¿Cómo se formaron las Islas Canarias? Un nuevo estudio sugiere que parte de la respuesta está en África

Las Islas Canarias, vistas desde el espacio (NASA)

Toni Ferrera

Las Palmas de Gran Canaria —

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La actividad volcánica y sísmica está principalmente asociada a los procesos que ocurren en los bordes de las placas tectónicas. En Japón, un archipiélago emergido en mitad de cinco grandes placas, la población percibe cientos de pequeños sismos cada año debido a las fricciones que se producen entre estas enormes masas de tierra. Algunas de ellas chocan frontalmente y originan grandes cadenas montañosas, como el Himalaya. Otras se hunden por la fuerza ascendente del magma cálido del interior, haciendo que la roca fundida sea expulsada en forma de erupción.

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Canarias, sin embargo, no se encuentra en ningún borde. Todo lo contrario, de hecho. Las Islas están flotando en medio de la placa africana, por lo que el vulcanismo activo del Archipiélago (que dio forma a la comunidad y sigue provocando grandes expulsiones de material incandescente, como se vio recientemente en La Palma) debe explicarse de otra forma.

La principal teoría al respecto sostiene que debajo de Canarias existe un punto caliente, una anomalía térmica de la que eventualmente asciende una columna de magma o pluma mantélica a la litosfera, la capa más superficial de la Tierra, y, si esta es capaz de fracturar la placa y aflorar a la superficie, genera un edificio volcánico que puede traducirse en un volcán submarino, como el que brotó en las aguas de El Hierro hace una década, una isla volcánica, como lo son todas las que conforman el Archipiélago, o un volcán más convencional en una zona continental, como el que hay en Yellowstone, Estados Unidos.

Las placas se mueven. Lo hacen muy lentamente, pero nunca se detienen. Se cree que hace unos 20 millones de años, la placa africana comenzó a pasar por encima de ese punto caliente en medio del Atlántico en dirección noreste. Y sucesivamente, las Islas Canarias se fueron creando. Primero fue Fuerteventura, que tiene unos 23 millones de años, luego Lanzarote (15), y finalmente, El Hierro y La Palma, que tienen 1,1 y 1,7 millones de años, respectivamente.

La teoría de la pluma mantélica, propuesta por el geofísico estadounidense Jason Morgan en 1971, habla de columnas de magma estrechas que proceden de lo más profundo del manto. La hipótesis sugiere que la bolsa de magma es estacionaria, que no se mueve, y que la lava asciende por un conducto más o menos uniforme. El caso más paradigmático es el archipiélago de Hawái, que sigue un encadenamiento casi perfecto en el que las islas más antiguas no presentan actividad volcánica y se van erosionando, mientras que las más nuevas sí.

En Canarias, si bien es cierto que varios principios de esta teoría se cumplen, otros no. El vulcanismo está muy vivo en todas las islas, incluso entre las más viejas. En Fuerteventura, estudios de finales del siglo pasado evidenciaron la existencia de una actividad magmática de muy larga duración debajo del territorio. En Lanzarote, el volcán Timanfaya estuvo expulsando lava durante seis años seguidos en el siglo XVIII.

Así que por sí sola, la hipótesis de Morgan no explica del todo el origen de Canarias. Debe haber algo más. Un nuevo artículo científico, publicado recientemente en la revista Earth and Planetary Science Letters y titulado Sobre el origen de las Islas Canarias: una visión desde la modelización de la convección del manto, trata de poner un poco de luz a uno de los puntos más controvertidos de la historia del Archipiélago.

Los autores de la investigación se han preguntado hasta qué punto ha influido en la creación de las Islas la cercanía del Cratón de África Occidental (que se encuentra a unos 100 kilómetros de distancia), una masa continental que no ha sufrido fragmentaciones o deformaciones en mucho tiempo y que permanece especialmente rígida y estable. Según han concluido a partir de modelos matemáticos complejos, esta aproximación podría explicar algunas de las más intrincadas cuestiones.

Qué dice el estudio

El Cratón de África Occidental es una zona muy fría. Si realizáramos un TAC a la Tierra, veríamos que las ondas sísmicas en esta zona se propagan a una velocidad muy rápida, a diferencia de lo que ocurre en Canarias, donde pasa todo lo contrario. A menor celeridad, más abundancia de material caliente, según explica Ana M. Negredo, una de las autoras del artículo y profesora en el Departamento de Física de la Tierra y Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Es este contraste entre frío y calor el que provoca que la inyección de magma que formó al Archipiélago y se prevé que modele nuevas islas sea asimétrica y no tan lineal como la definió Morgan, según las modelizaciones físicas elaboradas por los científicos. Así, el magma sube a la litosfera, pero se ve atraído por el frío del cratón, desciende al convertirse en un material algo más pesado y luego vuelve a subir, dibujando un “bamboleo lateral”, como lo define Negredo, de este a oeste.

“Es como una pluma que se balancea”, sintetiza la experta en declaraciones a este periódico. “Se puede entender como el agua que está calentándose en una olla. Si tú ves el magma, puede parecer un material sólido, pero a lo largo de millones de años se va comportando como un fluido, solo que uno muy pegajoso. Nosotros estamos haciendo simulaciones de procesos de millones de años. Y en eso influye mucho que tengamos cerca el borde del Cratón de África Occidental”.

El geólogo riojano Juan Carlos Carracedo, que lleva toda su vida estudiando el vulcanismo en Canarias, ya apuntó a principios de este siglo que tener este “escalón a la derecha”, el borde del cratón africano, puede provocar corrientes de convección y llevar de un lado a otro las propulsiones de magma, lo que ayudaría a explicar el vulcanismo activo de todas las Islas. “Un volcán se considera activo cuando la última actividad la tuvo hace menos de 10.000 años. En escala de tiempo geológica, lo que ha transcurrido entre la erupción del Timanfaya y hoy no es nada”, recuerda Negredo.

En 2017, un buque de investigación halló a 400 kilómetros al oeste de El Hierro nuevos volcanes submarinos que han tenido actividad reciente. Lo más curioso es que coinciden con el movimiento de este a oeste de la bolsa de magma que emerge desde las profundidades de la Tierra y pueden ser la fase embrionaria de las futuras Islas Canarias, según dijo el geólogo marino y miembro de la expedición Luis Somoza.

El artículo publicado por Negredo y otros colegas expertos concluye que el modelo asimétrico de la pluma mantélica “proporciona una explicación plausible de las discrepancias observadas entre la dirección y el ritmo de la variación de la edad volcánica de las Islas Canarias”, lo que respondería, de una vez, a varias preguntas aún sin respuesta sobre el origen del Archipiélago.

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