El Parque Nacional del Teide se acerca a un futuro más sostenible limitando los accesos en coche para turistas y residentes

El Parque Nacional de El Teide

Andrea Domínguez Torres

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El futuro del pico más alto de España está sobre la mesa. Hasta ahora la entrada al Parque Nacional del Teide era libre y sin control. Solo en momentos puntuales, las nevadas obligaban a cerrar para poder limpiar las carreteras. Hasta el momento turistas y población local podían acceder a sus senderos, atardeceres o a la llegada de la nieve sin restricciones y con vehículos privados. Sin embargo, un nuevo proyecto podría poner fin al coche en las horas punta en uno de los espacios más importantes de Canarias.

La Comisión de Parques Nacionales Canarios celebró una reunión el pasado 30 de marzo. En ella, se aprobó de forma provisional el Plan Rector de Uso y Gestión del Parque Nacional del Teide, con la única abstención de la presidencia del Patronato de este Parque. Por el momento, la aprobación provisional del Plan se hizo pública el 23 de mayo y se podrá consultar y realizar sugerencias en un plazo de 30 días.

El debate sobre el cuidado de este Espacio Natural Protegido ha ocupado la atención de los colectivos ecologistas y de una población cada vez más preocupada por el futuro de las islas. Las imágenes de coches aparcados en los andenes, fuera de las vías o sobre plantas endémicas son frecuentes en este espacio. El Parque Nacional ocupa una superficie de 18.817 hectáreas que se extiende sobre 16 de los 31 municipios de Tenerife. En la teoría, es una de las áreas protegidas por la Unión Europea por su importancia en la preservación de la biodiversidad. Sin embargo, en la práctica, no hay un control total.

El director del Parque Nacional del Teide, Manuel Durbán, afirma en una entrevista con Canarias Ahora que la intención es fomentar el transporte público y colectivo frente al uso del coche. Esta propuesta “inicialmente no es el fin del transporte privado, no será algo que cambie de la noche a la mañana”, recalca. Pero sí que pretende dar impulso al uso de guaguas o lanzaderas para entrar a turistas y locales en las horas puntas y evitar los atascos. Este Plan aún no es definitivo, pero a la espera de apelaciones indica cuál es el camino que se pretende seguir.

Con respecto al cierre de los accesos al Teide, se descarta totalmente. “No es posible”, explica el responsable del Teide, puesto que las carreteras son públicas y utilizadas por los canarios para trasladarse entre municipios. Así, podrá seguir recibiendo a los vehículos privados, lo que este Plan pretende es que no se permita el aparcamiento en los miradores en la franja horaria más concurrida. “Si esto no se para ahora, va a ir a más”, explica Durán. En cuanto al precio de los transportes se responde una de las cuestiones que más interesan a los canarios. Habrá una distinción entre el coste que tendrán que asumir los residentes en las Islas y el que pagará el turista, según el director del Parque Nacional.

Los Roques de García, el teleférico o el Centro de Visitantes del Portillo son las zonas más saturadas. Por ello la idea es descargar el número de visitas que reciben y ser sustituidas por transportes que controlen y pasen con frecuencias de entre 10 y 15 minutos.

Uno de los anexos del Plan recoge la intención de regular los accesos y el estacionamiento de vehículos, “mediante la implantación de un sistema basado en la movilidad sostenible”. También un punto específico para el turismo. El objetivo principal de este proyecto es el de conservar a las especies vegetales y animales que se encuentran en el espacio, algunas de ellas amenazadas.

Especies en peligro de extinción 

El Teide recibe más de cuatro millones de turistas al año. Una cifra que se espera que aumente. “Hay un impacto derivado de las visitas, se salen de las zonas permitidas, de los senderos, y pisotean”, explica Duran. El responsable añade que estas visitas no se hacen de forma escalonada ni por todo el territorio, sino que se concentran en puntos específicos a partir de las 11 de la mañana. Por ello, el control de la biodiversidad del territorio es uno de los puntos fundamentales de este Plan.

En este territorio conviven reptiles, aves o mamíferos, así como plantas endémicas de las islas. En el texto se recoge el valor de las variedades de plantas, hongos, musgos o líquenes, así como la importancia arqueológica y geológica del territorio.

La aprobación de este proyecto, recogido por el Área de Transición Ecológica del Gobierno de Canarias, pretende controlar el espacio. El presupuesto, con diferentes áreas de actuación, comienza con siete millones y medio de euros el primer año y va aumentando de forma paulatina en los siguientes diez, hasta cerca de los 11 millones de euros.

Este Espacio Natural Protegido cuenta con la mayor representación del cedro canario de todo el Archipiélago. También con plantas endémicas canarias como el cardo de plata. A la lista se suman los pinares macaronésicos o los campos de lava y las excavaciones naturales.

También es un espacio en el que conviven reptiles, mamíferos y aves. El lagarto, el perenquén o el eslizón conviven con más de 20 especies diferentes de aves. Según recoge el Cabildo de Tenerife en su web, de ellas solo la mitad nidifican en este espacio. El pinzón azul, el bisbita caminero, el cernícalo o el canario silvestre son algunas de ellas. De la familia de los invertebrados hay más de 1.400 especies, con un 40% de animales endémicos. Las arañas, mariposas o las avispas son algunas de ellas.

Pero eso no es lo único de lo que se puede disfrutar. En el Parque Nacional del Teide también se encuentran cinco tipos de murciélagos diferentes, el único mamífero nativo de la zona. En él cohabitan con especies introducidas como el muflón, el conejo, el gato cimarrón o el erizo moruno. La introducción de especies tanto en fauna como en flora son uno de los puntos que han puesto en jaque la conservación del territorio.

Las consecuencias del cambio climático, la escasez de precipitaciones, la erosión natural y la huella del ser humano en el territorio obliga a los organismos públicos a tomar medidas para tratar de salvar el territorio. Las asociaciones medioambientales abogan por restringir el uso del vehículo privado.

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