita a que el Archipiélago sea el destino de gran cantidad de basura proveniente de distintos puntos del mundo, desde el norte del continente americano o incluso de México.

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